La x del gal tiene nombre

Publicado el 12 noviembre 2010 por Javiermadrazo

Hasta el día de hoy no he hablado en este blog sobre las declaraciones realizadas por Felipe González al diario El País, en las que el ex presidente del Gobierno reconocía haber tenido la oportunidad de volar a la cúpula de ETA, en Bidart. Reconozco que cuando leí la entrevista no me sorprendió el contenido de la misma; al fin y al cabo siempre se ha apuntado a Felipe González como la X del GAL. La clave para mí está en el momento elegido para esta confesión, que deja de manifiesto todo el hedor que desprenden las alcantarillas del Estado; también resulta difícil descifrar el  porqué de la misma.  

Parece razonable pensar que el ex presidente del Gobierno vislumbra próximo el fin de ETA e intuye que la historia juzgará su papel en la guerra sucia con menos benevolencia de la que ha disfrutado hasta ahora.   Tal vez por ello esté intentando llevar a cabo una explosión controlada de la verdad, que antes o después será investigada y conocida en profundidad, en un contexto sin violencia y sin la presencia de ETA en el escenario político. Felipe Gonzaléz admite más explícita que implícitamente la conexión entre su Gobierno y el GAL y, de algún modo, legitima la guerra sucia ante la virulencia del terrorismo de ETA.   

No alcanzo a entender cómo es posible que las revelaciones del ex dirigente del PSOE no hayan levantado una polvoreda política, judicial  y mediática, acorde a la gravedad de sus palabras. Nos hemos inmunizado ante los abusos y los excesos del poder, e incluso los hemos asumido, en parte por la propia existencia de ETA y todo el dolor generado por sus acciones. En este sentido, quiero felicitar a Ezker Batua-Berdeak por su decisión de exigir la apertura de diligencias judiciales contra Felipe González por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo y por otro de encubrimiento.

El ex presidente del Gobierno no se ha caracterizado en sus años de mandato por una concepción ética de la política y la gestión pública. La guerra sucia dejó una huella imborrable en el felipismo, pero no fue menos grave la corrupción institucionalizada, que dijo conocer sólo por la prensa. En ocasiones me pregunto en qué país vivimos y hacia dónde vamos. Arnaldo Otegi está en la cárcel por defender en Anoeta la apuesta por las vías polìticas y democráticas, mientras Felipe González se jacta de haber podido volar a la cúpula de ETA, en clara referencia a un caso obvio de terrorismo de estado.  Poco importa que el dirigente de Batasuna diga ante el juez que rechaza la violencia para imponer proyectos políticos.  Ahora no toca hablar de de paz, Ver para creer.  

Os adjunto un enlace a un artículo de opinión, escrito por el periodista Ernesto Ekaizer y recogido en el diario Público.  http://www.publico.es/espana/346245/el-inconsciente-de-gonzalez