Los moáis hablan solos

Publicado el 12 marzo 2011 por Enriquealcina
Que viene la ola. Los moáis hablan solos, entonan viejas plegarias de amor y lluvia. Firman acuerdos secretos, el estatuto de autonomía de la isla grande, rapa nui a la punta del cerro, evacuando que es gerundio, sálvese quien pueda. En Chile, rincón rico de lenguaje expresivo e intransferible, no pinta bien que te manden a la punta del cerro de mala manera, pero este año de aprendizaje sísmico, arrancarse a la punta del cerro se antoja sinónimo de liberación. Tres mil doscientos pacíficos habitantes de la Isla de Pascua hicieron lo propio, que viene la ola, y salieron airosos del trance. Dejaron solitas a las mil estatuas levantadas por sus ancestros. Los moáis hablan solos desde entonces, a saber lo que piensan del ser humano los turistas accidentales, extranjeros de sí mismos, habituados a escuchar romances de tradición oral de un peculiar pueblo alegre y orgulloso que no obtuvo sus derechos hasta mediados de los años sesenta. Volcanes submarinos, triángulo de cráteres, de los frondosos bosques tropicales de antaño al mundo árido de hoy, música de la fertilidad, danza de los treinta grados, pasaron las fiestas de febrero, carnaval rapa nui, atrás quedaron los relatos épicos, las leyendas del porvenir y el descenso en tronco desde las colinas. En la linda Valparaíso, también patrimonio de la humanidad, se arrojan desde lo alto del cerro en aviones de madera. En Chiloé, en la otra punta del paraíso, desordenan las palabras, cambian los acentos esdrújulos, agravan las tildes del olvido y viven de puntillas sobre el mar. Ayer, el mar volvió a encogerse. Se salió el mar. Los moáis viven para contarlo. Los chilenos sufrieron el terremoto y posterior tsunami japonés como propio, aun sin padecerlo en su devastadora dimensión. Viene otra ola nueva, fletemos lo peor y lo accesorio a la punta del cerro. Ahora o nunca.