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La piel que habito (2011), de Pedro Almodóvar. El experimiento del Doctor Ledgard

Publicado el 06 septiembre 2011 por Miguelmalaga

LA PIEL QUE HABITO (2011), DE PEDRO ALMODÓVAR. EL EXPERIMENTO DEL DOCTOR LEDGARD.
Cuando leí por ahí que Almodóvar se pasaba el género de terror, pensé, con razón, que se pasaría a su manera. Y así ha sido a través de este extraño híbrido que contiene lo mejor y lo peor del cine del manchego, una película nada desdeñable, pero que me deja un regusto amargo, y no precisamente por haber pasado miedo.
No he leído la novela "Tarántula", de Thierry Jonquet, en la que se basa, pero estoy seguro de que "La piel que habito" es una adaptación muy libre de la misma. Se nos presenta al doctor Ledgard, un prestigioso médico con un pasado familiar ciertamente terrible, que experimenta con una especie de piel sintética, mucho más resistente que la natural. Lo cierto es que la interpretación de Antonio Banderas no es nada creible. Ya cuando ví un pequeño avance de la película, aquí en internet, la escena en la que ella le amenaza con un cuchillo, me pareció mucho más esperpéntica que terrorífica, algo muy propio de este director, pero que no encaja en una película de estas características.
Es una lástima que una película tan esperada esté tan repleta de situaciones absurdas (algunas de ellas provocadas por secundarios demasiados almodovorianos) y que no se desarrolle mejor el pasado del personaje de Elena Anaya, para que el espectador se pueda sentir más identificado con ella y pueda comprender mejor su evolución. Además, tampoco se desarrolla demasiado el tema de la piel sintética, que parecía tan prometedor... El gran interés del director es la relación entre los dos protagonistas, pero esta queda lastrada por la mala interpretación de Banderas y la escasa entidad del personaje de ella, por lo que su acercamiento es poco creible. Además tampoco ayuda mucho una música que poco tiene que ver con las imágenes que vemos en la pantalla...
Pero la película cuenta también con virtudes nada desdeñables: al menos es entretenida, mantiene el interés del espectador (aunque en mi caso al final me sienta muy decepcionado) y, sobre todo, nos ofrece unas cuantas imágenes muy perturbadoras, que hablan de las grandes posibilidades que tenía esta historia si se hubiera enfocado desde un punto de vista más oscuro y menos festivo.


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