Revista Coaching

La sinceridad puede ser un buen activo, afirman Jack y Susy Welch

Por Juan Carlos Valda @grandespymes

La sinceridad puede ser un buen activo, afirman Jack y Susy WelchSiempre he sido un gran defensor de la sinceridad, y hablé de ella ante audiencias de la General Electric (GE) durante más de 20 años. Pero desde que me jubilé de esta empresa, me he percatado que subestimé su escasez. Diría que la falta de sinceridad es el secreto oscuro más grande de los negocios.

Ésta bloquea las ideas inteligentes, la acción rápida y la plena participación de los empleados. Cuando se tiene esta cualidad -y nunca la tendrá completamente, téngalo en cuenta- todo opera más rápidamente y mejor.

Falta de sinceridad no quiere decir deshonestidad dolosa. Significa que demasiada gente -en muchas ocasiones- no se expresa honestamente. Retienen críticas para evitar conflicto y endulzan las malas noticias para mantener las apariencias.

Esta falta de sinceridad es dañina, aunque permea casi todos los aspectos de los negocios, en casi todos los niveles.He escuchado a empleados de cientos de empresas describir la completa ausencia de sinceridad que experimentan en todo tipo de reuniones, desde revisiones de presupuestos y productos hasta sesiones de estrategias. La gente habla de burocracia, politiqueo y falsa amabilidad carentes de la semilla de franqueza. Preguntan cómo pueden hacer que sus empresas se conviertan en lugares donde la gente comparta sus opiniones y debata ideas desde todos los ángulos.

Olvídese de la comunicación externa algunas veces, su peor enemigo es la forma en que usted se comunica internamente. La sinceridad lleva a ser exitoso en tres formas:

1. La sinceridad hace que más gente se una a la conversación. Cuando más gente participa en una charla, surgen más ideas que son discutidas, disecadas y mejoradas. En lugar de que todo mundo guarde silencio, todos se abren y aprenden.

2. La sinceridad genera rapidez. Las ideas compartidas abiertamente pueden debatirse rápidamente, ser mejoradas y puestas en acción. Esta postura no sólo es una ventaja, es una necesidad en un mercado global. Puede estar seguro que toda empresa recién creada en las calles de Shanghái integrada por cinco personas puede moverse más rápido que usted, pero la sinceridad le permite emparejarse.

3. La sinceridad reduce costos. Aunque nunca le podrá poner un precio exacto, la sinceridad elimina reuniones y reportes innecesarios que confirman lo que todo mundo ya sabe. La sinceridad reemplaza las vistosas presentaciones en PowerPoint y las presentaciones que aturden la mente, sin importar si tratan de la estrategia de la empresa, la introducción de un nuevo producto o el desempeño de alguien.

Junte todos sus beneficios y eficiencias y notará que no puede darse el lujo de carecer de sinceridad.

Aun cuando la sinceridad es vital para tener éxito, es difícil para cualquier grupo, sin importar su tamaño, luchar contra comportamientos organizacionales atrincherados. En GE nos llevó cerca de 10 años instalarla, y de ninguna manera fue algo universal aun después de 20 años.

No obstante, es factible. Para alcanzarla, hay que recompensarla, alabarla y discutirla. Reconozca a la gente que la ejemplifica. Sobre todo, demuéstrela usted mismo, así no sea el jefe.

Imagínese en una reunión donde el tema es el desempeño de una unidad. Los gerentes, satisfechos con su trabajo, hablan de crecimiento de dos dígitos y despliegan proyección tras proyección mostrando su éxito. La alta gerencia asiente en señal de aprobación, pero usted sabe que el departamento puede mejorar. Para agravar las cosas, la gente que hace la presentación son sus compañeros, y se entiende que si usted no los critica ellos no lo criticarán.

La única salida que conozco -y la única forma de introducir sinceridad- es entrometerse de forma no amenazante: “Qué buen trabajo. Es la mejor unidad que tenemos. ¿Por qué no le destinamos más recursos y vamos más lejos?”. “Con el excelente equipo que han congregado debe haber 10 adquisiciones listas para ustedes. ¿Han buscado globalmente?”. Estos cuestionamientos, y otros similares, pueden hacer que la reunión deje de ser un desfile autocomplaciente y se convierta en una sesión de trabajo estimulante. Es muy simple: la sinceridad funciona porque desobstruye.

Sí, la sinceridad puede ir en contra de la naturaleza humana. También lo es levantarse a las cinco de la mañana para tomar el tren de las 6:10 todos los días, o almorzar frente a su escritorio para no perderse una junta importante. Pero, por el bien de su equipo u organización, hace muchas cosas que no son fáciles. Lo bueno de la sinceridad es que definitivamente vale la pena.

Es imposible imaginarse un mundo donde todo mundo se la pase diciendo todo el tiempo lo que piensa. Y probablemente de cualquier forma usted no quiera eso, podría ser demasiada información. Pero incluso si llegamos a la mitad de eso, la ausencia de sinceridad ya no será el secreto oscuro más grande de los negocios. Será el más grande cambio para bien de los mismos.

Texto adoptado del libro ‘Winner’ de Jack y Suzy Welch. Visite su nuevo sitio en la red en http://www.welchway.com y presente sus preguntas en la forma de en línea en http://welchway.com/Contact-Us.aspx.

JACK Y SUZY WELCH Especial para PORTAFOLIO Jack Welch fue presidente de General Electric durante 20 años.

 

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