La sonrisa más enigmática del Románico

Por Detectivesdelahistoria

En la historia del arte, si una sonrisa ha trascendido por encima de las demás, ésta es, sin duda, la sonrisa de la Mona Lisa que Leonardo da Vinci pintó en el Renacimiento.
Pero si nos remontamos siglos atrás, a épocas del Románico más puro, encontramos otra enigmática figura que porta en su rostro la misma expresión. Nos referimos a la escultura del profeta Daniel, que podemos ver en una columna, en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago.

El Maestro Mateo, artífice de tan sublime obra del románico en la ciudad santa, no solo nos dejó este detalle, otros elementos comparten curiosidades y secretos que queremos desvelar en este, nuestro primer artículo como “detectives del arte”.

Contexto histórico artístico. Campus Stellae

El Pórtico de la Gloria, está situado en la fachada Occidental de la Catedral de Santiago, Santiago de Compostela, ciudad patrimonio de la humanidad, y lugar de peregrinación universal.
Cada rincón de Santiago esconde un trozo de historia, y su nombre no iba a ser menos.
Evidentemente, Santiago, se refiere al Apóstol; Compostela deriva del latín campus stellae.

Según la leyenda, un monje llamado Pelayo, en al año 813, vio unas luces y señales en el cielo, indicios que le llevaron a excavar las tierras que debajo se hallaban, y donde encontró la tumba del Apóstol. Lo comunicó a su obispo Teodomiro, estando en aquella época la sede episcopal en el vecino Padrón, concretamente en Iria Flavia. El hallazgo le llevó a cambiar la sede a Compostela, y a construir sobre esa tumba, la capilla primitiva para la protección del Apóstol, cuyos restos aún se conservan en las capas más profundas de la actual catedral.

La iglesia se fue ampliando sucesivamente por orden de los diferentes reyes de la época, pero es en el siglo XI cuando el obispo Diego Pelaez presenta un proyecto para hacer un gran templo dedicado al santo, sería el principio de la catedral románica, que llegaría a su máximo esplendor en la época en la que el Obispo Xelmirez dirige las obras, después de haber sido abandonadas por un tiempo. En 1168 el Maestro Mateo termina la catedral, y construye entre otras cosas, el afamado Pórtico de la Gloria, y el coro.
La Catedral se consagra en el año 1211.


Posteriormente, y a pesar de conservar su estructura medieval, se fueron añadiendo elementos al templo. La fachada del Obradoiro de época barroca (que tapa precisamente el Pórtico de la Gloria), o la de Azabachería, de corte neoclásico.
En un principio existían tres fachadas románicas, siendo destruidas dos en un incendio, por lo que la que aún se conserva, la fachada de Platerías, está formada por piezas de las dos desaparecidas, además de las que se habían hecho para ellas, de ahí el aspecto caótico de la colocación de algunos de sus relieves.

Volvamos pues, al Pórtico de la Gloria, una vez que conocemos su contexto histórico artístico.
Un Pórtico es un sitio cubierto y con columnas que se construye delate de los templos para diferentes funciones.
Como bien hemos dicho, el pórtico fue construido por el Maestro Mateo.
El programa iconográfico que la compone es de indudable valor, y nos transmite una impactante mirada hacia el pasado.

Ponernos frente a él, provoca una sensación de recogimiento y de grandeza al mismo tiempo.
En el momento de su construcción, el Pórtico, era la puerta de entrada a la catedral. Durante siglos cada peregrino ha pasado por ella para entrar en el templo.


El material base es la piedra, pero, si ahora nos parece espectacular, imaginemos el efecto que producía cuando su policromía estaba intacta, porque, sí, el Pórtico, estuvo pintado a todo color, y debía sorprender a cualquiera, sobre todo en días en los que el sol le daba de pleno y sus colores resplandecían.
Si nos fijamos, aún quedan algunos restos de estas pinturas, y como documento gráfico, un lienzo de Jenaro Pérez Villaamil del año 1849, si bien suponemos que aún eran más fuertes en su momento, pues cuando el pintor realiza esta obra ya había pasado varios siglos desde que se había inaugurado.
Posiblemente las inclemencias del tiempo desgastaron la policromía, debido a que, como hemos mencionado, en un principio el Pórtico no contaba con ninguna fachada que lo protegiese.

Desde el punto de vista arquitectónico, no se puede entender el Pórtico sin sus otros dos niveles, pues aunque la parte que está expuesta al espectador es la del nivel central, se prolonga hacia abajo (la zona de la cripta que representa el mundo terrenal) y hacia arriba en la tribuna (representación del agnus dei), completando su programa iconográfico.

¿Qué nos cuenta el Pórtico de la Gloria?

El Pórtico de la Gloria está formado por arcos de medio punto, en tres niveles, siendo el central más ancho, y divido en dos mitades por un enorme parteluz (columna central) presidido por el Apóstol Santiago, con bastón de peregrino, y debajo el árbol de Jesé, es decir, el árbol genealógico de la familia de Jesucristo.

A la misma altura, en el tímpano, Dios todo poderoso representado como Pantocrator, es decir en Majestad, pero enseñando las marcas de la crucifixión que muestran su lado humano.

El Apostol Santiago

Toda la obra es una representación de las Sagradas Escrituras y de la Jerusalén Celeste (el Paraíso).
El imponente Pórtico mide 17 metros de largo, 9,5 de ancho y 4,5 de fondo. Actualmente se encuentra en restauración.
A ambos lados del parteluz, si miramos de frente, representará a la izquierda el Antiguo Testamento, y a la derecha el Nuevo.
Dicho de otra manera, la parte central sería la humanidad mientras está Cristo, la izquierda antes de su venida y la derecha el después.
En la parte izquierda, la del Antiguo Testamento, encontramos ocho columnas con ocho profetas, a saber: Abdías, Amós, Oseas, Joel, Jeremías, Daniel (de cuya historia hablaremos en particular más adelante), Isaías y Moisés.
El tímpano ciego sería la representación de la entrada al limbo, y en la parte inferior de las columnas estarían representadas todas las herejías.

Representación de Los Profetas: Jeremías, Daniel, Isaías y Moisés

En las arquivoltas aparecen personajes como Adán y Eva, Abraham, Noé o Salomón.

En el lado contrario, donde se representa el Nuevo Testamento, en las jambas, en cada columna, están de izquierda a derecha, los Apóstoles (todos santos): Pedro, Pablo, Santiago el Mayor, San Juan Evangelista, Andrés, Mateo, Tomás y Bartolomé.


El espacio ciego del tímpano se vería como la entrada al purgatorio y en las arquivoltas la representación de los pecados capitales y del Juicio Final, y la representación del Infierno.
En el centro, el eje de la historia, Cristo como Pantocrator, rodeado del tetramorfos (los cuatro evangelistas) con sus símbolos, ángeles que portan los elementos de la Pasión, y las almas de los llamados Bienaventurados, es decir, los que se salvarán el día del Juicio Final y pasarán al reino de Dios.


En las arquivoltas las esculturas de los 24 ancianos del Apocalipsis portando cada uno un instrumento musical.
Como veis un programa iconográfico minucioso al que no le falta detalle.

Curiosidades y tradiciones:

Por la parte de atrás del parteluz, en base de la columna, aparece una figura de rodillas.
Esta no es otra que la del propio Maestro Mateo, que decidió inmortalizarse al terminar su obra.


Se dice que al principio, se había retratado en el tímpano central al lado de Dios, pero, que en una visita del Obispo a las obras, preguntándole a quien representaba tal figura, le recriminó su falta de humildad. Arrepentido, decidió eliminarla, y se retrató en una actitud más sumisa: de rodillas y en la parte posterior del Pórtico.
Con los años, esta figura, sería denominada “o santo dos croques” (croques son golpes en la frente en gallego) y se dice que después de posar la mano en la parte de delante, en el árbol de Jesse, donde hay una marca de cinco dedos que se ha ido haciendo a lo largo de los siglos por los millones de peregrinos que allí la pusieron, hay que darse tres golpes contra la frente del maestro para que nos transmita su sabiduría.


Mucha gente se equivoca y da los golpes en el mismo parteluz, pero no es así la tradición.
Cabe decir que algunos historiadores ven en esta figura, no al Maestro Mateo, si no al rey Fernando II, mecenas de buena parte de la obra.
Sin embargo en la cartela que porta la figura, ponía antiguamente “Architectus FEC” Fec sería abreviatura de fecit, y representaría además, la introducción de la firma del autor en una obra, algo insólito en la época.

Y llegamos a la figura de Daniel, la que da parte del título de este artículo.
En palabras del escritor Manuel Rivas:

“En el Pórtico hay otro profeta que no habla. Quieras o no, la mirada lo elige. Te lleva a Daniel. Está sonriendo. Una sonrisa contagiosa. Nunca antes la piedra había sonreído así. Una de las mejores sonrisas de la historia del arte.”

La figura del profeta Daniel, como hemos dicho anteriormente, se encuentra a la izquierda del Pórtico, si lo miramos de frente, en una de las columnas.
La escultura representa a un hombre joven, con el pelo rizado, y que nos muestra una sonrisa pícara que nos llama la atención y que es única en el arte románico.

La leyenda, o la historia, nos cuenta que Daniel sonreía así al ver a la figura que tenía enfrente. Ésta figura, de una mujer, para unos la reina Esther, para otros la reina de Saba, fue esculpida con generosa voluptuosidad lo que provocó que su vecino de enfrente no pudiese reprimir la sonrisa al verla.

Esther o la Reina de Saba

Al enterarse la Iglesia de tal osadía, hicieron rebajar las formas de la fémina, aunque la sonrisa de Daniel, Danieliño, perdurase en el tiempo, al igual que las coloradas mejillas de la bella dama.
Se dice también, que los labriegos gallegos, para mofarse de la iglesia, inventaron un queso con forma de atributo femenino al que llamaron, tal y como hoy lo conocemos, queso de tetilla.

La representación de los pecados capitales en el lado derecho del Pórtico, en las arquivoltas, no deja también de ser curiosa.
El pecado de la gula viene representado por una figura que tiene delante una empanada que debe comer durante toda la eternidad.

El castigo de la usura representa a un mercader al que le están cortando la lengua y el vicio de la bebida a un hombre obligado a beber al revés.

En las basas de las columnas aparecen leones o grifos con la boca abierta, no dejan de ser respiraderos ingeniosamente camuflados, para la parte inferior de la cripta.

El infierno

Por último hablar de los instrumentos de los 24 ancianos del Apocalipsis. No hace muchos años, la Fundación Pedro Barrié de la Maza, logro reproducirlos uno por uno, dando incluso conciertos con ellos.

Como anotación, ¿Nunca os habéis fijado que en las columnas, u otras zonas de las catedrales e iglesias, aparecen marcas incisas?
Se trata de las llamadas marcas de cantería, que se realizaban para saber de la autoría de las mismas. A veces de un particular, otras veces de una comunidad, y otras de las partes del templo que eran patrocinadas por gremios, por eso podemos ver en algunas iglesias(no es el caso de la catedral de Santiago) marcas que puedan representar unas tijeras, sería entonces que parte de la misma fue pagada por el gremio de los sastres o costureros.
En la catedral de Santiago en varias columnas podemos ver claramente algunas de ellas.

Y hasta aquí, este viaje por uno de los Pórticos más importantes de la historia del arte, más complicado, más emblemático, cuyas figuras marcaron un antes y un después en las esculturas catedralicias, y que son la puerta de entrada, el principio, del fin del Camino.

En palabras de Rosalía de Castro:

“parece que los labios mueven, que hablan quedo los unos con los otros, ¿serán de piedra esos semblantes tan reales, esos ojos de vida llenos?”

Os invitamos a caminar por Compostela y descubrir por vosotros mismos, éstos, y otros secretos de la ciudad y de su magnífica Catedral.