Revista Bares y Restaurantes

Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.

Por Theblackcity @Theblackcity
Cuenta la leyenda familiar, que la Pitu, la pequeña de la casa (hasta que llegó el mejor hermano del mundo), con apenas dos años se comía ella sola  la docena de las gambas a la plancha en el antiguo bar que hoy es Los Fueros. Sin medida, y entre mosto y mosto, solía caer la segunda. Así que hace unas semanas, se me ocurrió llevarles a comer a Los Fueros. Sin duda fue lo mejor para agradecerle a mis padres que me enseñaran que mejor que una bolsa de gusanitos, es una docena de gambas. 
Estaba claro que pediríamos el menú "de Bilbao" sobre todo por el postre: torrija! Pero ir a Los Fueros y no comer su famoso fualimotxo, ¡es delito! Sé que también me queda el sandwich del eFe, pero vaya, no era plan de meterlo en el menú. Así que no pudimos tener mejor arranque, una tapa de foie con un suave toque dulce, ¡un acierto! 
Fualimotxo, un must.
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
Ensaladilla rusa con mayonesa de huevo fritoCreo que no hay mejor entrante, ni mejor forma de empezar una comida familiar. Verdura de verdad, en dados y mayonesa de verdad, así que como diría Robinfood, ¡viva Rusia, y viva la ensaladilla!
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
Empanada de anchoas al momentoYo es que soy muy fan no solo de los productos locales, de las cosas hechas con mimo, sino también del packaging y de cómo representan los platos. Sin duda, se come con los ojos, con el gusto, con el olfato y con el tacto. 
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
Croquetas de chorizo de Pamplona.Croquetas. Nada más que decir. Solo eso, croquetas. #Fan
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
Morcilla artesana "Izeko Rosi"Mira, yo no soy muy amiga de la morcilla, pero mis padres disfrutaron como enanos. Ojo, que cuando me querían quitar mi trozo, no me dejé, estaba deliciosa!
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
Gambas a la planchaY con las gambetas volvimos atrás en el tiempo, a esos domingos cuando todavía éramos tres, y mis queridos padres se morían de la risa viéndome devorar las gambas en ese mismo lugar en el que estábamos los tres de nuevo. Casi me como hasta el limón a mordiscos. 
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
Merluza frita con mahonesa de pimiento asado.Igualita que la que me ponían en el comedor del colegio: un taco de merluza sin piel ni una sola espina, de lomos blancos y con un fino rebozado, que aunque no es mi pez favorito, me supo de maravilla, y eso, con lo asquerosa que soy con la merluza, es mucho!
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
Costilla de euskal txerri con duxelle de champiñón de París.Menos mal que estoy escribiendo después de cenar, por que os juro que ahora mismo me ponía a chupar la pantalla del ordenador. Algo que parece olvidado en muchas cartas, pero que señores chefs, deben recuperar: ¡las costillaaaaaaaas!
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
Torrija de pan brioche empapada en leche.Ya os anticipaba el comienzo del post, que parte de culpa de elegir este menú, la tenía el postre. Y es que ahora que lo pienso, y recuerdo el post de mi querido amigo "La Mejor Chuleta de Bilbao" en el que él daba por ganadora a la torrija de Paul Ibarra, y aunque mi corazoncito anda a medias entre otras dos, sin duda, tiene mucha razón en elegirla! Así que amantes de las torrijas, venirseeeeee
Los Fueros (Bilbao): vivan las gambas 30 años después.
LOS FUEROS C/ Los Fueros 6, Casco Viejo Bilbaohttps://losfueros.com
Tuve el grandísimo placer hace un par de años de conocer a Paul en un evento privado. En ese momento, no tenia ni idea de hacia dónde derivaría esto, ni él tampoco (o quizás sí) tenía ya en mente este proyecto llamado Los Fueros. Y en mi visita tuve la suerte de poder volver a saludarle, y de que me contase un poquito más de su cocina, que me enseñase ese comedor algo más discreto con cocina en el que seguro que cae una cena con amigos, vamos un lujazo que me enseñara "su casa". Por supuesto, no podría faltar que él se llevara de recuerdo la famosa leyenda de Pitu-zampa-gambas, contada con alegría por mis padres. Y a mi se me cae la baba con ellos, claro. Por cierto, antes de preguntar por Paul, fuimos a pagar, y tuvieron el bonito detalle de invitarnos a la tapa del fualimotxo, merci!
Menú, risas, y visita por el local, a 36€+iva cada uno. 





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