Estas bebidas no deberían ser llamadas “energizantes”, sino “estimulantes”, debido a que sus propios fabricantes las han creado “para incrementar la resistencia física, provocar respuestas más veloces, aumentar el estado de alerta mental, evitar el sueño, proporcionar sensación de bienestar y ayudar a eliminar sustancias nocivas del organismo”.
Estas bebidas no sólo estimulan: crean un estado de hiperactividad y euforia que “esconden” peligrosamente los efectos del alcohol o las drogas.