La idea que la habilidad para pensar se desarrolla como un subproducto de atender áreas temáticas específicas como la historia, la física, las matemáticas o la geografía ya no se sostiene por sí misma, Al contrario: al focalizar áreas temáticas específicas obliga a la mayoría de los alumnos a “memorizar” y no “a pensar”.
Es posible enseñar habilidades del pensamiento que tienen relación con ordenar la información, pero se trata sólo de una pequeña parte adentro del amplio rango de destrezas para pensar requeridas para vivir.