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Lecturas desde La Parada (11); The Courtyard, o cuando Alan Moore visitó a Lovecraft

Publicado el 10 abril 2012 por Ruta42 @ruta42

Lecturas desde La Parada (11); The Courtyard, o cuando Alan Moore visitó a Lovecraft

Los peluches de Cthulhu que inundan las tiendas especializadas tiemblan por las noches, conscientes de que Aquél que Espera Soñando en R’lyeh puede regresar en cualquier momento para vengarse de tanta irreverente parodia. Lovecraft está más de moda que nunca, y esa moda no es ajena al cómic. La editorial Aleta, que publicó The Courtyard en el año 2005, nos ofrece desde hace unas semanas la cuarta edición de esta breve adaptación de un relato corto que Alan Moore elaboró en 1994 para una recopilación en homenaje el legendario maestro de Providence. Más información, a un click.

Lecturas desde La Parada (11); The Courtyard, o cuando Alan Moore visitó a Lovecraft

El agente del FBI Aldo Sax protagoniza este breve pero impactante cómic, dibujado por Jacen Burrows

Alan Moore’s “The Courtyard”

El escenario es la barriada de Red Hook, en Brooklyn, Nueva York, año 2004. El agente del FBI Aldo Sax, conocido por su habilidad para establecer patrones de investigación aplicando su “teoría de las anomalías”, está investigando una sucesión de crímenes sádicos cometidos por varios individuos sin relación aparente pero con un mismo modus operandi, que incluye entre otras atrocidades unas salvajes amputaciones. Las pistas, que sugieren una trama de drogas, le conducen al club Zothique, una antigua iglesia transformada en bar y sala de conciertos. El ambiente está cargado de violencia cuando salen a escena los “Ulthar Cats”, el grupo estrella, cantando en un lenguaje desconocido y cacofónico. Ahí es donde Sax oirá hablar del aklo por primera vez, y del único hombre que parece poder proporcionarlo, Johnny Carcosa.

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El ceceante Johnny Carcosa, misterioso camello de rostro embozado con apellido que homenajea al famoso relato de Ambrose Birce

A nadie se le escapa que el título se centra en el nombre de Alan Moore (Northampton, 1953), aprovechando el tirón mediático del guionista de Watchmen, V de Vendetta o From Hell. Sin embargo The Courtyard no es un cómic guionizado por Moore. Este escribió un breve relato con el mismo título en 1994, destinado a una recopilación de historias en homenaje a H.P. Lovecraft.

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Sax recibe una inquietante información sobre las investigaciones que tuvieron lugar en 1925 en relación a la iglesia que ahora es el club Zothique. De esta forma The Courtyard certifica su ligazón con el relato de Lovecraft "El horror de Red Hook"

En 2004, la editorial independiente Avatar Press encargó a Anthony Johnston la adaptación oficial de varios poemas y relatos cortos del de Northampton, entre ellos The Courtyard. Alan Moore dio su aprobación al guión, y figura en los créditos como “editor consultivo”. Jacen Burrows, que en aquellos tiempos dibujaba prácticamente todo lo que se hacía en Avatar Press, se encargó de rellenar de información cada página. Estas se caracterizan por ser de doble viñeta, un ritmo sencillo pero que permite un bonito juego narrativo para esta historia prácticamente sin diálogos, relatada mediante cajetines de narración con un tono muy lovecraftiano. En conjunto un buen trabajo de adaptación sobre una buena idea original que resulta funcionar muy bien en cómic y que incluye como telón de fondo la fusión del imaginario de Alan Moore con el de H.P. Lovecraft, una historia breve y redonda que no necesita nada más para ser un buen tebeo de misterio y terror cósmico.

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La cantante de "The Ulthar Cats" responde al nombre de Randolph Carter, oniromante que protagoniza un ciclo de relatos de H.P. Lovecraft

Jacen Burrows, conocido por su estilo de dibujo sencillo y de sutil expresividad, heredero de Steve Dillon (Predicador, Max: Punisher), realiza en The Courtyard uno de sus mejores trabajos, sobre todo en la recreación de los ambientes y en los juegos narrativos entre los pares de viñetas, realzados por la escala de grises. Toda la historia original está en blanco y negro, y la ausencia de color no le sienta nada mal.

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Jacen Burrows (San Diego, 1972), responsable del dibujo de muchos títulos de Avatar Press como "303" , "Crónicas de Wormwood" o "Crossed" de Garth Ennis, aprovecha al máximo las dos viñetas por página. Entre Sax y la vecina esquizofrénica del piso contiguo sólo existe un estrecho tabique. La linea entrea la cordura y la locura siempre es fina en un relato de horror lovecraftiano

Neonomicon

En 2005, un año después de que finalizara la serie americana en dos comic-book de 28 páginas, Aleta publicó en España la edición retapada en rústica. Los pocos que fuimos descubriendo este tesorito nos llevamos una buena sorpresa cuando en 2010 Avatar Press anunció una secuela para The Courtyard, con el sugerente título de Neonomicon. El propio Alan Moore se encargaría del guión, lo que era todo un evento. A pesar de haber reconocido que se embarcó en el proyecto principalmente porque necesitaba el dinero, no cabe duda de que el tono desenfadado con la violencia y el sexo que caracteriza a Avatar Press y del que disfrutan haciendo el gamberro otros autores de la “invasión británica” como Garth Ennis (Crossed, Streets of Glory) y Warren Ellis (Black Summer, Wolfskin, Doktor Sleepless, No Hero), permitió a Alan Moore explorar una idea sobre Lovecraft. Ahí estriba la gran diferencia con “The Courtyard”, el paso de un relato que podría enmarcarse en ese heterogéneo subgénero que denominamos “Mitos de Cthulhu”, a un cómic que indaga literalmente en el mito lovecraftiano.

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La agente Brears, vestida para visitar el club Zothique, cuenta con una ventaja sobre Sax: ella sí ha leído a Lovecraft.

En Neonomicon, Moore revisita Red Hook para exponer la teoría de que, frente al carácter asexual que generalmente se le atribuye tanto al escritor de Providence como a sus relatos, toda la mitología lovecraftiana presenta un autocensurado trasfondo carnal en el que la comunión con entidades procedentes de dimensiones geométricamente no euclidianas mediante aberrantes rituales no es mas que un elaborado eufemismo.

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La miopía de Brears la impide ver con claridad hacia donde se dirige. Está a punto de tener lugar lo que Lovecraft definiría como un "blasfemo ritual"

Merril Brears, una agente del FBI que padece un serio trastorno sexual, trabaja en un caso relacionado con el que investigó Aldo Sax seis años atrás. Brears, que ha leído todos los relatos de Lovecraft , incluidos “El Horror de Red Hook” y “Los Gatos de Ulthar” (a los que Moore homenajeaba en “The Courtyard”), comienza a darse cuenta de que está sumergida en un delirio lovecraftiano rompiendo, parcialmente, la cuarta pared. Moore se divierte (y nos divierte) con su juego metarreferencial que parte de una base real, la de ciertas sectas y cultos New Age que han llegado a considerar al solitario escritor de Providence un inconsciente profeta de verdaderos dioses alienígenas. El tradicional relato cthulhuiano de cultistas sectarios pasa por el filtro de William S. Burroughs para conducirnos a una orgía orgónica en la que hará acto de presencia el propio Dagón. Aquello que en Lovecraft aparece implícito, en Moore se muestra explícito.  No apto para menores.

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"Susurros en la oscuridad" es una librería de Salem que toma su nombre de otro relato del de Providence. La acción se traslada de Nueva York a Nueva Inglaterra, un territorio mas purista en los mitos de Cthulhu. Los peluches del dios primigenio que podemos ver en la estantería, incluyendo la versión navideña, son un producto habitual en muchas tiendas de cómics contemporáneas.

La expectación que generó un cómic inédito de Alan Moore llevó a Avatar Press a publicar una nueva edición de The Courtyard, en color y con un companion que incluye el relato original de Moore, el guión de Anthony Johnston, bocetos de Burrows y una versión de las tres últimas páginas del cómic desde un ángulo opuesto. Finalmente, la edición retapada de los seis números que compusieron Neonomicon se recopiló junto con esta versión coloreada de The Courtyard, que Panini publicó en España en un tomo de tapa dura el pasado mes de septiembre. Aún así, a mi juicio sigue mereciendo la pena leer The Courtyard en su versión original, tal y como nos lo ofrece la editorial Aleta. Un precio mas que ajustado y el nombre de Alan Moore en la portada han sido los mejores argumentos para alcanzar la cuarta edición.

Lovecraft

En cuanto a mí y a las circunstancias en las que escribo, me temo que es un asunto bastante insignificante, ya que es evidente que soy un individuo muy mediocre y poco interesante a pesar de mis gustos raros, y apenas he escrito nada que merezca llamarse verdadera literatura. No obstante, ahí van unos pocos datos.

H.P. Lovecraft, Autobiografía, 1929

Howard Phillips Lovecraft nació en Providence, Rhode Island, en 1890, y falleció en la misma pequeña ciudad 46 años después, en 1937. Vivió una infancia muy dura, marcada por la muerte de sus padres y por diversos problemas de salud. Su carácter enfermizo lo mantuvo aislado durante años, educándose con profesores particulares. En las breves autobiografías que realizó para sus editores señala, sin embargo, un precoz afán por la lectura de los clásicos y una intensa vida imaginativa. Los años y su pasión por las ciencias, sobre todo la astronomía, le enfrentaron a la terrible realidad empírica

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"El cosmos es, con toda probabilidad, un conjunto inmutable de fuerzas cambiantes y que se influyen mutuamente, de la que nuestro actual universo visible, nuestra diminuta tierra, y nuestra insignificante raza de seres orgánicos, no son más que un episodio momentáneo y desdeñable"

Lovecraft comenzó a escribir muy joven en una época en la que sus temas y estilo tenían poca salida comercial y ninguna cabida entre la literatura “seria”. Recibió terribles críticas a lo largo de toda su carrera, y se ganó la vida principalmente como corrector de estilo. La aparición del magazine de terror y fantasía Weird Tales, en 1923, en el comienzo de la explosión pulp, permitió finalmente que muchos de sus relatos finalmente vieran la luz, y le puso en contacto con un grupo de escritores más jóvenes a los que influyó decisivamente, entre los que destacan Clark Ashton Smith y Robert E. Howard (creador de personajes como Conan el Bárbaro).

No tenía ni idea de que existiese un mercado profesional estable hasta que fundaron Weird Tales y todavía no estoy seguro de que cualquier otra publicación periódica aceptaría con regularidad mis escritos. No parecen tan malos al lado de las indecibles sandeces que publica en su mayor parte Weird Tales, pero me temo que su calidad literaria no es muy elevada, comparados con la obra de verdaderos escritores como Poe, Machen, Blackwood, James, Bierce, Dunsany, De la Mare, etcétera.

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El nombre del club, Zothique, es el del continente imaginario en el que tienen lugar muchos de los relatos de Clark Ashton Smith (1893 - 1961). En España tenemos la suerte de poder disfrutar de ediciones de sus obras, así como de Robert E. Howard, el propio Lovecraft y muchos de los escritores que le influyeron, como Blackwood, Machen o Birce, destacando el catálogo de la editorial Valdemar por su extensión y por la calidad de sus traducciones y notas.

Pueden trazarse varios paralelismos entre los dos magos, el de Northampton y el de Providence. Ambos han permanecido toda su vida en su ciudad natal, a la que les une un sentimiento más místico que nostálgico. Ambos tuvieron inicios difíciles y finalmente encontraron salida a su estilo en publicaciones minoritarias. Ambos tuvieron un buen número de destacados seguidores. La principal diferencia, a parte del carácter y las circunstancias vitales, estriba en el éxito que a Alan Moore le ha llegado en vida. Mientras, el frustrado Lovecraft vivió la experiencia del que abre camino poniendo a girar la rueda de las historias por paisajes inexplorados, compartiendo el peso de la desoladora inmensidad del cosmos con sus agradecidos lectores del futuro.

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Iä! Iä! Cthulhu Fhtagn!

 

Bibliografía consultada:

LOVECRAFT, Howard Phillips (2010). El horror sobrenatural en la literatura y otros escritos teóricos y autobiográficos, Madrid, Valdemar

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Raúl A. Astruga

Mercader de historietas en La Parada de los Cómics y miembro de la Asociación Cultural El Planeta de los Cómics.

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