Revista Ajedrez

Lasker, Capablanca, Alekhine y Botvinnik o ganar en tiempos revueltos (371)

Por Aarteaga61

El undécimo contendiente del II Gran Torneo Internacional de Moscú de 1935 fue:

11) Piotr Romanovsky (U.R.S.S. 1892-1964).

Gran conocido de este serial, pues también había participado en el I Gran Torneo Internacional de Moscú de 1925, que aquí ya hemos tratado y donde quedó en 8º puesto de un total de 21 jugadores, por delante de reputadas figuras como eran también Grünfeld, Rubinstein o Spielmann.

A partir de aquel momento, lo más destacado de su carrera ajedrecística hasta llegar a este II torneo moscovita que aquí nos ocupa, fue que quedó en 1927 subcampeón del llamado "Torneo de Seis Jugadores de Leningrado", por detrás de Botvinnik.

En los meses finales de aquel año, Romanovsky juega en el V Campeonato de la U.R.S.S., competición en donde consigue la "medalla de plata" empatando en el primer puesto ex-aequo con Bohatirchuk (proclamado luego, campeón oficial).

Acto seguido, en 1928, participa en el VI Campeonato de Leningrado donde termina 4º de 16 jugadores, siendo adelantado por Ilya Rabinovich, Levenfish y Ravinsky, aunque con este último obtuvo el mismo número de puntos.

En 1929, en el VII Campeonato de su tierra natal, en realidad San Petersburgo, antes de que fuera excesivamente politizada por la feroz extrema izquierda de Lenin, igual de rapiña que hoy la de Putin, por lo que aprovechamos para reivindicar un nuevo:  

¡No a la guerra invasora en Ucrania!,

Romanovsky consiguió allí el tercer puesto, tras Ilyin-Genevsky y Model.

Luego, en Diciembre de 1930 y Enero de 1931, quedó 2º, tras Botvinnik, en el VIII Campeonato leningradense.

Resultó discreto, justo en la mitad de la tabla, en el VIII Campeonato de la U.R.S.S. de 1933, que también ganó Botvinnik.

Y por último, participó en el Torneo Internacional de Leningrado (por la presencia extranjera sólo de Euwe y Kmoch) de 1934, donde terminó en el 2º-3º puesto (con Riumin) y ambos por detrás, una vez más, de Botvinnik, que resultó vencedor del certamen.  

Más de diez años más tarde, en 1946, se retiró prácticamente de la competición, pero se ocupó principalmente de la enseñanza y del difícil arte de escribir "buenos" libros de ajedrez, donde manifestó su virtuosismo con sus continuados deseos de explorar matices nuevos en la forma de tratar el juego-ciencia.

Lasker, Capablanca, Alekhine y Botvinnik o ganar en tiempos revueltos (371)
Un preciso libro de "instrucción" ajedrecística.
Se especializó fundamentalmente en la segunda faceta de la partida de ajedrez, el llamado "medio juego" (las otras dos, son la "apertura" y el "final") y dejó escritos cuatro libros sobre el tema:

- "Chess Middlegame Planning".

- "The Middle Game in Chess".

- "Chess Middlegame Combinations" (o mejor aún "Combinaciones en el medio juego" - en castellano) y

- "Soviet Middlegame Technique", todos estos libros escritos en inglés.

Otros libros de Romanovsky son "Tratado Elemental de las Aperturas" (en castellano), "Caminos de la creatividad en Ajedrez" (en ruso) y "Romanticismo en el Arte del Ajedrez" (también en ruso).

Romanovsky escribió numerosos artículos en columnas de periódicos y en revistas especializadas.

Luego legó un libro de "Partidas selectas" que por la crítica siempre ha sido considerado útil e instructivo. Las anotaciones de Romanovsky en él, resaltan sus visiones creativas, como seguidor principalmente que fue, de Chigorin y de Alekhine.

El historiador Romanov, escribió, también en lenguaje ruso, su biografía, pero a nosotros, en nuestro proceso de invasión de Rusia, pero siempre desde el "pacífico" lado cultural (que no provocando muertes de gente inocente, como hace hoy la "peligrosa" extrema izquierda representada por el "asesino" Putin) poco nos importa de que sólo haya sido editada en esa lengua.

Como estamos viendo, estimados lectores, Romanovsky fue un incansable divulgador de ajedrez y siempre mantuvo una animada correspondencia con muchos de sus alumnos. Algunos se convirtieron en maestros reconocidos, entre ellos, Alatortsev, Lisitsin, Chekhover, Ravinsky y Antoshin.

En la forma penetrante de sus análisis, tanto de partidas propias como de las de los demás maestros, en donde buscaba siempre posibilidades desapercibidas, Romanovsky, todavía hoy, es capaz de enseñarle al joven jugador un método eficaz para trabajar en la superación personal (!?). Profundiza no solo en los puntos finos de la técnica, sino también en la evolución de las ideas que le tocó vivir desde el principio hasta el final de su vida creativa a través de la nutrida historia del juego-ciencia.

De 1918 a 1939, Romanovsky (y no podía ser menos) fue uno de los líderes de la Sección de Ajedrez de Leningrado y acto seguido formó parte del Presidium de la Federación de Ajedrez de la U.R.S.S. .

Poco antes de participar en este II Gran Torneo Internacional de Moscú de 1935, se le otorgó el primer título emitido por su país, que se llamó Título de Honorable Maestro. Años más tarde, en 1956, fue nombrado también Entrenador de Honor.

¡Así era Piotr Romanovsky!. Profundizando en su legado, creemos que hemos invadido buena parte de San Petersburgo, que la hacemos inmediatamente nuestra, ¡de todos nosotros!.

Queridos amigos, no podemos iluminar más la oscuridad que nos refleja el tenebroso "ciudadano" Putin, que representa muy bien el "lado malo" del comunismo, en el que se cae con mucha facilidad desde que se entra equivocadamente en él. 

Lo estamos viendo y viviendo, ¡con estupor!.


Angel Jiménez [email protected]

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