Los mitos de la razón. El Hombre-lobo-para-el-hombre. (Reposición)

Publicado el 03 septiembre 2016 por José Luis Ferreira
Las ilustraciones del Hombre-lobo-para-el-hombreno siempre representan una forma de lobo real
No debe confundirse con el mito del Hombre-lobo que hace referencia a hombres que se convierten en lobos, generalmente en noches de luna llena y, últimamente, para protagonizar cuentos de adolescentes. Si bien el término en lengua española contiene la palabra “hombre” para ambos mitos, la expresión original latina del Hombre-lobo-para-el-hombre es Homo-homini-lupus, donde “homo” tiene una acepción más amplia, que abarca a cualquier ser humano. No así sucede con el licántropo, el nombre griego para el Hombre-lobo, macho también en esa lengua.
El Hombre-lobo-para-el-hombre no lo es de vez en cuando, sino siempre que se deja obrar a su naturaleza. Las consecuencias de ello son una vida solitaria, pobre, embrutecedora y corta, según uno de los relatos más conocidos en la pluma de Thomas Hobbes. Este mito ha pervivido en muchas referencias a guerras, explotación y cualquier otra circunstancia en la que prevalece el egoísmo. Tiene su némesis en el Buen Salvaje, protagonista de leyendas donde se venera el mito de la bondad natural y se acusa de la corrupción de esa bondad a las interferencias de la vida artificial.
En su versión más pesimista, este ser desagradecido muerde la Mano Invisible que le podría dar de comer y se convierte en prisionero de su dilema, que solo es capaz de resolver si erige a otro ser con más poder que todos los Hombres-lobo-para-el-hombre juntos, el Leviatán, que le obligue frustrar su vocación destructiva de toda cooperación.
Versiones modernas del mito presentan una imagen más moderada, donde el Hombre-lobo-para-el-hombre es domado por la Mano Invisible allá donde compite, mientras que se mantiene prisionero del dilema en territorios fuera de su competencia.
Otras versiones mítico-utópicas intentan cambiar al Hombre-lobo-para-el-hombre en Buen Salvaje llevándolo pacientemente a la escuela en la que sería convencido de su error y gracias a lo cual su descendencia nacería libre de culpa. Se cuenta que algunas sectas intentaron llevar a cabo estos procesos de adoctrinamiento con seres humanos reales y que todas ellas fracasaron. El recuerdo de su intento y el olvido del porqué de sus fracasos mantienen vivo el mito en nuevas sectas que, adornándose con liturgias modernas y sin saber bien si su mito fundacional es Hombre-lobo-para-el-hombre o el Buen Salvaje, creen aún saber invocar al Leviatán en un caso o deshacer la corrupción de la vida artificial en el otro para escribir el nuevo relato de una vieja utopía.
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