¿Recuerdas los días en los que no podías separar tus manos de las suyas; cuando eras incapaz de contener la urgencia de besuquearte en público; cuando encontrabas sugestión erótica en la manera que tu pareja tenía de poner el lavavajillas?Bien, pues Betty y Herbert también recuerdan esos días; es solo que, después de diez años de matrimonio, esa memoria se está haciendo cada vez más difusa.Las 52 seducciones narra la búsqueda de Betty y Herbert de la pasión perdida en su relación. Ellos hacen un pacto para seducirse mutuamente una vez a la semana durante un año, y descubrir así hasta qué punto han perdido la práctica.¿Ha cambiado el sexo desde que no están al día?Nosotros seguimos su progresión a través de una increíble, esclarecedora y exhaustiva aventura en la que abordan lo ordinario y lo extraordinario con magnífica naturalidad.Divertida, emotiva y ocasionalmente gimnástica, esta es la historia de cómo una pareja de casados de treinta y tantos pierde sus inhibiciones, reaviva su deseo y consigue cerrar sus grietas.
Las 52 Seducciones es una novela realista sobre las relaciones de pareja, el sexo, el hastío del día a día, las inhibiciones, las responsabilidades, incluso la opción de la maternidad. Betty y Herbert están viviendo una crisis; se aman, se respetan, cuidan el uno del otro, pero se han convertido en compañeros de piso y atrás ha quedado el deseo, la ilusión, las sensaciones placenteras.
Me ha parecido un libro sorprendente, algunas veces desordenado, pero como pueden ser los pensamientos de una persona. Las cosas van surgiendo porque ves u oyes o haces algo que despierta un recuerdo y te pones a pensar en ello. La autora relata las experiencias de la pareja en primera persona, desde el punto de vista de Betty, de modo que vemos como todos esos cambios la afectan, de como toma consciencia de que debe reconciliarse con ella misma y con el sexo.
Betty y Herbert (casualmente la pareja se llama como la autora) son una pareja entrañable, divertida, algunas veces inocentes, otras atrevidos. Me han robado sonrisas y me han hecho reflexionar. Desmitifican el sexo, no lo adornan con romanticismo ni falsas ilusiones. Son capaces de aceptar sus derrotas sin perder el optimismo.
Me ha encantado, me ha divertido, incluso me he sentido identificada con Betty. Es un canto de esperanza para las parejas que piensan que el tiempo, la rutina y conocerse demasiado bien es la muerte del sexo y la pasión. Las 52 Seducciones es un ejemplo de superación no tan difícil de llevar a cabo. Lo único que se necesita es un poco de imaginación y compromiso para llegar hasta el final, sin tapujos, sin complejos y sobre todo con mucho amor.
Para mí, muy, Las 52 Seducciones es muy recomendable, aunque sea un libro diferente, a medio camino entre un libro de autoayuda sobre sexo y una comedia.
"Parece, a veces, que se me hubiese ido todo el deseo. Ya no está ahí. Antes el deseo iba despertaádose subrepticiamente hasta inflamar mi cuerpo y mi imaginación. Para espolearlo bastaban las cosas más intangibles: el olor de la piel caliente una tarde de estío, el cruce de una mirada. Hoy en día, incluso cuando lo busco, está extrañamente ausente. Lo recuerdo bien, y eso por sí solo debería bastar -parece- para conjurarlo a capricho. Pues no. En vez de eso, me siento como si estuviese llamando a voces a un gato perdido. Todo me dice que algo debería acudir a mí corriendo, pero me encuentro dando voces en un patio trasero vacío."
"Este libro no va de la muerte del amor. Herbert y yo nos tenemos mutua adoracion y somos sumamente y asquerosamente dichosos. No tenemos críos que nos agoten o que entorpezcan nuestra vida sexual. Es simplemente que los fuegos artificiales en el dormitorio cesaron hace mucho. En su lugar, se ha instalado en nosotros algo parecido al azoramiento."