El virus respiratorio sincitial (VRS) causa infecciones respiratorias leves como resfriados y tos en adultos, pero en los niños pequeños puede producir graves enfermedades pulmonares como la bronquiolitis y la neumonía. El VRS es un virus ARN, inestable en el medio ambiente y sobrevive sólo unas pocas horas en superficies ambientales. El virus se inactiva fácilmente con agua y jabón y desinfectantes.
La infección por VSR es estacional. En los climas templados, las infecciones ocurren generalmente durante el otoño, el invierno, o primeros meses de primavera. Hay brotes anuales que a menudo duran de 4 a 6 meses. Más de la mitad de todos los niños están expuestos al virus antes del primer año de vida. Muchos no tienen síntomas o muy leves pero otros se enferman gravemente por bronquiolitis y neumonía especialmente en los lactantes y los niños menores de un año. En los más mayores la infección por este virus provoca infecciones repetidas a lo largo de la vida, generalmente con síntomas de resfriado. Sin embargo, la enfermedad grave del tracto respiratorio inferior puede ocurrir a cualquier edad, especialmente entre las personas mayores o aquellas con problemas para los sistemas cardiovascular, pulmonar o inmunológico.
Es muy contagioso y se transmite por las secreciones respiratorias a través del contacto cercano con personas infectadas o por contacto con superficies u objetos contaminados. La infección se produce al penetrar el virus por las mucosas de los ojos, la boca o la nariz, y posiblemente, por la inhalación de partículas generadas por un estornudo o la tos de una persona enferma.
En los bebés los síntomas son fiebre, secreción nasal abundante, y la congestión, junto con sibilancias. La duración de estos síntomas es de 1 a 2 semanas. Entre el 25% y 40% de los lactantes y niños pequeños que necesitan ser hospitalizados son menores de 6 meses de edad. El diagnóstico de infección por VRS se hace por diferentes pruebas de laboratorio y nosotros disponemos ya de una prueba rápida con el resultado en pocas horas.
Para los niños con infección leve no hay ningún tratamiento específico; sólo se pueden aplicar remedios para los síntomas y paracetamol para bajar la fiebre. En casos graves, aparte de medicaciones específicas y muy costosas necesitan ventilación mecánica de ayuda en una UCI.
La prevención es esencial. Lavarse las manos frecuentemente y no compartir tazas, vasos y utensilios con personas que tienen la infección disminuye la propagación del virus a otras personas. En los hospitales empleamos estrictas medidas de aislamiento.
Todavía no hay una vacuna eficaz. Cuando la haya, seré el primero en recomendarla.