Debutó mientras aún era estudiante con el personaje Kangurito para la editorial Lerso. Cuando se incorporó a Editorial Valenciana se llevó a Kangurito bajo el brazo. Entre sus aventuras, destacan «Un buen amigo» (1967), en torno a un huevo de Pteranodon, o «Una aventura en el hielo» (1968), con un dinosaurio que revive al descongelarse.
Además, Karpa adaptó a viñetas para la revista al legendario Simbad el marino (1967), en cuyas aventuras encontraremos pterosaurios (“La isla encantada”), un “diplodocus” con placas de estegosaurio (“Encuentro con la prehistoria”) o un “tiranosauro” (“Entre genios anda el juego”) en 1971. Volvió a introducir dinosaurios en las historietas de 1974 «El genio desquiciado», «Un buen susto» o «La isla y la fiera»; y más tarde en «El viejo de la isla» (1978), «Aventura en la isla» (1979) o «El extraño huevo» (1983).
Colaboró en los Almanaques de Purk, el hombre de piedra para 1956 y 1957 con las breves “Lección de caza en la edad de piedra” y “¡Vaya con el pariente!”, respectivamente. Y para la revista Pumby, creó al pequeño indio Flechita. En el episodio “Las armas de caza” (1969), un anquilosáurido con un cuerno propina un mazazo a un cazador que se creía invulnerable con su hacha.
Entre sus últimos personajes, podemos destacar a Perico Fantasías, protagonista de “Odisea en el espacio” (Pumby #1027, 1977) o “El intruso” (Pumby #1069, 1978), en las que la desbordante imaginación del crío le traslada a planetas habitado por sauropodomorfos.
En el año 1992 Karpa recibió la Medalla de Oro al Mérito Cultural, concedida por la Generalitat Valenciana a toda su carrera como dibujante. Falleció en Valencia, el 12 de septiembre de 2000.