Los caballos de Thorak son dos equinos de bronce que miden unos tres metros de alto y pesan dos toneladas cada uno y son obra del escultor nazi Josef Thorak, del que reciben su nombre. Las esculturas se hicieron con la intención de instalarse en un lugar prominente de Germania, la mega ciudad de Hitler, que se convertiría en la capital del imperio que duraría mil años. Mientras, se instalaron en la escalinata de la cancillería de Berlín.
Al parecer, la policía alemana fue avisada de que se pretendía vender los dos equinos en el mercado negro por ocho millones de euros. El encargado de la investigación fue René Allonge, inspector de la Oficina Estatal de Policía Criminal de Berlín. Este se comunicó, a través un antiguo traficante de antigüedades que, supuestamente, se había hecho colaborador de Scotland Yard, llamado Michel Van Rijncon, con el detective holandés Arthur Brand. El detective más famoso de Europa en temas de arte ha recuperado obras de arte de artistas tan importantes como Dalí o Picasso, por un valor de más de doscientos millones de euros.
En 2015 se montó una operación en la que se encontraron los caballos en posesión de un coleccionista de arte del suroeste de Alemania. Cuando la policía accedió a un almacén, en Bad Dürkheim, en el oeste de Alemania, la sorpresa fue mayúscula. Se toparon con armamento y parafernalia nazi que se amontonaba por todas partes. Entre ellas que se encontraban la mayor parte de las estatuas que decoraban el interior de la Cancillería. También estaban los grandes caballos de bronce. Después de tantos años las investigaciones habían prescrito y no se supo el modo en que se hizo con ellos. Tras diversos juicios, devolvió los caballos en 2022. En la actualidad se encuentran expuestos en Spandau.Para saber más: Los caballos de Hitler, de Arthur Brand El Español, de Gonzalo Lorén Garay
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