La princesa sátrapa La tradición cristiana sitúa a Santa Bárbara en Nicomedia como una princesa hija del rey sátrapa Dióscoro. Este rey habría encerrado a su hija en una torre alejándola de la vista de todos. Las razones no están claras. Podría haber sido encerrada para evitar cualquier tentación por parte de algún hombre o para alejarla de la fe cristiana.
La historia de la Santa confirma que los intentos de su padre no surtieron efecto pues la muchacha terminó convirtiéndose al cristianismo y para demostrarlo hizo construir tres ventanas en la torre en la que estaba recluida como símbolo de la Santísima Trinidad.
Condenada por su propio padre Santa Bárbara fue perseguida y acusada por el propio rey, su padre. Tras someterla a horribles martirios fue el mismo Dióscoro el que decapitó a su hijo. La leyenda de Santa Bárbara cuenta que un rayo mató al rey tras haber dado muerte a su hija.
Santa Bárbara, cuya festividad es el 4 de diciembre, es representada con múltiples atributos. Un rayo, una corona o una torre son algunos de ellos.
Es patrona, entre otros, de los artilleros y los mineros.
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