La vida sin filosofía

Publicado el 28 noviembre 2015 por Lordagar

Por lo general, la filosofía se ha considerado algo inútil que no sirve para nada, y hoy en día con la reforma educativa propuesta, se pretenden crear trabajadores entregados a la explotación que no se preguntarán por qué hacen lo que hacen; si el estudiante no se pregunta de dónde vienen las normas, sólo aprenderá a pensar de una forma, que naturalmente responde a unos intereses determinados.

Cuándo no se discuten los contenidos que aprendemos, eliminamos el pensamiento crítico creando un espacio que nos llenan de dogmas.

Tenemos sólo una vida, en la que de todas las cosas que se pueden hacer, tenemos que preguntarnos por qué acabamos haciendo y siendo lo que finalmente somos y hacemos; ¿ el destino, la suerte, la necesidad ?.

Hay muchas personas viendo partidos de fútbol, en los centros comerciales, muriéndose, tomando el sol, mintiendo, respirando, mirando la televisión, pagando la hipoteca, procreando, incluso personas que dedican tiempo a leer.

“hace mucho, mucho tiempo que se le hace creer que no tiene ningún futuro, que es ignorante por completo y totalmente idiota de nacimiento…” Guillaume Apollinaire ;  ” O se hace ciencia, o se hace literatura, o se calla uno” Ortega y Gasset.

A los políticos no les interesa la cultura, la desprecian, tienen miedo de presentarse delante de las personas con cierta preparación; prefieren tener un público incapaz de pensar por si mismo, manipulable por la televisión y las masas.

Las campañas electorales son una serie de engaños que recibimos sin ser conscientes, debido a la inexistencia de cultura y capacidad crítica personal. En la sociedad sólo se considera útil lo que produce beneficios, y siguiendo esta lógica, la filosofía es inútil porque no produce beneficios.

Cuando los políticos rebajan la dotación presupuestaria de lo “inútil”, cortamos el futuro de las personas, imponiendo el lenguaje del beneficio en todas las facetas de la vida.

Con el dinero se pueden comprar políticos, jueces ,éxito, sexo…, pero el conocimiento requiere del esfuerzo personal.

Con la excusa de la crisis se nos quita la dignidad; podríamos decir que esto es un crimen. Cuándo no dan dinero para los enfermos, o despiden a las personas dejándolas sin poder mantenerse a ellos y a los suyos, sigue siendo un crimen.

Seria suficiente disponer de los miles de millones de la corrupción para solucionar la crisis; la crisis no la pagan los bancos, estos reciben millones de euros, acaban con finiquitos astronómicos, para descubrir que estaban en números rojos y ellos en casa con el dinero de la gente. Tenemos que formar a los estudiantes para que sean capaces de defender el bien común, la ética en el mundo y la solidaridad entre personas; no defender el beneficio del dinero. Un ejemplo sería cuándo comemos productos contaminados por residuos tóxicos.

Tiempo atrás, los “civilizados”, “civilizaban” otras culturas que iban encontrando a lo largo de sus viajes de descubrimiento; así Giordano Bruno describió a Colón: “Fueron a llevar una civilización, pero ellos ya tenían una civilización. Fueron a llevar una lengua, pero ellos ya tenían una lengua. Fueron a llevar una religión, pero ellos ya tenían una religión”.

 

La diversidad no limita a las personas, las enriquece. Pretenden que seamos todos iguales comiendo lo mismo, vistiendo igual, viendo lo mismo en la televisión, siguiendo la ley del beneficio, destruyendo en nombre de la civilización, civilizaciones que no conocían el beneficio y vivían en un estado natural.

Todas las cosas que consumimos para distraernos y no tener que pensar y reflexionar, van en contra de la democracia. Ya no podemos decir con rotundidad que estamos en democracia.

No se puede tener democracia sin cultura, sin respeto por los demás y el bien común. Sin formación no hay futuro para la democracia; con la ley del beneficio, la democracia se nos va.
Montaigne nos dice: ” no es poseer lo que nos hace felices, sino el gozar y el aprender a gozar. Si no apreciamos la belleza, si no sabemos apreciar el arte, la música, muy difícilmente aprenderemos a gozar “.

 La filosofía estimula la reflexión, alimenta nuestra pasión, nos hace entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Para entender el presente, hace falta el pasado; sin conocer el pasado no podemos entender el presente.