Así es como la llaman sus nietos Lala. Otros la conocen como Sálu. Yo personalmente no la conozco, sí por sus trabajos y no me cabe la menor duda de que si nos conociéramos haríamos muy buenas migas. Tenemos algo en común y es nuestra afición, de toda la vida, por las manualidades y por la aguja. Esta entrada se la dedico a ella por …… os voy a contar el por qué. ¡Siento una profunda admiración por ella!. Ya he comentado en varias ocasiones que el mejor regalo que te pueden hacer es algo hecho con las propias manos del que regala. Dedicar tu tiempo haciendo algo “especial” para alguien que “sientes especial” es, para mí, lo más de lo más. Por eso, cuando se presentó mi hijo con un regalo hecho por “Lala” (me referiré a ella cariñosamente así por ser, al fin y al cabo, también su “abuela política”) pensé: “es alguien especial para ella” y “si ha hecho algo así para él es porque en el fondo le aprecia y le quiere.
¡Una maravilla! ¡Felicidades Lala! ¡Eres un ejemplo a seguir!