Lee o muere

Por Jerjes Ascanio

Una noche, después de escuchar algunos ruidos en su casa durante una de las ausencias de sus padres, la niña se asustó y, como de costumbre, dejó caer su mano y su fiel compañero comenzó a lamerla hasta que se tranquilizó.

Sin embargo, al levantarse de la cama horas después, descubrió a su mascota descuartizada.

A su lado, en el piso, podía leerse: No solo los perros lamen...