Los desquiciados californianos

Publicado el 16 octubre 2013 por Rebecasanchez
Entre los meses de enero y abril de 2013, la cadena Showtime emitió la sexta temporada de Californication, una de esas series que hace varias temporadas estuvo en boca de todos y que le valió un Globo de Oro a David Duchovny por su impagable encarnación de ese encantador escritor en perenne crisis existencial y familiar que es Hank Moody.

Sé que muchos seriéfilos opinan que Californication debería haber terminado en la cuarta temporada, dejando para la historia un porsche negro dirigiéndose hacia al ocaso al ritmo de You Can't Always Get What You Want  de The Rolling Stones. Hubiese sido un gran final, lo reconozco. Sin embargo, aún no estoy preparada para dejar escapar a Hank y compañía. Si los doce capítulos de la quinta temporada fueron una etapa de transición, para recolocar a los personajes tras el salto temporal de tres años; la sexta volvió por la puerta grande trayendo más locura, descontrol, sexo, drogas y alcohol a la vida de Hank; también apareció una hermosa musa llamada Faith, con el cuerpo y la sonrisa de Maggie Grace (qué guapa se ha puesto esta chica desde los tiempos de Lost). Puede que la sexta temporada pecara de excesiva pero es algo que forma parte de la marca de la casa: Californication es excesiva, es inaudita, es lasciva, divertida, excitante. Californication y sus personajes son humanos, con sus más y sus menos, con sus filias y sus fobias, con sus alegrías y tristezas, con sus drogas y sus apetitos sexuales. Californication es una orgía bañada de luz, sin vergüenza y lujuriosa.Y el mejor ejemplo de ello es In the Clouds, el sexto capítulo de la temporada. Un compendio de lo mejor y lo peor de la serie que me resultó extremadamente divertido. Cierto que Hank, Karen, Charlie y Marcy no son unas personas al uso, quiero decir que tienen bastantes particularidades y son, individualmente y en grupo, seres dotados de una extraña singularidad. No obstante, comparados con otros personajes que se han dejado caer por la serie creada por Tom Kapinos son de lo más equilibrados y funcionales. Tengo que admitir que si la ficción imita a la realidad y que si la realidad, en muchos casos, supera a la ficción; la gente que puebla la ciudad de Los Ángeles está rematadamente loca. Veamos algunos ejemplos. Cuidado que hay spoilers.

Dani (Rachel Miner) fue asistente de Charlie Runkle durante la primera temporada de la serie y también pudimos verla en la segunda. Dani era una joven de 22 años que no tenía  reparos en hacer realidad las fantasías de su jefe. Aunque como asistente no era muy práctica hizo que Charlie perdiese la cabeza. Fría, calculadora y exigente, acabó con la carrera del calvo en la agencia de representantes.

El genial Lew Ashby (Callum Keith Rennie)  apareció y murió durante la segunda temporada pero que ha sido recurrente en los sueños de Hank desde entonces. Lew era un poderoso productor musical que contrata a Hank para que escriba su biografía, ambos acaban haciéndose buenos amigos. La muerte de Lew afectó profundamente a Hank, algo que se hace evidente durante el resto de la serie, ya que siempre hay un sueño o alucinación en la que Ashby está presente. Puede que Lew lo tuviese todo, era rico, atractivo, poderoso pero había perdido al gran amor de su vida, alguien a quien nunca pudo recuperar y con la que nunca volvió a reunirse. Tenía un gran ego y una enorme ambición que le impidieron volver a retomar el contacto con la única persona a la que había amado. El dinero, las mujeres, las drogas y el alcohol suplieron, durante mucho tiempo, ese vacío pero nunca fue suficiente. 

La tercera temporada nos trajo a Sue Collini (Kathleen Turner), jefa de Charlie y mujer de armas tomar en general. Su coletilla "Collini... Out!", su estrambótica relación sexual con Charlie, su forma de desenvolverse tanto en la vida como en los negocios y su inagotable energía hicieron de ella uno de los personajes más queridos por los fans de la serie. Ojalá hubiese vuelto a aparecer.


Richard Bates (Jason Beghe). Creo que cualquier seguidor de Californication coincidirá conmigo en que el escritor Bates, a quien conocimos en la tercera temporada, es uno de los personajes más auténticos, salvajes e imprevisibles de la pequeña pantalla. Bates, antiguo profesor de Karen, cree que la vida debe vivirse al límite, que el carpe diem debe explorarse en toda la dimensión de la expresión, que el hombre debe entregarse a los placeres más mundanos; en definitiva, que la vida hay que vivirla como a uno le plazca. El problema de Bates es el alcohol, aunque consigue controlarlo con el paso del tiempo. Durante la quinta temporada lo vimos casado con Karen, actuando como un hombre de familia responsable y un atento tutor de Becca. Esa fase no duró mucho, Bates se sentía atrapado en la estabilidad, lo predecible; él necesitaba explorar nuevas vías, probar otras cosas, internarse en los lugares más oscuros -también en los más brillantes- de su alma y exponerlos.
Eddie Nero (Rob Lowe). Adoro la locura de Eddie Nero, uno de los mejores actores de Hollywood. Lowe da vida a un personaje que desde la cuarta temporada y hasta la sexta pasa por diferentes fases, desde el celibato hasta practicarle una felación a Bates. Nero cree que el actor debe experimentar primero aquello que va a interpretar. Todo el mundo cae rendido ante sus encantos , un ser fascinante que se amolda a las situaciones con pasmosa facilidad y que cambia de piel como quien cambia de chaqueta. Tal vez por ello encontrar su propia personalidad sea algo difícil, Nero siempre parece dispuesto a hacer aquello que le pide el guión pero nunca le hemos visto hacer aquello que realmente quiere salvo cuando se acostó con Karen para pasmo de Hank.  La serie volverá a contar con la presencia de Lowe en la séptima temporada, ¿contentos? Yo mucho.

A Gabriel (Patrick Fischler) lo conocimos en la quinta temporada. El personaje era el padrino de Bates en alcohólicos anónimos pero su relación se volvió mucho más íntima. En la sexta temporada Gabriel trabaja en el centro de rehabilitación donde Hank conoce a Faith. Aunque siempre está pendiente de la evolución de los internos sigue pensando constantemente en Bates y en el tiempo que compartieron juntos. Su emotivo reencuentro termina convertido en una bacanal.

Holly la striper que interpretó Drea de Matteo en la quinta temporada era deslenguada, agresiva, franca y zafia. No pudimos disfrutar mucho de la interpretación de la actriz pero lo cierto es que este tipo de personajes le pegan bastante. Por desgracia lo más comentado de su aparición fue el innegable aumento de peso de la actriz.

   Carrie (Natalie Zea). La quinta temporada comienza con Hank rompiendo con esta belleza en un bar. Ella, tras un año de relación, reacciona mal. Creíamos que era la última vez que veríamos a Carrie pero reapareció en Los Ángeles poco después. Lo cierto es que la pobre estaba enamorada de Hank. A su manera torpe y desquiciada le demostró que haría cualquier cosa por él y que si no era suyo, no sería de nadie más.  Hank sobrevive al cóctel mortal que Carrie le prepara pero ella termina en coma. Su muerte provoca que Moody se deje llevar por la autocompasión y la bebida.

Ophelia Robins (Maggie Wheeler). Una loquísima escritora feminista y gurú que nunca ha practicado el sexo con un hombre y que vive obsesionada con la revolución feminista. Ophelia se hace amiga de Marcy y acaba centrando toda su atención en ella, hasta tal punto que la secuestra para poder permanecer a su lado. Incluso secuestra a Charlie con la loca idea de castrarlo ante su ex-mujer. Ophelia va dando muestras de locura poco a poco: electrocuta a Stu y Charlie, sigue a Marcy, increpa a los hombres y da apasionados, y disparatados, discursos que dejan a Karen con cara de chiste. Por cierto, la actriz fue pareja de David Duchovny durante muchos años, antes de que él conociese a Téa Leoni. ¿Qué fue de Téa?Trudy (Alanna Ubach). Conocida como la viuda. Su marido fue un famoso guitarrista de un grupo de rock y Hank la conoce en el entierro de su marido, momento que ella aprovecha para hacerle una felación. Trudy parece estar siempre borracha y colocada, habla a gritos, es directa, chispeante y no tiene ningún tipo de pudor. En el capítulo In the Clouds, antes referido, acaba teniendo sexo con Charlie. Admito que me cae bien este personaje, es tan disparatado como exagerado, pero la actriz consigue dotarlo de un halo de fragilidad y simpatía. Atticus Fetch (Tim Minchin) una estrella del rock que lleva demasiado tiempo siéndolo, está desconectado de la realidad, actúa como un adolescente impulsivo y caprichoso y pasa la mayor parte del tiempo drogado. Fetch se pone en contacto con Hank con la idea en mente de crear un musical sobre el famoso libro de Moody. Tras diversas fiestas, orgías, un bloqueo y un mal libreto, Fetch consigue encontrar la estabilidad necesaria como para escribir las canciones del musical mientras está de gira con Marilyn Manson. Fetch es una caricatura de las estrellas de rock y que funciona dentro del universo de excesos de Californication.