Cuando Lucy se entera de que Artie, su encantador e infiel marido, se está muriendo, regresa a su casa, coge la agenda de teléfonos de él –que nunca se había animado a abrir—y decide no pasar por ese trance sola. Después de todo, las amantes de Artie estuvieron a su lado en los buenos momentos. ¿Es justo que en los malos le toque sólo a ella acompañarlo? Pero cuando telefonea a las mujeres de la agenda de Artie y las invita a que vayan a verlo para despedirse, lo último que espera es que se presenten. Sin embargo, una tras otra, acuden a la cita: la que lo odia, la que le debe la vida, la que se convirtió en lesbiana por él, y la que él enseñó a bailar. Y también, un visitante con la historia más extraña de todas. A medida que las mujeres comparten secretos y lágrimas, descubren que tienen muchas cosas en común, e incluso empiezan a sentirse parte de algo parecido a una familia. Pero Lucy está segura de una cosa: las mayores sorpresas todavía no han llegado...
Artie es el personaje pasivo alrededor del cual gira toda la obra, es capaz de conseguir que nos caiga bien, cuando teníamos decidido que debía caernos mal. Sabe que se está muriendo y lo acepta con bastante entereza, lo que no es capaz de aceptar es que Lucy no le perdone.
Otros personajes secundarios como Elspa o Eleanor, consiguen nuestra simpatía a pesar de todo.
Lucy es sorprendentemente, el personaje que menos me ha gustado, demasiado sufrida, demasiado permisiva, pero sobre todo demasiado pasiva. El personaje sorpresa es John, empieza siendo un simple figurante para terminar restándole protagonismo a la propia Lucy.
"-Bueno, si dejamos a un lado a las que me odian por completo, el tema recurrente es que yo intenté salvarlas, curarlas o algo parecido. Curarles alguna herida del corazón. Y, aunque las traicioné, en cierto sentido las ayudé. Sus vidas mejoraron por el hecho de haberme conocido, aunque a la vez yo las empeoré"
Con un estilo narrativo formal, Las amantes de mi marido, peca en algunos momentos de demasiado pastelón y sentimentaloide.
Para tratarse de una novela que pretende ser realista, sorprende que conforme avanza la trama la historia se vaya volviendo cada vez más fantástica e irreal, a partir de la página doscientos, la trama da un giro extraño que para mí sobraba.
De cualquier modo es una lectura diferente para todos aquellos dispuestos a derramar alguna lagrimita.