La importancia del ‘contigo’ se hace patente ya desde el inicio, pero no como muestra de egoísmo, sino como la necesidad vital de hallar un compañero con el que surcar los océanos que el tiempo y su acronía nos pone delante. Raquel lo sabe bien porque va alcanzando la madurez, y en ese estado en el que la ilusión se enriquece también con la experiencia, no renuncia a ninguna de las tres mujeres que lleva dentro: la joven que fue, la que escribe ahora y la que habrá de envejecer, porque todas son una. Pocas maneras hay más hermosas de contagiarnos una reflexión sobre la existencia.
Las pequeñas espinas son pequeñas. Raquel Lanseros.Hiperión. Madrid 2013. 80 páginas. 10 euros.(LA VERDAD, "ABABOL", 26/4/2014)