La personalidad del futuro

Por Ecosistemaurbano

Foto: Freddy the boy

Según Giovanni Sartori los factores y los procesos que forman a la persona y que la transforman en adulto, dependen de cuatro factores determinantes: 1) los padres, 2) los coetáneos (el peer group), 3) la escuela, 4) los medios. Desafortunadamente, según Sartori, en la actual sociedad occidental los padres están en quiebra y lo mismo se puede decir de la escuela. Nos quedan el “peer group” y lo medios de comunicación. Sin embargo a bien mirar, podemos asociar el “peer group” al contexto de los medios de comunicación de masas puesto que en muchos casos refleja casi exclusivamente la cultura (audiovisual) propuesta por estos medios. Cuando el peer group no tiene capacidad de producir información se limita a reproducir o replicar la información propuesta por lo medios. Resumiendo , la opinión pública sigue estando atada a los medios y especialmente a la comunicación audiovisual.

¿Seguirá siendo así con el auge de las redes sociales en Internet?

Si analizamos el crecimiento  del uso de las redes sociales en Internert creo que podemos ser optimistas. Ante todo por una razón muy concreta: estamos presenciando un proceso de cambio que nos llevará a la desaparición de la actual disociación entre la identidad digital y la identidad presencial. Es decir que estamos viendo cómo se desarrolla y se potencia una parte de nuestra identidad, la parte digital. La componente digital de nuestra identidad nos permitirá superar los limites relacionales impuestos por los medios de comunicación de masas : muy pronto seremos todos (o casi) prosumidores, es decir, productores y consumidores de información.

La mayoría de las personas puede seguir viviendo con toda normalidad sin tener que cuidar de su presencia (identidad) digital en las redes sociales, sin embargo es muy probable que en unos años, el concepto de identidad integre inevitablemente tanto la dimensión digital como la física. Como consecuencia, cada persona se verá obligada a cuidar con la misma atención tanto de su identidad presencial como de su identidad digital, algo que muchos jóvenes ya venimos haciendo desde unos años.

Hay que tener en cuenta algunos factores específicos de este nuevo tipo de identidad, entre ellos su peculiar dimensión temporal. El proceso de construcción de la identidad digital a lo largo del tiempo deja huella en la red, una huella visible y accesible por cualquier usuario. El resultado es  una identidad que se percibe como suma de la identidad del pasado (la huella) y de la identidad del presente. Normalmente estamos acostumbrados a controlar nuestra imagen pública enseñando en cada momento sólo lo que queremos. Sin embargo cuando nuestra identidad deja huella en la red, su control ya no es algo en nuestro poder exclusivo sino que está repartido entre mis amigos y mis conocidos (es decir el peer group). Cada persona que me conoce puede publicar informaciones (fotos, textos, etc…) directa o indirectamente relacionadas con mi identidad sin necesitar mi aprobación. Es lo que pasa en la mayoría de las redes sociales.

Existe una línea de pensamiento que considera la red como un ecosistema en el que reflejamos los rasgos más negativos de nuestra personalidad. Dolors Reig pone en evidencia como este tipo de discurso no tiene en cuenta los usos diferenciales, por parte de adultos y adolescentes: los adultos utilizamos Internet en mayor medida como ámbito de desarrollo profesional y aprendizaje en nuestros ámbitos de interés, mientras que los adolescentes son tal vez más propensos al gregarismo o a la irreflexión.

Lo cierto es que la identidad digital estará totalmente integrada en el proceso de aprendizaje y estará cada vez más asociada a un lugar físico. La idea que teníamos de una (o más) identidad digital paralela desligada de la realidad creo que ya no interesa a nadie: en realidad ni siquiera tenemos tiempo para crear identidades paralelas.

Nuestra identidad ya no se produce sólo a través de la información publicada por mí y mis amigos sino también por la información que publican mis dispositivos. Un ejemplo es el uso de servicios como foursquare que aprovechando la conexión a internet de nuestros móviles permite publicar en mis redes sociales donde nos encontramos en cada momento.

Para explicar este fenómeno Tim Berners-Lee habla de Giant Global Graph es decir de la futura web semántica con la que pasaremos de recoger la relación entre las personas a centrarnos en la relación entre las personas y sus intereses (documentos). Es decir que si “Internet” nos ha permitido conectar ordenadores y la “Web” nos ha permitido conectar documentos, entonces el “Gráfico” (o Graph) nos permitirá conectar las personas y los documentos (lugares, objetos, etc). Así que podríamos definir el Graph como el tercer nivel de abstracción, teniendo en cuenta que en cada capa (Internet, Web, o Gráfico) hemos cedido algo de control llegando sin embargo a conseguir mayores beneficios. Consecuencia directa de esta dinámica es la afirmación definitiva de una identidad (única) en la web, reconocible por cualquier agente, persona o aplicación.

¿Cuales serán las repercusiones para el espacio público?

La identidad digital, las redes sociales y el uso de las nuevas tecnologías nos permitirán caracterizar el espacio público como el lugar de libre expresión por excelencia. Los lugares volverán a hablar de nosotros y es posible que como consecuencia volvamos a interesarnos por las caracterisitcas (calidades) físicas de nuestro entorno. La posibilidad de asociar las identidades digitales con determinados espacios públicos ofrecerán nuevas oportunidades para que los vecinos se conozcan mejor entre ellos: nacerán redes sociales locales que utilizarán el tema de estos espacios públicos como excusa para favorecer las comunicaciones entre sus vecinos/usuarios.

Asociar una identidad digital a un lugar (barrio, calle) de residencia abrirá nuevas fronteras a las dinámicas de comunicación de escala local e hiper-local catalizando nuevos procesos de identificación con los espacios públicos del barrio donde vivimos o trabajamos. Se desarrollarán tecnologías que permitirán a las personas interactuar con los espacios públicos de su barrio.

Algunos teóricos como por ejemplo Emilio Martínez Gutiérrez interpretan el espacio público como el lugar para la educación social. La unión entre redes sociales, identidad digital y espacio público nos permitirá producir procesos y dinámicas capaces de conectar los cuatro factores que forman a las personas describidos por Sartori: los padres, el “peer group”, la escuela y los medios. El resultado será una amplificación de los procesos de educación social, y lo que es más interesante un nuevo protagonismo de los padres y de la escuela.

El peso que cobrará la identidad digital inequívoca de cada persona facilitará el desarrollo de innovadores proyectos de hardware social. Actualmente este tipo de proyectos suelen tener problemas debido muchas veces al caracter anónimo de la participación. (ej. en la plaza del barrio habrá una pantalla donde se proyectarán videos producidos por los propios vecinos de manera no anónima – www.plazaletras.es).

Referencias:


BERNERS-LEE, T. (2007): Giant Global Graph: http://dig.csail.mit.edu/breadcrumbs/node/215;
SARTORI, G. (1997): Homo videns. Televisione e post-pensiero, Laterza, Roma, 2007;


REIG, D. (2009):“Internet de las personas”:  http://.dreig.eu/caparazon/2009/02/15/internet-de-las-personas-ni-solos-ni-locos-en-la-web.

(la imagen es una re-elaboración de Francesco Cingolani de la “Città ideale, Galleria nazionale delle Marche, Urbino de Pietro della Francesca“)

Este articulo ha sido escrito por Domenico Di Siena para el blog “La Ciudad Viva“, una iniciativa de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.