Vivimos en las puertas del paraíso, siempre ahi, a punto de entrar, a punto de llegar. Siempre golpeando las puertas del cielo, tratando de recuperar ese paraiso perdido, queriendo alcanzar la felicidad.
El cielo, el paraiso, la supuesta felicidad, significan que nada falte. Pero en verdad, es ese algo que nos falta lo que nos mantiene vivos.
La felicidad no es tenerlo todo. La felicidad son esos momentitos, fugaces, chubasquitos de éxtasis que encontramos de cuando en cuando, mientras buscamos ese "algo" que nos falta.
La amargura de buscar la felicidad y no encontrarla, de estar en las puertas del paraíso y no poder entrar, nos hace perder de la fiesta. De la fiesta de estar vivos..