Puede que sea una novela coral, en la que el protagonista es un barrio cualquiera, metáfora de un país concreto, y el narrador, desde la observación directa, simplemente describe situaciones reales. Como las condiciones por las que pasa la mayoría de ciudadanos son escasamente beneficiosas, el transcurso de la vida de todos los personajes de la novela es fundamentalmente afectivo, sensible. De esta manera Los besos en el panfunciona a modo de catarsis en el lector, que se implica emocionalmente a la vez que purifica su interior mediante la compasión. Es cierto que la autora consigue una implicación afectiva, pero también lo es que falta un juicio crítico, racional al problema presentado.
Cuando nos enfrentamos a una novela, lo primero que hacemos es establecer un pacto ficcional con el narrador, en el que aceptamos lo leído y lo enjuiciamos a pesar de su evidente falsedad. No hay falsas evidencias en esta novela pero, lo menos apasionante es que apenas hay un resquicio para juzgar a los personajes o las acciones de éstos. No hay término medio, al menos no lo he encontrado; dos conceptos forman el eje sobre el que gira la novela: el bien, encarnado en los personajes y sus actuaciones solidarias y el mal, que viene de fuera y es el causante de esa forma de actuar. La realidad del barrio, de España, se reduce a una oposición radical entre lo bueno y lo malo. Al leerla se me venía a la mente de forma casi constante la novela costumbrista (de hecho he encontrado algunas similitudes con Juanita la larga) y el maniqueísmo subyacente. El ensalzamiento de valores tradicionales, transformados y acomodados a una nueva realidad que permite familias elementales, monoparentales, simultáneas o compuestas. En todas ellas predomina una moral colectiva que funciona como guía para obrar de forma correcta.
Es posible que Los besos en el pantuviera como finalidad conformar un alegato a la solidaridad, sin embargo le faltan los argumentos en contra, la lucha no conformista ante situaciones vejatorias, la multiplicidad de registros, representantes de ese personaje múltiple, para conseguir una profundidad psicológica que, lamentablemente carece.
Y ante todo esto he visto como solución la bondad y solidaridad del desfavorecido. Pues yo me resisto a creerlo.