Los crímenes de alicia

Publicado el 28 abril 2019 por Aurisecular

Novela negra y extraña porque apenas aparece sangre; de hecho los asesinatos están expuestos como si pertenecieran a un mundo fantástico. Y sin embargo la tensión va aumentando en cada situación, en cada final de capítulo, en cada página.

No sólo los personajes quedan intrigados por el final de la frase, también el lector permanece atrapado en el misterio, sobre todo cuando G. realiza el estudio caligráfico y demuestra que "eran de la misma mano"; la autora del escrito era Menela Dodgson. De esta forma, siguiendo el orden de lo escrito nos integramos en las transformaciones y desviaciones del esquema original, en dilemas de tipo matemático o filosófico que pretenden explorar la mente, la de los personajes y la nuestra, hasta descubrir la lógica de hechos que parecían fantásticos. El conceder importancia a algo secundario hasta hacerle ocupar central de la investigación puede ser una influencia de Borges, al que alude también en alguna ocasión, indirectamente "Estoy encantado de saber que es argentino, porque fue gracias a su escritor que llegué a la Hermandad".

En este realismo mágico, algunos habitantes desaparecen, otros vuelan, y otros perciben crecer sus miembros de forma desmesurada, pero luego caen, aparecen donde no deben y sienten cómo se rompen por dentro antes de morir. Entre todos conforman un irrealismo lógico, en el que la imaginación consigue crear una realidad más dura que la propia ficción, donde el lector se enfrenta también, con certeza perturbadora, a un mundo que alberga lo imaginario y lo trágico como partes integrantes de un todo. Sólo hay que mirar desde el punto de vista correcto.

Por otro lado, surgen en el relato dos grupos que en principio deberían velar por la amistad. Uno es la Hermandad de Lewis Carroll. Si tenemos en cuenta que hermandad viene del latín germanitas,cuyo significado es fraterno, esta asociación debería estar vinculada a la amistad entre un grupo de personas que se mueven por objetivos comunes, en este caso por el interés hacia Lewis Carroll. De hecho el grupo lo forman matemáticos, psiquiatras, psicólogos, profesores... y militares. Aquí es donde el poder que el Estado deposita en su servicio Secreto MI5 se exhibe con toda su magnificencia, y con total impunidad puede hacer desaparecer personas hasta eliminar su rastro y construir en el momento que quiere otra realidad. Pero tiene el poder de revertir el mundo real, ilógico en su irrealismo lógico, por eso cuando G. se percata de que "un anciano encorvado salía en ese momento por entre las pequeñas columnas de piedra de la entrada [...] Era Sir Ranelagh [...] Tuve entonces un impulso repentino [...] Admiré una vez más el trabajo virtuoso, impecable, de Leyton antes de sustituirlo por el papel verdadero. El universo tenía ahora un parche sobre otro parche, y lo auténtico quedaría siempre oculto como falso".

La acusación hacia este tipo de sociedades paralelas va implícita no sólo al referir las hermandades laicas sino también las religiosas; la hermana Rosaura forma parte de la rama metodista y da pie a que el profesor Seldom denuncie las actividades llevadas a cabo por este tipo de sectas que, amparándose en una doctrina y en los momentos de mayor debilidad del ser humano, se apropian de su voluntad hasta conseguir que cambien un razonamiento lógico por lo ilógico de la devoción; de esta forma el poder personal de decisión queda anulado, y desde el momento en el que abrazan la fe viven en la realidad que les presenta la religión.

Dos asociaciones peligrosas para el sentido común y en las que Seldom no termina de confiar. Por un lado, ante los crímenes sospecha de los integrantes de la hermandad. Por otro, huye de la hermana metodista y cree que, en el momento más voluble de Kristen, le hará daño.

vuelve a traer al estudiante G, protagonista de Los crímenes de Alicia Crímenes imperfectos que nos recuerda al propio autor, quien mezcla ficción y realidad al jugar, no solo con la persona del personaje "Como diría el poeta: no hay fuente más rumorosa que la palabra no dicha, ni libro más extenso que el que perdió una página", sino con el tiempo, pasado y presente, en un flashback que le permite introducir a su antiguo profesor, Arthur Seldom en su nuevo trabajo "inferir a partir de una imagen inmóvil [...] una posible reconstrucción, un pasado probable". Entre los dos ejercerán nuevamente como investigadores experimentados ante una serie de crímenes cometidos alrededor de la Hermandad de Lewis Carroll, ocupada en sacar a la luz cualquier estudio de la vida y obra de este matemático, lógico, religioso, fotógrafo y escritor británico del siglo XIX.

Pero de todos es sabida la controversia que gira en torno al autor de Alicia, su integridad, el amor por las niñas a un paso de la pedofilia o viceversa, su pedofilia amparada en el candor que le evocaba la infancia. Así pues, y partiendo de la foto de una niña desnuda que recibe una becaria, Karen, unida al descubrimiento que ésta hace de una frase decisiva arrancada del diario de Carroll por su sobrina y apuntada por ella misma en un papel, comienzan a desencadenarse varios hechos que transformarán la vida de la pacífica hermandad.

Karen es atropellada pero no muere, el editor del libro de la becaria, que haría revisar estudios anteriores llevados a cabo por las eminencias expertas en Carroll, muere envenenado; al periodista encargado de difundir lo encontrado por Kristen en el papel, lo encuentran decapitado.

A raíz de estas muertes van saliendo intimidades, algunas no del todo éticas, de los miembros de la hermandad, hasta el punto de que el inspector Petersen sospecha de todos ellos. Finalmente será sólo la lógica de Arthur Seldom la que resuelva las muertes:

El humor sin estridencias salpica todas las páginas de Los crímenes de Alicia; la ironía ingeniosa es despiadada incluso si hay niños de por medio, aunque siempre se tenga en cuenta el comportamiento relacionado con la época, con el tiempo en el que ocurrieron los hechos, "Henry escribió un libro invalorable con la compilación de la correspondencia de Carroll con todas sus amigas niñas [...] y también organizó el archivo de todas las fotos [...] él nos dijo que había sido puro placer".

Asimismo aparece en la novela una crítica a la codicia de los editores, y de las personas en general, para quienes el dinero está por encima del altruismo, el arte o la cultura.

Novela universal a pesar de estar plagada de los americanismos propios de un escritor argentino. Novela moderna que nos recuerda lo mejor de la estética del Boom hispanoamericano, pero lejos de la naturaleza americana, en los sótanos de una hermandad inglesa. Novela plagada de giros y novedades que conviven con las ideas de los clásicos. Perfecta.