Logitech MX Master 4, análisis: un ratón casi perfecto

Publicado el 06 octubre 2026 por Ganix @DroidPanic

Hay productos que, cuando los utilizas durante unos días, simplemente funcionan. No necesitas acostumbrarte demasiado a ellos, no tienes que cambiar tu forma de trabajar y tampoco acabas pensando constantemente en qué podrían mejorar. El Logitech MX Master 4 es uno de esos productos. Un ratón que, sin inventar una nueva categoría ni intentar parecer un periférico gaming venido del futuro, consigue hacer algo bastante complicado: mejorar una fórmula que ya funcionaba realmente bien. Logitech lleva años haciendo de la familia MX Master una de las referencias cuando hablamos de productividad, y esta cuarta generación llega con una de esas novedades que sobre el papel puede parecer una pequeña ocurrencia, pero que en el uso diario termina teniendo bastante más sentido del esperado: la respuesta háptica.

Y sí, estamos hablando de un ratón. Uno bastante grande, por cierto, y pensado principalmente para utilizarlo con la mano derecha. Pero precisamente por eso creo que merece la pena hablar de él más allá de sus cifras. El MX Master 4 es de esos dispositivos que desaparecen mientras trabajas porque todo está donde esperas que esté. Los botones tienen un tacto muy agradable, el desplazamiento de la rueda principal es una auténtica delicia y la posibilidad de personalizar prácticamente todo hace que puedas adaptarlo a tu manera de trabajar. Incluso puedes utilizarlo para jugar, aunque evidentemente no estamos ante un ratón gaming ni pretende competir con uno de esos modelos ultraligeros pensados para disparar antes de que tu rival haya terminado de decir «headshot».

Un diseño que ya conocemos y que sigue funcionando

A primera vista, el MX Master 4 no pretende revolucionar el diseño de la familia. Logitech mantiene esa forma tan característica, con una construcción que busca que la mano descanse sobre el ratón y que los dedos encuentren los diferentes controles sin tener que hacer demasiados movimientos. Es un ratón contundente, con sus 150 gramos de peso y unas dimensiones de 128,2 x 88,4 x 50,8 milímetros, por lo que no es precisamente un periférico pensado para quienes buscan llevarlo en cualquier bolsillo junto al portátil. Aquí la filosofía es diferente: colocarlo sobre la mesa y olvidarte de él.

Y eso se nota especialmente después de varias horas delante del ordenador. La ergonomía es uno de sus puntos fuertes y la posición de los botones laterales, la rueda horizontal y el nuevo panel situado bajo el pulgar hacen que resulte bastante sencillo acceder a las diferentes funciones. Además, Logitech ha trabajado también en la resistencia a las manchas del acabado, algo que puede parecer una cuestión menor hasta que llevas meses utilizando un ratón a diario. Porque sí, todos queremos pensar que nuestras manos están limpísimas y que jamás dejamos huellas sobre nuestros periféricos, pero la realidad suele ser bastante menos cinematográfica.

Los botones principales mantienen ese tacto preciso y agradable que esperaba encontrar en un MX Master. No son especialmente ruidosos y la pulsación transmite esa sensación de producto cuidado que esperas cuando hablamos de una gama alta. No hay que hacer demasiada fuerza y tampoco tienes la impresión de estar utilizando un botón barato escondido dentro de una carcasa bonita. Es uno de esos detalles que no llaman demasiado la atención durante los primeros minutos, pero que terminan teniendo importancia cuando pasas varias horas trabajando con él.

La rueda MagSpeed sigue siendo una maravilla

Si tuviera que quedarme con una característica del MX Master que ya se ha convertido prácticamente en una seña de identidad, probablemente elegiría la rueda MagSpeed. Logitech vuelve a utilizar su sistema de desplazamiento electromagnético para ofrecer dos comportamientos diferentes: uno más preciso, con pasos claramente definidos, y otro completamente libre en el que la rueda puede girar durante muchísimo tiempo con un simple movimiento del dedo. Sobre el papel puede parecer una característica más, pero cuando te acostumbras resulta complicado volver atrás.

El cambio entre ambos modos es instantáneo y resulta especialmente útil cuando trabajas con documentos largos, páginas web, hojas de cálculo o cualquier aplicación en la que tengas que moverte constantemente arriba y abajo. Puedes desplazarte línea a línea cuando necesitas precisión y, en cuestión de un instante, lanzar la rueda y recorrer cientos de líneas sin tener que estar haciendo scroll durante medio minuto. Logitech habla de hasta 1000 líneas por segundo en el modo ultrarrápido y, más allá de la cifra, lo importante es que funciona exactamente como esperas.

Además, la sensación de la propia rueda es fantástica. Es metálica, tiene un tacto muy agradable y resulta silenciosa durante el uso. Para mí sigue siendo uno de los elementos que más justifican utilizar un MX Master frente a un ratón convencional. Es de esas funciones que después de una semana ya das por normales, pero que echas muchísimo de menos cuando vuelves a utilizar otro ratón.

Y entonces aparece la respuesta háptica

Pero el gran protagonista del MX Master 4 está justo debajo del pulgar. Logitech ha colocado ahí un nuevo panel de detección háptica que permite recibir una respuesta física cuando realizamos determinadas acciones. Y reconozco que la primera vez que el ratón vibra sorprende. No porque sea una vibración especialmente fuerte, sino porque nuestro cerebro no espera que un ratón haga eso. Estás trabajando tranquilamente, haces una acción y de repente notas una pequeña respuesta en la mano. El primer pensamiento es bastante sencillo: «¿qué ha sido eso?».

Después de ese primer momento, empieza a tener sentido. La respuesta háptica puede utilizarse para determinadas acciones, gestos, notificaciones y, sobre todo, para acompañar al Actions Ring. Este sistema permite acceder rápidamente a diferentes herramientas y atajos directamente desde el cursor, sin tener que desplazarte hasta determinados menús de la aplicación que estés utilizando. Y aquí está, en mi opinión, una de las claves del MX Master 4: no se trata simplemente de añadir vibración porque sí, sino de utilizarla como una forma de confirmar que la acción que acabas de realizar ha sucedido.

El Actions Ring se puede personalizar mediante Logi Options+ y permite configurar diferentes accesos directos en función de las aplicaciones o de tus necesidades. Puedes tener acciones relacionadas con herramientas de edición, funciones de productividad o comandos que utilices habitualmente. La idea es reducir movimientos y evitar entrar constantemente en menús para realizar acciones que repites decenas de veces durante una jornada. Logitech asegura que puede llegar a ahorrar hasta un 33 % de tiempo en determinadas tareas y, aunque evidentemente ese porcentaje dependerá muchísimo de cómo configures el sistema y de lo que hagas con el ratón, el concepto funciona.

Lo mejor es que no estás obligado a utilizarlo de una única manera. Puedes modificar las funciones, ajustar la intensidad de la respuesta háptica e incluso desactivar aquellas partes que no te interesen. Esa capacidad de personalización hace que la función no termine convirtiéndose en una de esas características que utilizas durante dos días por curiosidad y después olvidas para siempre. Si encuentras una configuración que encaja con tu flujo de trabajo, puede convertirse en una herramienta bastante útil.

Logi Options+ es parte de la experiencia

Para aprovechar realmente todo lo que ofrece el MX Master 4 conviene instalar Logi Options+. El ratón funciona perfectamente para las funciones básicas sin necesidad de convertir el ordenador en una central nuclear de software, pero es desde la aplicación de Logitech donde empieza realmente el juego. Puedes personalizar botones, gestos, acciones, sensibilidad y diferentes funciones dependiendo de la aplicación que estés utilizando.

Esto permite que un mismo botón tenga comportamientos diferentes según estés trabajando en un navegador, editando fotografías, utilizando una hoja de cálculo o simplemente moviéndote por Windows. Es una de esas posibilidades que quizá no configures durante los primeros cinco minutos, pero que merece la pena explorar cuando llevas unos días utilizando el ratón. Cuanto más lo personalizas, más sentido tiene la filosofía de la familia MX Master: no es simplemente un ratón con muchos botones, sino una herramienta que puedes adaptar a tu manera de trabajar.

Un sensor que cumple de sobra

En cuanto al sensor, Logitech incorpora una resolución de hasta 8000 DPI y una tecnología capaz de trabajar prácticamente sobre cualquier superficie, incluido el cristal con un grosor mínimo determinado. No es una característica que vaya a cambiar tu vida si utilizas una buena alfombrilla, pero sí demuestra que estamos ante un producto que no quiere ponerte demasiadas limitaciones. Lo colocas sobre la mesa, mueves el ratón y el cursor responde con precisión.

También es importante entender que el MX Master 4 no intenta competir con los ratones gaming de 20, 30 o incluso menos gramos. Su frecuencia de sondeo está muy lejos de lo que ofrecen los modelos destinados al juego competitivo y sus 150 gramos dejan claro que aquí la prioridad es otra. Pero para jugar ocasionalmente funciona perfectamente. Si juegas a títulos donde la precisión y la ergonomía son más importantes que tener el ratón más rápido posible del mercado, puedes utilizarlo sin problemas. Y para trabajar, que es donde realmente brilla, esa mayor presencia física termina jugando a su favor.

USB-C y una autonomía para olvidarte del cargador

Otra de esas cosas que ya debería ser obligatoria en cualquier periférico moderno es la carga mediante USB Tipo-C, y Logitech evidentemente la incorpora. La batería integrada ofrece una autonomía de hasta 70 días con una carga completa, una cifra que hace que cargarlo deje de ser una tarea que tengas que tener presente. Y si te quedas sin batería en el peor momento posible, la carga rápida permite obtener aproximadamente tres horas de uso con solo un minuto conectado.

Esto último es especialmente interesante porque elimina uno de los pequeños inconvenientes de los periféricos inalámbricos. Si eres de los que siempre se acuerdan de cargar las cosas cuando ya están al 2 %, aquí tienes una pequeña red de seguridad. Lo conectas mientras preparas un café, vuelves al ordenador y puedes seguir trabajando. Además, el uso inalámbrico permite mantener la mesa bastante más limpia, especialmente si tienes varios periféricos y no quieres acabar creando una colección de cables digna de una instalación de servidores de los años 90.

¿Perfecto? Casi

Después de utilizarlo, resulta bastante sencillo entender por qué el MX Master 4 puede considerarse uno de los ratones más completos que puedes comprar actualmente para trabajar. Tiene una construcción muy cuidada, una ergonomía excelente, botones agradables, una rueda MagSpeed que sigue siendo una maravilla, un sensor preciso, conectividad inalámbrica y una batería con una autonomía enorme. A todo eso se suma ahora una respuesta háptica que, lejos de ser un simple truco, tiene utilidad real cuando la integras con Actions Ring y las diferentes posibilidades de Logi Options+.

Pero no es perfecto para todo el mundo. Su tamaño y peso pueden resultar excesivos si estás acostumbrado a ratones pequeños o ligeros y tampoco es el modelo que elegiría para alguien que busca exclusivamente competir en juegos donde cada milisegundo cuenta. Además, para sacarle todo el partido hay que dedicar unos minutos a configurarlo. Es el típico producto que puede funcionar perfectamente desde el primer momento, pero que mejora bastante cuando decides adaptarlo a ti.

Mi opinión

El Logitech MX Master 4 es uno de esos productos que consiguen algo que parece sencillo y no lo es tanto: hacer que trabajar delante de un ordenador resulte un poco más cómodo. No necesita convertirse en un espectáculo de luces RGB ni presumir de cifras absurdas para demostrar que es un ratón de gama alta. Lo hace con cosas mucho más sencillas: una rueda excelente, botones con buen tacto, una ergonomía muy conseguida, una batería que parece no terminarse nunca y un sistema de personalización que permite adaptar el ratón a prácticamente cualquier flujo de trabajo.

La respuesta háptica es, evidentemente, la gran novedad y también lo que más curiosidad despierta. La primera vibración te pilla por sorpresa, pero después empiezas a entender por qué Logitech ha decidido incorporarla. Especialmente cuando la utilizas junto al Actions Ring, porque esa pequeña respuesta física ayuda a confirmar lo que estás haciendo sin tener que mirar constantemente la pantalla. No es una revolución, pero sí una evolución interesante y, sobre todo, una que tiene sentido.

Por eso creo que el MX Master 4 es un ratón prácticamente redondo. Puedes trabajar con él durante horas, navegar por documentos interminables con una facilidad espectacular, personalizar sus botones para ahorrar tiempo y, cuando llega el momento de desconectar, incluso echar una partida sin tener que cambiar de periférico. Es un producto pensado principalmente para la productividad, pero lo suficientemente versátil como para convertirse en el único ratón que necesitas en tu escritorio.

Y quizá ahí esté su mayor virtud. No intenta ser el mejor ratón del mundo en una única cosa. Intenta ser un ratón excepcionalmente bueno en prácticamente todo. Y después de probarlo, cuesta bastante discutirle esa condición.

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