Llegan para quedarse

Por Pin

La entrada del mes de octubre supone un cambio importante en el patrón migratorio de las aves que llegan a Asturias. Así, las que se observan durante los meses anteriores nos atraviesan en su mayor parte con África como destino. Sin embargo las que registramos a partir de este mes ya tienen la Península Ibérica como una de sus zonas principales de invernada.


Durante la primera quincena de octubre son dos las especies que destacan especialmente por sus números, el petirrojo y el bisbita pratense. En cuanto al primero, el popular raitán, se ve y escucha prácticamente por todos lados. Existe una numerosa y bien nutrida población local, por lo que es difícil diferenciar entre petirrojos nativos y visitantes. No hay reglas fijas, pero en general los petirrojos locales suelen ocupar todo el año las mismas zonas, parques y áreas con bastante matorral, como bosques de ribera. Los petirrojos foráneos se ven impelidos a ocupar zonas más abiertas, por esa razón son más conspicuos, es habitual empezar a ver petirrojos en esta época donde hasta ahora no había. Los que ilustran esta entrada fueron observados en una ruta hecha este mes por Cabo Negro.



¿De dónde proceden los raitanes que llegan aquí en otoño? Se han recuperado muchas aves anilladas en Europa, y los estudios concluyen que una buena parte procede de la zona de Escandinavia, que prácticamente queda vacía en invierno. Muchos vienen también del oeste de Europa, y muy pocos de las islas británicas, donde los petirrojos son sedentarios o realizan cortos desplazamientos. La migración transcurre en sentido SO y la mayoría llegan aquí tras atravesar el Golfo de Vizcaya.



En cuanto al bisbita pratense, a diferencia del petirrojo llega y se establece en bandos por los prados, en ocasiones de gran tamaño. Estos bandos se componen tanto de aves jóvenes, de tonos muy oliváceos, como adultas, de partes superiores más pardas e inferiores más claras. Esto lo pude comprobar en un grupo de unas 80 aves que observé este fin de semana por Peroño.



El mapa de distribución del bisbita pratense es muy similar al del petirrojo, con una salvedad, su área de cría no comprende la Península Ibérica, así que todos los que se ven ahora son invernantes. Con mucha probabilidad las zonas de origen de los que recibimos aquí son las mismas, con mayoría de la zona escandinava, que también queda vacía en invierno.



La migración del bisbita pratense es sobre todo nocturna, aunque no es infrecuente ver llegar bandos desde la mar en pleno día con condiciones favorables. Colonizan en gran manera todos nuestros prados disponibles, de manera que probablemente durante varios meses es la especie más abundante en suelo asturiano.

Para saber más:

Bueno, J.M. 1998. Migración e invernada de pequeños turdinos en la Península Ibérica. V. Petirrojo (Erithacus rubecula). Ardeola 45: 193–200.