Habla usted con algún socialista con peso moral en su partido y le confiesa que la militancia está desconcertada con las ocurrencias de su secretario general desde hace cinco meses, Pedro Sánchez, al que algunos llaman ZPedro al considerarlo sucesor del adanismo y del pensamiento Alicia de Zapatero.
No es que desoriente sólo a un elevado número de los 200.000 militantes del partido, o a los que creen que podrían gobernar el país, sino que sus improvisaciones señalan que tanto él como el PSOE carecen de una doctrina política aplicable al mundo actual.
El PSOE, como las socialdemocracias europeas, está desorientado y sus líderes tienden a improvisar soluciones contradictorias ante problemas imprevistos en sus doctrinas anteriores.
Frente al neonato Podemos, cuyo caudillo chavista es el segundo pajarito de Maduro y que enseguida se dice ser socialdemócrata norteuropeo sin recibir reproche alguno, Pedro Sánchez tiene detrás 22 años de gobiernos socialistas en la actual democracia, con un solo cambio ideológico fundamental en los 135 años de historia del partido: renuncia al marxismo y apoyo a la economía de mercado en 1979.
En este mundo globalizado y decreciente masa obrera en los países ricos por la creciente robotización y competencia de los países todavía pobres, el PSOE está dividido en numerosas tendencias, con un líder que expresa ese desconcierto en sus improvisadas apariciones públicas sin doctrina ni reflexiones previas.
Mientras el pequeño Pablo Manuel Iglesias Turrión disimula su hostilidad a las libertades democráticas que desprecia como burguesas, como la de prensa o la economía del mercado, ZPedro amplía los líos seudofederalistas que imponen desigualdad obedeciendo al socialnacionalismo catalán, o sugiriendo que intervendrá en la economía y en la sociedad como se propone el extraño marxista-falangista Podemos.
-----
SALAS Clásico