Hoy tercera derrota consecutiva en una semana (Espanyol, Aris y Levante) con 8 goles en contra. No sé en que radio he oído, que en el descanso, Quique ha abroncado a los jugadores, personalizando en Ujfalusi y Godín, indicando a la plantilla que estaban perdiendo todos los balones, no corrían y que les daba igual...
Quizá Quique hoy se ha dado cuenta de que estos niños mimados a los que entrena, se lo quieren cargar, como ya hicieron con Abel Resino, y para eso nada mejor que una huelga y os pongo tres ejemplos.
El primero la actuación de Assunçao, que parecía tener ganas de ser expulsado. Supongo que habrá pensado que si solo perdíamos por uno, a algún compañero se le podría ocurrir ser un esquirol y empatar el partido y la huelga ya no valía para nada. Mejor me expulso y con diez es más difícil empatar... pero Quique se ha dado cuenta y lo ha cambiado.
El tercero ese gol tempranero, marca de la defensa rojiblanca, para asegurar ir contra el marcador en los cinco primeros minutos y de esa manera generar desánimo. Infalible para asegurar una derrota y el correspondiente despido del entrenador.
Creo que, si habéis leído otros artículos míos, sabéis que no defiendo a Quique. Creo que es uno de los responsables de esta situación por su inmovilismo táctico. Pero no es el único.
En el primer peldaño del despropósito se encuentra una directiva de chiste. La plantilla la confecciona el Director Deportivo García Pitarch, un señor que solo piensa en las comisiones que se va a llevar y que le importa muy poco las necesidades reales del equipo y que, por consiguiente, no consulta al entrenador. Vamos que los entrenadores se tienen que adaptar al estilo de juego que quieren los representantes de los jugadores, normalmente mediocres, el señor Pitarch y cualquiera que pase por allí y que pueda aportar dinero a su bolsillo.Por otro lado, están el señor Cerezo y el señor Gil Marín, más preocupados de montar un autobús con las títulos conseguidos, que de solucionar el problema con la plantilla.
FORZA ATLETI