La princesa que dejó de sonreír

Publicado el 22 octubre 2010 por Njimenez79

Foto: elmundo.es
El 22 de octubre no se me olvida nunca. Dos patitos, dos, y un diez. La elegancia y la perfección, juntitas ellas.
Pero el 22 de octubre es también una ausencia. Buscada y forzada, pero ausencia al fin y al cabo. Y en ocasiones uno se pregunta si ausentarse por decisión propia no es más inteligente que seguir por inercia.
Cuando el día no empieza bien, no suele terminar con fuegos artificiales. Más bien concluye con petardos. Pum. Ignoro cómo terminará este viernes 22, porque entre los muchos dones con los que Dios no me ha dotado se incluye el de la adivinación, pero como avance en progresión aritmética de desatinos, mejor sería que acabase en este mismo instante.
Como a los diez o doce lectores que me quedan no quiero amargarles con mis lágrimas de cocodrilo, me voy a ir con la cantinela hasta otro lado. Concretamente hasta Asturias. Oviedo me trae buenos recuerdos -y Covadonga, y Llanes, y Riensena, y Cangas de Onís...-. Alain Touraine y Zygmunt Bauman llegan parsimonioso al Campoamor -y dentro, Touraine se toca la nariz de manera poco elegante: hasta los príncipes son humanos-. Richard Serra, seguro de sí mismo; guerrero, como decía Cristina Casero esta mañana en laSexta. Amin Maalouf, solitario. Casillas, algo serio -quizá porque esta ceremonia no la retransmite Carbonero-. Llorente, cautivador. Del Bosque, con cara de padre satisfecho. Y generoso, que ha buscado a Aragonés para compartir los laureles.
Y Letizia... cada vez menos Letizia. Su personalidad se diluye entre caídas de ojos infinitas y sonrisas esforzadas. Y eso que está en Asturias.