"La Retornada" de Donatella di Pietrantonio

Publicado el 18 diciembre 2019 por Juancarlos53

A veces ocurre que un libro que se lee con facilidad, cuya historia aunque bien contada no relata un suceso excesivamente novedoso sino algo conocido por el lector, cuando lo finalizamos nos dibuja en el rostro una expresión tipo esfinge que viene a traslucir los interrogantes que en nuestro interior se nos abren: ¿Qué he leído?, ¿Qué quiere decir el escritor?, ¿Cómo valoraré esta novela?, etc., etc.


Lo anterior es exactamente lo que me ha sucedido a mí con"La retornada" de Donatella di Pietrantonio. Mi experiencia de lector me dice que hay lecturas que conviene dejar decantar porque pasados unos días pensando en el libro a veces ocurre que su historia, los personajes, la intención de quien lo ha escrito..., todo parece haber tomado cuerpo, cogido consistencia. Tal cosa la he vivido con esta lectura


Sinopsis (ofrecida por la propia editorial)

Con la maleta en una mano y una bolsa con zapatos en la otra, una muchacha de trece años llama a una puerta tras la que hay un mundo desconocido, extraño. Empieza así esta historia vehemente y cautivadora, con una adolescente que de un día para otro es devuelta a su familia biológica y lo pierde todo: una casa confortable, a sus mejores amigas, el cariño incondicional de sus padres, o de quienes creía que eran sus padres. Su nuevo hogar es pequeño, oscuro, hay hermanos por todas partes y poca comida en la mesa. Pero está Adriana, la hermana pequeña que le abre mucho más que la puerta de su nueva casa.


Nada más cerrar las tapas del libro tras finalizarlo, mi primera impresión sobre él fue que me había parecido flojito. Con palabras de las que hoy algunos optan por llamar 'moribundas' (¡madre mía a qué nivel nos movemos, Dios!) diría que de mano me pareció ser una nadería pero no sólo en el sentido de liviano sino en el más literal de 'nada, que apenas contiene nada de interés'. Pese a esta primera contundente y en parte negativa impresión había en él cosas que me habían atraído durante su lectura: el arranque del mismo prometía muchísimo porque que una niña de 13 años sea devuelta de buenas a primeras a sus padres biológicos por quienes siempre ella creyó sus auténticos progenitores sin aclararle nada del porqué es sin duda alguna un más que interesante punto de partida. Pero luego, según discurrían las 250 páginas de que consta la novela, todo se iba diluyendo cual azucarillo en un vaso de agua plagado de lugares más o menos comunes en este tipo de obras de niños no queridos o abandonados: padres brutales en el trato con sus hijos, hermanos que se burlan de ella por su. condición de 'retornada', bondad inmensa en la protagonista, amor grande a los que ella siempre creyó sus padres, grandes dotes intelectuales en la niña despreciada... O sea, en conclusión, una cenicienta, eso es lo que en primera opción pensé que nos presentaba Donatella di Pietrantonio, odontóloga pediátrica, que comenzó a escribir ficción en 2011 con'Mia madre e un fiume' y que dos años más tarde sacó 'Bella mia'.

Pero, claro, al ver cómo "La retornada" publicada en 2017 había sido muy bien recibida en su país y galardonada con más de un premio yo pensaba que algo se me debía de escapar para que existiera esa enorme distancia entre mi apreciación primera y la consideración que sus compatriotas daban a este relato. Decidí pues darle una segunda vuelta a mi juicio sobre la misma. Allá va.

Creo que quizás sea importante que la novela contenga -desde incluso el propio titulo- muchos dialectalismos propios de la Región de Abruzzo donde se desarrolla la historia narrada y donde la propia autora vive y trabaja. He buscado información y veo que esta región italiana es una de las más ricas del país. Una marca diferencial externa entre ricos-pobres se evidencia a través del uso o no de dialectalismos: los ricos no los utilizan, mientras que los pobres sí lo hacen. El encontronazo riqueza - pobreza vivido en sus propias carnes por la protagonista quizás sea una de las claves del relato: el confort vital provoca que a veces se trate a las personas como auténticos objetos.

En la narración asistimos a ese contraste entre ricos y pobres, entre aquellos que llevan una vida exenta de dificultades económicas (la familia con la que el personaje ha pasado sus primeros 13 años de vida) y los que a duras penas llegan a final de mes -su familia biológica- y cuyos miembros -sobre todo Vincenzo, el hermano mayor, y Adriana, la hermana de 10 años con la que desarrolla un amor fraternal auténtico- aprenden a valerse por sí mismos sin esperar que sus padres los ayuden dada la penuria familiar. Los ricos creen que todo lo pueden solucionar con dinero, mientras que entre los pobres es el cariño y los afectos lo principal. El personaje se mueve entre ambos extremos: anhela el cariño de lo que ella llama sus padres primeros pero si no lo encuentra o los ve esquivos al menos que le sufraguen sus estudios. Me parece algo interesado, aunque sea inconsciente, este movimiento, pero es lo que creo que resuelve el personaje de la 'retornada' tras la enorme decepción sufrida.

Los personajes, salvo algunos (la protagonista, Adriana o Vincenzo) están delineados con escasos trazos. Algunos me han parecido apenas si esbozados; es el caso de Lili Rose y Lidia, a las que se muestra en actitudes lésbicas como al descuido en una escena entre ambas que es de las más eróticas del relato

Lili Rose había salido del baño descalza y goteando, con el albornoz de mi madre medio abierto por delante.
Habían empezado a bailar en el salón, al principio con compostura, luego cada vez más enlazadas
[...] Lili Rose le enseñaba cómo moverse y frotarse contra el cuerpo de un hombre. Alargaba la pierna por la abertura de la toalla y la restregaba contra la de Lidia, pero así, por reírse [...] (págs. 77-78)

Fuera de este apunte, Lidia, tía de la narradora, y Lili Rose, apenas si aparecen más en la novela. Algo así sucede con el carabinero, segundo padre de la chica; con el padre primero; con el hermano Sergio y con el otro hermano del que apenas si sabemos algo...

El resto de participantes en la historia sí tienen consistencia aunque la autora los muestra -tal y como acostumbra hacer con otros elementos narrativos- a través de la elisión, es decir, dejando sin formular explícitamente aspectos del personaje que el lector ha de encontrar por sí mismo a través de sus actitudes y/o comportamientos. Es el caso de Adalgisa, la madre segunda y de Beni, la madre primera, auténticas coprotagonistas del relato a lo largo del cual mudan de comportamiento -en especial la segunda- de manera algo sorpresiva y en principio no del todo verosímil, ¿o sí?. Son ellas quienes soportan el asunto principal de la novela: la maternidad y el sentimiento de pertenencia, si bien este segundo elemento pertenece más al personaje de la niña devuelta de una madre a otra madre. Vincenzo, por su parte, el hermano mayor, es un personaje al que se presenta como un chico ya adulto capaz de despertar en las chicas emociones desconocidas que siempre recordarán. Es un ser muy sugerente para la protagonista que, al no haber vivido nunca junto a él, conoce en su interior emociones contrapuestas del tipo atracción-repulsión que jamás olvidará

"Me volví de espaldas y me desabroché el regalo del cuello, luego lo escondí en el bolsillo. No me lo he puesto casi nunca y sin embargo aún lo conservo, un objeto tal vez robado. No sé cómo he podido salvarlo a veinte años de vida, llevándolo a todas partes conmigo . " (pág. 84)

También tienen su aquel otros personajes, también con poca participación, pero que sirven para señalar el ambiente novedoso en que el personaje central se mueve al llegar a convivir con su familia biológica. Ya he hablado de Adriana y Vincenzo, sus hermanos, pero hay que señalar también al personaje de la Comadre Carmela en el que la magia y la leyenda se entrelazan de manera muy lograda

"De su espiración final subió como una llamarada que secó al instante la Copa del árbol, hoja por hoja. [...] Pasados tres días desde el funeral, con un estruendo nocturno que despertó a toda la comarca, el tronco monumental se desplomó al suelo. [...] Durante años proporcionó leña a la familia de Mediopuro y, quien sabe, igual todavía arde en sus inviernos. " (pág 178)

Quizás, este personaje de la Comadre Carmela así como el de los gitanos -sus ritos funerarios, su cultura peculiar, su manera de vivir- con los que se relaciona Vincenzo sea un elemento exótico que sigue resultando chocante en países de Europa como Italia a pesar de llevar asentados ya mucho tiempo pero no haber perdido su cultura, modos y maneras de vivir.

Sí me parece importante destacar el lenguaje utilizado en la narración. Es un lenguaje directo en los diálogos, propio de una niña adolescente. En otras zonas de la novela (descripciones y pura narración) es interesantísimo y muy poético en ocasiones el tono utilizado por la narradora para relatar los sueños que la experiencia que está viviendo le provocan mientras duerme, así como las evocaciones que algo en un momento concreto despierta en su interior El onirismo, la disolución de fronteras entre la realidad vivida y la soñada o evocada la presenta la escritora con gran belleza y de tal modo que llega a 'engañarnos' como lectores

"Mi madre del mar murió en la cama superior de la litera una de aquellas noches. Viéndola, no parecía enferma, tan sólo algo más gris que de costumbre. Sin un comienzo preciso, el lunar peludo extendido como una oruga encarnada en su barbilla empezó a desteñirse muy despacio. Palideció en pocos minutos hasta confundirse con el blanco oscuro de alrededor. El aire dejó de hincharle el pecho y los ojos se quedaron fijos. " (pág. 59)


Para lograr esta poeticidad Donatella di Pietrantonio emplea en ocasiones el estilo indirecto libre (EIL) con el que de manera elegante cede la palabra en la narración -muy puntualmente y a manera de flashes, de pequeños destellos-, a los otros que rodean a la niña retornada de la que nunca se nos da el nombre y que es quien en primera persona, pasados ya 20 años del suceso, cuenta la experiencia de su retorno a la familia y barrio donde nació

"Todavía no conocía a casi nadie, pero ellos sabían más de mí más que yo, habían oído las habladurías de los adultos.
Cuando era pequeña la quiso como hija una medio pariente. Pero ahora que está hecha una señorita, ¿por qué ha regresado con esos vagos? ¿Se habrá muerto la mujer que la crio? " (pág. 105)

El final del relato es abierto, de una apertura excesiva en mi opinión. Quizás, a la manera de su compatriota Elena Ferrante, la escritora no quiera cerrar la posibilidad de una continuación de la historia de estas dos hermanas, Adriana y La Retornada, cuya evolución posterior se nos queda sin transmitir.

La novela como ya he dicho fue muy premiada en Italia donde incluso ha sido llevada al teatro con éxito. Desde luego el tema es interesante y quizás en Cine pueda tener también una segunda vida muy satisfactoria. De hecho hay momentos en que la narración se antoja como muy encaminada a esa futurible versión.