La Sagrada Familia: El sueño de un hombre, el regalo de millones.

Por Acedera
   A lo largo de los años, he dedicado varias entradas a distintos edificios del genial arquitecto Antonio Gaudí: el Palacio Episcopal de Astorga, La Casa Botines de León o el fantástico Capricho de Comillas son solo algunos ejemplos de su obra, sin embargo cuando cualquier persona del mundo piensa en el legado Gaudí, siempre se le viene a la cabeza, y con razón, su obra magna...la increíble Sagrada Familia.
  Y no me extraña en absoluto, a día de hoy la Basílica y la Alhambra de Granada son, con diferencia, los monumentos más visitado de España.
   En el caso de la Sagrada Familia, en 2.019 alcanzó la espectacular cifra de 4,5 millones de visitantes, sin embargo, hay que decir que la pandemia ha hecho, y sigue haciendo, muchísimo daño tanto en el número de visitas como en los ingresos. La situación es tan mala que ha provocado que el 80% de la plantilla del Templo estuviera en ERTE durante más de 7 meses, e incluso ha habido despidos por la mala situación financiera, que finalmente va a impedir que el templo esté acabado en 2.026, la fecha señalada para el fin de las obras por ser el centenario del fallecimiento del Gaudí (1.926). 
   No obstante, si todo va bien, se estima que en 2.022, las visitas ya alcancen los 1,6 millones, que aunque está muy lejos de la cifra de 2.019, poco a poco va volviendo a los datos prepandémicos que se esperan para el año 2.024. 
   La verdad es que hay muchas, muchísimas ganas de ver la Basílica en todo su esplendor.
   En la maqueta que hay en la entrada nos podemos hacer una idea de cómo va a quedar una vez terminada, también se pueden hacer una idea en este vídeo. Mirándola nos llama la atención su forma piramidal, con la que el arquitecto quiso sugerir la conexión entre lo divino y lo humano.
   La maqueta también nos muestra las tres fachadas del templo, y la más conocida es justo la que tenemos enfrente, la fachada del Nacimiento.
   Esta fachada está dedicada al nacimiento y primeros años de vida de Jesús. En ella observamos representado la naturaleza por todos lados, un símbolo de la alegría de la creación por la llegada del hijo de Dios.
   La fachada está divida en tres pórticos, el de la izquierda está dedicado a San José, el de la derecha a la Virgen María, y el del centro tenemos el dedicado a Jesús. Hay quienes aseguran que las tres entradas son un guiño de Gaudí a la masonería, dado que las catedrales masónicas tenían también tres entradas, la de los aprendices, compañeros y maestros.  
   En la escena central, vemos el Nacimiento que da nombre a toda la fachada, con el buey y la mula incluidos, a la izquierda están los pastores adorando al niño, y a la derecha vemos a los tres Reyes Magos.
   Son innumerables los detalles que tiene la fachada, uno de los más curioso son las dos tortugas que encontramos en la base de las columnas del pórtico central. Esta tortugas representan lo inalterable del tiempo.

   A primera vista parecen iguales, sin embargo si nos fijamos en sus patas vemos que una, la que está más cerca de la montaña es una tortuga terrestre, y sin embargo la más cercana al mar es una tortuga marina. Como contrapunto en la fachada también se pueden ver sendos camaleones que simbolizan justo lo contrario, el cambio.
  Otro detalle de la fachada es que vemos piedra como "derritiéndose" encima de escenas como la coronación de la Virgen, o encima de las palmeras de las columnas que sujetan las tortugas. 
   Se trata en realidad de hilillos de nieve, dado que el nacimiento de Jesús se produjo en invierno.
   Si elevamos la vista, veremos un toque de color con un árbol verde con pájaros blancos posados, se trata de un ciprés, el árbol de la vida, y los pájaros son palomas blancas que representa a las almas que han alcanzado la salvación.
   En realidad, Gaudí proyectó su obra entera policromada, las estatuas y demás elementos estarían pintados de colores, sin embargo de momento solo tenemos algunas notas de color.
   Alrededor del ciprés vemos las 4 torres más antiguas del templo, las dedicadas a San Bernabé, Simón, Judas Tadeo y Matías. En total el templo contará con 12 torres para cada uno de los 12 apóstoles...y de todas ellas Gaudí pudo ver completamente acabada solo una de ellas, la de la izquierda de la fachada del nacimiento, dedicada a san Bernabé (finalizada en 1.925). 
   Como curiosidad os he dicho que habrá 12 torres para los 12 apóstoles, sin embargo San Bernabé (torre izquierda 98 mts) o san Matías (la de la derecha 98 mts) no eran apóstoles... ¿qué está pasando aquí?, pues sencillo, estos santos son dos de los tres "suplentes" que hicieron méritos para contar con su propia torre. El motivo es que san Juan y san Mateo se convirtieron posteriormente en evangelistas y ellos contarán con sus propias torres de mayor tamaño (135 mts) bordeando a la torre central de Jesús, la mayor de todas. Por otro lado, hay un apóstol que no se merece ninguna torre, ¿adivinan quién? efectivamente Judas Iscariote quién fue sustituido por san Matías. 
   Por cierto, fijaos en las ventanitas de piedra que tienen las torres ¿alguna idea de para qué sirven?, más adelante os lo comento.
   Gaudí se empeñó en pulir y adelantar al máximo esta fachada del templo porque consciente de que no vería terminada la obra en vida, ideó la estrategia de levantar la fachada de "la vida" como muestra a sus sucesores en la construcción y para que el pueblo tuviese una idea del templo (y donase más dinero), toda una estrategia de marketing.
   Es hora de acceder al interior del templo, pero antes cruzamos las puertas del Nacimiento, obra del escultor japones Etsuro Sotoo e instaladas en el años 2.015.
   Las puertas reflejan la naturaleza que encontramos en toda la fachada, y el amor entre María y José, de hecho la hiedra de la puerta tiene tonos verdes (conseguidos con una técnica de corrosión del bronce), pero hay partes de color rojo. Cuando se cierran todas las puertas se puede ver una J y una M en ese color.
   Para Sotoo, la hiedra es el mejor ejemplo del amor en la naturaleza ya que cada rama de la misma se sostiene en otra para poder crecer. Oculta entre las hojas encontramos multitud de insectos, muchos en parejas como caracoles, avispas, chinches, moscas, saltamontes, arañas, mariposas, escarabajos...  
   Las puertas, como toda la fachada está cargada de simbolismo, por ejemplo nos encontramos también con pequeños estanques de agua (cristal) que simboliza el origen de la vida, o incluso en su interior hay arena del desierto, el mismo que tuvo que cruzar José con su familia en busca de esperanza. La misma que esperanza que buscan los creyentes que cruzan las puertas del templo.
   ¿Y qué nos espera dentro?...pues el gran bosque de piedra y luz que diseñó Gaudí...
   El interior de la Sagrada Familia es otra maravilla, uno se queda sin palabras ante el espacio que tenemos delante. Gaudí era un genio que amaba la naturaleza y dejaba que esta le inspirase, pues al fin y al cabo, creía que la mejor forma de honrar a Dios era imitando, en la medida de lo posible, su obra.
   Las gigantescas columnas de la Sagrada Familia se alzan como troncos de árboles, cuyas ramas surgen en su parte superior para expandirse y sujetar las bóvedas sin necesidad de contrafuertes y otras técnicas medievales mucho menos elegante. Gaudí une así eficiencia y estética de una forma magistral dando como resultado, cuando esté finalizada, la Basílica más alta del mundo.
   En este bosque de piedra, como en los de la naturaleza, hay árboles más grades y fuertes que otros. Por ejemplo, hay columnas de un gris oscuro que están hechas de basalto, otras son de gris claro que son de granito, y en las naves laterales, que soportan menos peso, tenemos columnas de piedra arenisca. Pero en el crucero de la nave hay 4 gigantescas columnas más gruesas y altas que destacan también porque son de un color rojizo, diferente a las demás.
   Son columnas de pórfido, una piedra extraordinariamente resistente que se usa desde tiempo romanos, y que tendrán la misión de sostener la torre de Jesús, la mayor de todas con sus 172,5 mts. Por cierto, que esta altura no es casual, como ya os dije antes, Gaudí quería imitar la obra de Dios en la medida de lo posible, pero según sus propias palabras, el hombre no debe superarla nunca. Pues bien, Montjuic, la montaña de Dios, mide unos 180 mts, de ahí que la Sagrada Familia no supere esa altura.  
   Estas columnas del crucero central deben soportar la friolera de 23.000 toneladas, y en los nudos de estas 4 columnas podemos ver 4 símbolos, un león, un ángel, un toro y un águila, las representaciones de Marcos, Mateos, Lucas y Juan, los 4 evangelistas.
   Como saben, los 4 evangelistas contarán también con sus propias torres de hasta 135 mts que bordearán a la torre central de Jesús, y cada una de estas 4 torre será coronada con la figura que presenta a cada uno de ellos.
   Pero volviendo al interior, os contaba que Gaudí diseñó un bosque de piedra, pero también de luz, y es que los árboles están bañado por una luz coloreada en su base y tronco, para ir volviéndose más clara a medida que vamos ascendiendo, pasando así de la "oscuridad terrenal a la luz divina".
   Por supuesto, este espacio inundado de luz y color, es en su mayoría de origen natural. Las bóvedas cuenta con claraboyas a base de hiperboloides construidas con piezas de vidrios por donde penetra la luz solar.
   Con ello se consigue no solo más iluminación natural, sino también mucho menos peso para las columnas.
   Para el genio, "el sol es el mejor pintor, y la luz cambia según las horas", así, si nos fijamos en los vitrales de la fachada este del templo, veremos que son de tonos azulados, más fríos, esto es debido a que se corresponde a la luz de la mañana, la fachada del Nacimiento.
   Por otro lado, los vitrales de la fachada oeste son de tonos anaranjados, como la luz del crepúsculo, y se corresponde con la fachada de la Pasión.
   Estos vitrales son obra del artista Joan Vila-Grau, siempre fiel a las ideas fijadas por Gaudí, y si nos fijamos en sus detalles, veremos que se pueden leer nombres correspondientes a santos y santuarios de todo el mundo. Una maravilla que sin duda cumple con el mandato del genio, crear una "sinfonía de colores".
   El interior de la Sagrada Familia no deja indiferente a nadie, son muchos los que no pueden contener alguna lágrima. Aquí el claro protagonista es el espacio, dentro no hay capillas o imágenes por doquier, eso se deja para el exterior del templo, aquí impera la paz (bueno salvo por los cientos de turistas que seguramente tendréis a vuestro alrededor).
   Como curiosidad, los balcones en forma de grada que se aprecian en las naves laterales, están reservados al coro, y en ellos vemos unos puntos negros distribuidos sobre las barandillas que representan las notas musicales, un recurso que ya pude ver en otras obras de Gaudí como el Capricho de Comillas. 
   Y es que la música fue otra de las pasiones de Gaudí, de hecho diseñó la Sagrada Familia para que fuese una gran caja musical, ¿recuerdan las ventanitas que tienen las torres? son para que el sonido de las campanas (ocultas a simple vista), y una vez finalizado el templo, llegue a toda Barcelona.
   Como os decía antes, no hay muchas imágenes en el interior, encima de la puerta del Nacimiento hay un san José, en el lado opuesto, sobre las puertas de la fachada de la Pasión, hay una imagen de la Virgen María, y en el centro, sobre el altar, vemos a Jesús crucificado. Pero hay otra imagen algo más enigmática situada encima de la puerta de la fachada de la Gloria (aún por terminar). Esta escultura con aspecto de guerrero no es otro que san Jordi, el patrón de Cataluña.    Será el encargado de dar la bienvenida a todos los visitantes del templo, por que la puerta de la fachada de la Gloria será la entrada principal del templo una vez finalizado. El motivo es que Gaudí quería que la entrada a la Sagrada Familia se hiciese por el lado del mar.
   Las puertas, que ya están construidas a la espera de poder colocarse, tienen escrito el padrenuestro en catalán, y a su alrededor se reproduce la frase "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy" en 50 idiomas distintos.
   Tanto las puertas como la estatua de san Jordi, son obra de Josep Maria Subirachs (fallecido en el 2.014) el artista que a quien debemos las esculturas que podemos ver en la fachada de la Pasión. Pero antes de centrarnos en su obra, no quiero salir del templo sin ver, aunque sea desde arriba la zona más antigua del templo, la cripta.
   Precisamente gracias a estos ventanales, Gaudí consiguió que la luz llegara incluso bajo tierra. La cripta y la fachada del Nacimiento son las únicas partes del templo que el arquitecto pudo ver acabadas. Curiosamente muchas gente piensa que la Sagrada Familia es Patrimonio Mundial de la Humanidad, y lo es, al menos en parte, porque por ahora solo la cripta y la fachada del Nacimiento tienen ese honor. Es aquí, en la cripta, donde fue enterrado el genio catalán, tras ser atropellado por un tranvía. 
   Y hablando de drama, creo que es hora cruzar las puertas de Subirachs para admirar la fachada de la Pasión.     Esta fachada pretende reflejar el sufrimiento de Cristo por la crucifixión, como redención de los pecados de los hombres, por ello Gaudí diseñó una fachada más austera, sin tantos adornos como la del Nacimiento, buscando representar la muerte, al contrario que la fachada del Nacimiento que refleja la vida.
   Si nos fijamos en los detalles de las columnas inclinadas del pórtico, nos recuerdan a músculos en tensión, y las que están justo encima, mucho más blancas, nos recuerdan a costillas. En palabra de Gaudí, esta fachada debía ser "dura, pelada, como hecha de huesos".
   Respecto a las esculturas, son obra como saben de Josep María Subirachs, y su estilo nos recuerdan a la del san Jordi que pudimos ver en el interior de la Basílica. Subirachs quiso hacer varios homenajes a Gaudí, así por ejemplo, los soldados que vemos bajo la imagen de la crucifixión no llevan el típico casco romano, sino que llevan estos...  
...que como pueden ver están claramente inspirados en las chimeneas de la Pedrera. Pero no solo eso, uno de los evangelistas tiene el rostro del mismísimo Gaudí para que quedase inmortalizado en su obra.
   Hay que decir que el propio Subirachs también se inmortalizó en la fachada en otra de las esculturas, concretamente en la de Nicodemo, un rico fariseo. Si Gaudí trabajó en el templo durante más de 40 años, Subirachs lo hizo por más de 20 años, y al igual que Gaudí, también vivió en el santuario, yo creo que se lo merece el hombre.
   En general, el conjunto escultórico de la fachada se puede leer como si fuese una película de los últimos días de Jesús, empezando desde abajo a la izquierda y subiendo en forma de S, un itinerario serpentino. Serpiente que vemos a los pies de uno de los conjuntos que más llama la atención, el "Beso de Judas" (ya saben, el Judas que no tiene torre propia)
   Justo a su lado tenemos un cuadrado mágico, un cuadrado donde si sumas las 4 cifras tanto en horizontal, como en vertical, e incluso diagonal siempre sale el mismo número 33, la edad de la muerte de Cristo, curioso.
   Cuando Subirachs aceptó el encargo de continuar con el legado del genio sabía a lo que se estaba enfrentando. Él prefirió romper con la línea realista de las esculturas de la fachada del Nacimiento, algunas de ellas creadas por el propio Gaudí basándose en modelos reales, e imprimió en su obra más rectas y aristas para reflejar una mayor crudeza, acorde con esta fachada.
   El resultado fue una lluvia de críticas a Subirachs, sobre todo a principios de los 90 donde fueron muchos los arquitectos y artistas que expresaron su malestar por lo poco armonizable de la obra entre ambos autores. Incluso hubo manifestaciones no solo para retirar las esculturas ya instaladas, sino incluso para parar la construcción del templo y respetar exclusivamente la obra acabada de Gaudí.
   Es cierto que Gaudí sabemos que no era muy amigo de las rectas porque estas no existen en la naturaleza, pero realmente no dejó mucha información al respecto de como debían ser estas esculturas, y Subirachs aceptó el encargo porque contaba con la libertad para imponer su propio sello personal. 
   A mí personalmente, sin ser ningún entendido en la materia, la obra de Subirachs simplemente me encanta y me transmite todo el horror y el calvario de Jesús. Además el fuerte contraste con la fachada del Nacimiento creo que dota a la Sagrada Familia todavía de una mayor riqueza. En fin, me alegro que la fachada fuese declarada Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalidad de Cataluña.
    Es hora de cerrar la entrada, pero os dejo con algunas curiosidades más de esta maravilla, por ejemplo, a la derecha de la fachada de la Pasión y a la izquierda de la fachada del Nacimiento (si las miramos de frente), podemos ver unos pináculos coronados por cestas de frutas obras también de Etsuro Sotoo . Estas cestas de fruta representan "los frutos de las buenas obras", y no están puestas al azar, sino que se han ordenados como quería Gaudí según el curso natural de la temporada. Así, en la fachada del Nacimiento vemos las frutas propias del inicio del año, mientras que en la fachada de la Pasión están las frutas de final de temporada como naranjas, caquis o castañas...   
   ...otra muestra más de la unión entre la arquitectura y la naturaleza. Como los reptiles y anfibios que podemos ver por todo el ábside del templo. Animales por cierto que se encontraban en los alrededores del templo, ranas, caracoles, lagartos....
   ...estos animales, relacionados con el mal, tienen una triple función, la primera decorativa, la segunda funcional ya que son gárgolas que ayudan a evacuar el agua, y la tercera simbólica ya al colocarse boca abajo simulan la huida del mal respecto al bien representado en las alturas sobre todo por las torres de Jesús y María.
   Y hablando de la torre de María, la segunda más alta con sus 138 mts, el pasado 8 de diciembre fue coronada con una impresionante estrella de doce puntas que se ilumina por la noche con una luz blanca, tanto la estrella como la propia torre, y que es visible a varios kilómetros de distancia, impresionante.
   La Sagrada Familia es el sueño de un hombre único, pero ha sido y sigue siendo la obra de otros muchos maestros, y también de los millones de personas que han colaborado, con sus donativos y entradas, a la construcción de un templo único en el mundo.      Un saludo y os deseo lo mejor para 2.022.