Dadas las dificultades que el nuevo régimen ofrecía a un pintor erótico, Enrique se recicló en dibujante de tebeos de aventuras, comenzando su andadura profesional en la valenciana Editorial Guerri. Fundada en 1926 por Enrico Guerri Giacomelli, la editora había debutado ese mismo año con el tebeo Mundo de aventuras y en 1932 lanzó el más conocido KKO [2], en la línea del famoso TBO y dirigido por el también animador Arturo Moreno [3].
La madurez de Enrique (padre) como artista de cómics es manifiesta en Silac, su obra maestra, que narra un naufragio en la costa africana, cuyos supervivientes entrarán en contacto con la leyenda de un hombre que vive entre leones... y algún que otro dinosaurio.
Gráficamente, hay un abismo entre los dinosaurios de Pertegás y los de los tebeos anteriores a la guerra o los de la gran mayoría de sus contemporáneos. Esto se debe fundamentalmente a la calidad artística del autor, pintor e ilustrador antes que dibujante de cómics. Sin embargo, en una época en la que la paleontología aún no tenía peso alguno en nuestro país, parece que no lo tuvo nada fácil en su labor de documentación: Hemos encontrado divertidos lapsus como llamar “ladrosaurio” a un “hadrosaurio” o errores de bulto como confundir un iguanodón con un terópodo, mientras tratando de buscar el “rinoceronte tricornio” –que diferencia del “tricerátopo”- llegamos a la colección de cromos “Animales prehistóricos” patrocinados por la casa “Chocolates Díaz” [4] de Alcañiz, por lo que pensamos que debe ser la fuente de la que bebió Pertegás.
En los años 50, nuestro autor publicó en las revistas de Valenciana Jaimito o Pumby, donde empleó el pseudónimo de Henry. En Jaimito publicó historietas de una página en las que narraba curiosidades o pequeñas historias y hemos encontrado dinosaurios en dos de ellas.
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[1] Lo que a la postre le salvaría de ser condenado a muerte como Carceller o compañeros como Carlos Gómez “Bluff”.[2] Dejó de editarse en el número #257 (1937), debido a la Guerra. En 1948 fue retomada por Editorial Hércules, aunque tuvo un recorrido bastante corto.[3] Firmó el primer largometraje español de dibujos animados y ¡primero europeo a color!: Garbancito de la Mancha (1945).[4] Fundada por el afecto al régimen Emilio Díaz Ferrer, alcalde de Alcañiz en 1941-49. Bajo las ilustraciones de los ceratópsidos puede leerse el nombre del artista: “Masiá”, autor de otras series de cromos en los años 30.