Sé que a muchas personas no les gustan los libros de segunda mano, y eso algo que, por supuesto, no me cuesta comprender.
Sin embargo, ya lo he dicho aquí muchas veces, a mí me parece que los libros usados tienen un carácter especial, porque llevan en sí la esencia de una vida anterior, en la que los amaron, los disfrutaron, o tal vez los desdeñaron. Son libros con experiencia, libros que han vivido y que llegan a nosotros buscando otras manos, otros ojos que sigan dándoles utilidad, sacando provecho de ellos; o tal vez esperando el aprecio que aún no han recibido.
También hemos hablado ya aquí de libros que se ponen a la venta en segunda mano llevando en su interior, como si fuese un corazón, una carta, una nota, un mensaje que los hace únicos, aunque haya por el mundo miles de ejemplares del mismo título.
Hace un par de semanas un amigo me mostró un libro que había comprado por internet, de segunda mano, a un vendedor particular. El libro está impecable, muy bien cuidado, y tiene las iniciales de su dueño anterior escritas a lápiz, en la esquina superior derecha de la guarda. Una firma discreta, un "ex libris" manual y humilde, que no quiere molestar.
Dentro del libro, y esto es lo que me interesa contar aquí, había una carta. Una carta llena de amor que la vendedora, hija del dueño del libro, había incluido al enviar el ejemplar.
En la carta, la vendedora se presenta y da las gracias al comprador por su pedido, y a continuación cuenta brevemente que dicho libro es uno de los veinticinco mil volúmenes que conforman la biblioteca de su padre, fallecido el año pasado y que fue reuniendo desde pequeño.
Ahora ella, como heredera de tan magnífica colección, ha de dejar que los libros salgan al mundo, para que lleguen a otras personas, a otros lectores que tendrán así la oportunidad de disfrutarlos, de beneficiarse del tesoro intangible que cada uno conserva entre sus páginas.
La autora de esta conmovedora carta habla de los "amados libros" de su padre, que ahora "tienen la oportunidad de escribir una nueva historia", y añade que está segura de que eso es lo que a él le habría gustado.
Sin duda, como también hemos dicho ya en otras ocasiones, los libros de segunda mano tienen dos historias que contar: la que recogen sus páginas y que todos podemos leer, y la historia particular de cada volumen, que no queda recogida en las páginas pero que de alguna manera impregna el libro, y que la mayoría de las veces sólo podemos imaginar o soñar.
No obstante, algunas veces, gracias a la especial sensibilidad de una persona, tenemos la extraordinaria posibilidad de conocer esa segunda historia de un libro, esa historia paralela y exclusiva, que puede llegar a emocionarnos igual que una de nuestras novelas favoritas.