La sarcástica realidad retratada

Por L

Blur – Parklife


¡Que esto es un cuadro pintoresco totalmente explicito de las tendencias juveniles británicas de mediados los 90’s!. Si, asi es, una caracterización caricaturesca pintoresca y cuanto adjetivo bizarro y multicolor se venga a la mente. Los alcoholizados jóvenes, la vida desde el punto de vista citadinamente particular, y que mejor que expresiones sobre un periodo de tiempo, tan interesante como la década de los autodestructivos lozanos ingleses. Pop, inteligente disfrazado de gracioso, ya saben lo que dicen sobre esconder las facultades, y eso quizás conllevo una subvaloración, en beneficio de directrices más inmediatas, pero de una caracterización desemejante, inclinada a complacer a otro nicho social, diría yo. Ráfagas acidas y para nada autocomplacientes, una posición sarcástica como siempre, no obstante ,ahora si la mano esta más refinada y las combinaciones sonoras, muestran una variedad ampliada todavía más. Los trabajos de Blur se caracterizan por eso, no se limitan absolutamente en nada, tratan siempre de agregar y agregar mas atributos al círculo (asociándolos debidamente, o si no esto resultaría en caos). Es esa máxima de variedad abstracta en la que radica sus grandeza, la que también hace retroceder a unos cuantos escuchas, bueno es cosa de apreciación y no porque sean más complejos, sean precisamente aburridos, es cosa de escudriñar y que la música y composiciones flexibles hagan su trabajo.
Sonoridades urbanas, vespertinas con leve decantación hacia lo nocturno, lo sexual, pero corriente, como dibujar las céntricas vidas de la gente normal. Si antes acudían reiterativamente a atacar la figura corrompida del Tío Sam, y su modo de subsistencia, proclamando que La vida moderna es basura, exclamación con la que no puedo estar mas de acuerdo, ahora muestran la evolución natural de ese hecho. Se notan muchas diferencias, quizás no sea una cuestión apantallantemente distinta, porque su segundo disco ya mostraba un nivel notable, las diferenciaciones van mas por otro lado, por el lado de la actitud, ya no era un desenvenenarse contra un tótem americano que dominaba, si no mas bien el celebrar su condición, el sentirse honrosamente británico, el elogiar un sistema de vida, que se veía alborozado por la capacidad musical y las líricas precisas , un sentido de la agudeza mas que superficial.
La comprensión objetiva del tercer trabajo de estudio de Blur, se basa mayormente en la inducción de tintes muy idiosincrásicos, pero elegante y burdamente fino.
Abre la jubilosa Girls & Boys, un estandarte de pop desechable, que sin embargo, es de lo mas pegajoso y culpablemente rítmico que puede haber, no se si será una parodia o simplemente una inspirada pieza ochentera pero funciona ingeniosamente como apertura, desde la guitarra con sus ganchos a los juegos vocales y casi de trabalenguas cuando Albarn pronuncia… “Chicas que quieren chicos, a los que les gustan los chicos para ser chicas, quienes hacen que los chicos sean como chicas, quienes hacen que las chicas sean como chicos”. Le sigue Tracy Jacks, una cancioncilla que las primeras veces se vuelve algo monótona, mas calando mas hondo en sus estructuras te topas con unos ligeros arreglos orquestales que brindan un particularidad mas diáfana al tema…según mi interpretación de la disparatada letra, esta cuenta la historia de un tipo quien algo hastiado de su vida corriente se escapa al mar para bañarse desnudo, teniendo la mala suerte que la policía lo arreste y devuelva a su casa, finalizando con el destruyendo su casa con una excavadora…simplemente delirante. End of century, toma otro camino, más solemne para retratar una vida basada en televisión y cotidianeidad, se apoya en sutiles intervenciones de la guitarra, más la voz que suena murmuradoramente autómata. Parklife, resume la totalidad, la alegría chispeante y a la vez tan rígida de los anglosajones. Phil Daniels, protagonista de la película Quadrophenia, es quien pone la voz a la narración del track, ellos estimulado por ondas y ondas de placidez en estado puro, casi rindiendo tributo a lo común y corriente. Bank Holyday, matiza la elucubración de PL, yéndose por lo callejones del punk y sonando mas desnuda y potente en el lugar que ocupa. Badhead, es menos ruidosa más silente, veterana por asi decirlo, una baladilla incisiva que contempla en sepia.
The debt collector, es un instrumental, que funciona como una amalgama de sonidos dispares y variopintos, casi con esencia a feria de fenómenos. Far out, otro nexo, mezcolanza de sonoridades de viento con corrientes cáusticas, todo ello caricaturizado en menos de dos minutos y dotado de ecos que le proveen una estructura amorfa. To the end, se asimila a un vals actualizado y pervertido, con ritmos más cadentes saca a relucir aires libertinos pero cómplices, en una atmósfera aquietada. Extática y perversa juventud, jeje. London Loves, se aprovecha de la misma veta explotada con anterioridad, sirviéndose de unos cuantos teñiduras distorsionadas, y una reiteración atípica, que se disipa con el inicio electrificado de Trouble in the message centre, una pieza más rockera con guitarras pulidas y recias, más una voz un poco más distanciada, lo cual no quita que la subida de decibeles en este extracto beneficie plenamente el vaivén de un disco mas intelectual que visceral y Clover over dover, inocentemente autodestructiva, se abre con sonoridades a costa, gaviotas incluidas, en una balada armónica suicida. Que termina de englobar con mas solidez aun, cuando ya se ha pasado mas de tres cuartos del disco.
Magic America, usa los habituales laaa la la la laaa♪♪♪. Acompasa bien, con un ritmo no demasiado alto, particularmente me gusta la línea donde sueltan las personificaciones, pues lo dotan de habitualidad, exponenciada al surrealismo, que resulta muy particular “Bill Barrett tenía un sencillo sueño, él lo llama su "plan B", donde hay edificios en el cielo y el aire es azúcar gratis”. Jubilee, no se estanca dejando fluir distorsiones leves, narrando el quehacer de un joven antisocial, por esto también agregan atisbos de videojuegos, que de paso van acorde a la temática del track. La atmósfera colega se deja caer con This is a low , de una serenidad apabullante, va quedándose en retazos mas calmos y dejados. Se cierra todo con la breve Lot 505, un instrumental lúdico para dar un flexible final.
Como siempre digo Blur no es una banda inmediata, sus trabajos se caracterizan por eso, por ser cabezones y complicados, un pop inteligente algo difícil de digerir, más punk, psicodelia, experimentación etc., no obstante cuando se consigue es un disfrute de principio a fin….Ironías y el té de las cuatro…
• Tracklist

• Girls & boys
• Tracy Jacks
• End of a century
• Parklife
• Bank holyday
• Badhead
• The debt collector
• Far out
• To the end
• London loves
• Trouble in the message centre
• Clover over Dover
• Magic America
• Jubilee
• This is a low
• Lot 105