Elijo lo que quiero recordar, lo que le hace bien a mí corazón y sobretodo a mí salud mental. El resto va a ese agujero negro para no volver. Elijo todos los días, es un ejercicio a conciencia, no sirve en modo automático.
De un tiempo prudencial a esta parte, algo de mí se quedó en otro lugar. No la extraño, simplemente me siento más ligera, lo cual me agrada. Tal vez sea esa enorme mochila invisible que arrastre tanto que un día sin darme cuenta la solté.
Aposté por aquello que creía lejano y sin embargo lo veo aproximándose cada vez un poco más.
Camino en silencio, medito en el medio del ruido y me encuentro. Dejas de esperar que alguien te encuentre, porque no hace falta. El humano y sus limitaciones tan básicas. Dentro de ese envase tenes todas tus respuestas. ✳️