Título: La villa de las telasAutora: Anne JacobsEditorial: Plaza y Janés, 2018Páginas: 624
SINOPSIS.
Una mansión.Una poderosa familia.Un oscuro secreto.
El destino de una familia en tiempos convulsos y un amor que todo lo vence.
Augsburgo, 1913. La joven Marie entra a trabajar en la cocina de la impresionante villa de los Melzer, una rica familia dedicada a la industria textil. Mientras Marie, una pobre chica proveniente de un orfanato, lucha por abrirse paso entre los criados, los Melzer esperan con ansia el comienzo de la nueva temporada invernal de baile, momento en el que se presentará en sociedad la bella Katharina. Solo Paul, el heredero, permanece ajeno al bullicio, pues prefiere su vida de estudiante en Múnich. Hasta que conoce a Marie...
IMPRESIÓN PERSONAL.
En La villa de las telas conocemos a Marie Hofgartner, una chica recién llegada procedente de un orfanato que pasa a ser ayudante de cocina, el puesto más bajo de todos los que hay entre la servidumbre. La verdad es que al principio hubiera parecido que Marie, por su comportamiento inicial iba a ser "guerrillera" y rebelde, pero lo cierto es que la he visto nadando continuamente en la contradicción y jugando un papel que me ha descolocado más de una vez a pesar de que muy pronto conoce de sus orígenes y tiene motivos más que sobrados para comportarse de otra manera. Lo cierto es que no ha llegado emocionarme en ningún momento, ni su pasado ni el de sus progenitores, seguramente porque la autora pasa muy por encima por toda su vida y no nos cuenta de ella nada concreto que pueda llegar a hacerte más sensible a su situación. Sabemos que lo ha pasado mal en el orfanato, pero nadie nos cuenta nunca nada concreto que le haya pasado allí como para que podamos medir la profundidad de su desgracia. Todo se cuenta de modo muy superficial y lo mismo me ocurre con el resto de personajes y sus vidas. Muchos personajes pero ninguno se trata en profundidad, salvo quizás a las hermanas Katherina y Elizabeth Melzer, que son descritas por sus acciones de una forma más concreta, seguramente para que nos identifiquemos mejor con la más noble y no empaticemos nada con la más envidiosa. Las dos excesivamente estereotipadas.
En definitiva, La villa de las telas me ha resultado una lectura entretenida y ligera, que se lee muy rápido porque apenas pasa por encima sobre todos los elementos que yo, al menos, considero imprescindibles para que me llegue a emocionar y a calarme como otras lecturas similares.