Los "ni-ni": en Argentina uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja
Fuente Diario Diario La Nacíon, Clarín E Infobae. 2016
Los chicos que ni estudian ni trabajan son 875.000 jóvenes de entre 15 y 24 años, y representan el 19,8% de las personas de esa edad. Las cifras surgen de un informe del Banco Mundial sobre los denominados "ni-ni" en América Latina publicado esta semana.Argentina tiene casi el doble de "ni-ni" que hace 20 años: en 1992 eran 470 mil, según cifras de la SEDLAC, la base de datos del Banco Mundial sobre América Latina.
Nota Relacionada: Booktubers: frenesí entre jóvenes lectores y caramelo para editorialesEl aumento responde en parte a causas demográficas: la población de esta edad creció 65% (de 2,6 a 4,3 millones) en el mismo período. Pero mientras varios países de la región lograron reducir sus porcentajes de "ni-ni", Argentina es una de las naciones de América Latina donde se agravó el fenómeno (creció 1,6 puntos porcentuales).
Entre los vecinos, Brasil no registra cambios significativos, en tanto que Chile, Perú y Venezuela lograron reducir hasta un 12% sus tasas de los jóvenes que no estudian ni trabajan en estas dos décadas.
El ni-ni latinoamericano típico es una mujer de un hogar urbano, si bien el número de ni-ni mujeres en la región está descendiendo por un mayor acceso a oportunidades educativas y laborales.
En cambio, el problema se viene intensificando entre los jóvenes varones: hay 1,8 millón de "nuevos" ni-ni en América Latina desde 1992, y la gran mayoría hombres. En Argentina, por ejemplo, mientras que el 80% de las jóvenes van a la escuela secundaria, sólo el 67% de los chicos asisten. La diferencia a favor de ellas se incrementó en los últimos 10 años, según datos de la OCDE.
Esta noticia es del 2010
Por Alejandro Rapetti Especial para lanacion.com
En febrero de 2010, en el 47° Curso de Rectores del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec) , el presidente de la Comisión de Pastoral Social Monseñor Casaretto, señalaba ante más de 1500 docentes que la Argentina debe "ocuparse de los 900.000 jóvenes de todo el país que no estudian ni trabajan", según estadísticas de la Cepal y la OEI. En diálogo con LA NACION, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, que participó de la inauguración del encuentro, negó entonces que llegaran a 900.000 los chicos de 13 a 19 años que están fuera del secundario , donde hoy estudian 3,7 millones de alumnos, aunque aclaró que compartía la preocupación y el diagnóstico de la Iglesia.
Según las estadísticas del ministro de Educación, la cantidad de chicos que no están escolarizados en el secundario asciende a 550.000. Sileoni dijo que el abandono escolar es un problema en todo el mundo y reseñó varias acciones cumplidas, como haber llevado la inversión educativa en todo el país al 6% del PBI y establecer la obligatoriedad del secundario. A esas medidas ahora hay que sumar el anuncio que el último 6 de abril realizó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobre los 3 millones de netbooks que serán entregadas hasta 2012 a los estudiantes de las escuelas secundarias de todo el país.
Para Gulí, también se puede tomar este pasaje a lo incierto como una invitación a buscar aquello que es esencial, dentro de lo cual podría mirarse al trabajo en sí como aquello que nos asemeja a la vida.
"Allí donde hay jovencitos que descreen del título de la secundaria o de los beneficios de un trabajo, habría que orientarlos a que busquen la realización en concretar su esencia, que aprendan a hacer aquello que más les gusta, en serio. Claro, lo bueno sería que les guste algo", apunta.
Para Liliana Mayer, socióloga y máster en Investigación en Ciencias Sociales (UBA - Conicet), mientras duró el Estado de Bienestar, la escuela estaba articulada a un entramado social más amplio, que suponía que una vez terminado el proceso de aprendizaje los jóvenes accederían a algún trabajo digno. Inclusive para quienes quedaban excluidos de las instituciones educativas, existían mecanismos paralelos de integración social.
"Esta situación permitía pensar en diferir la satisfacción, en pos de un sacrificio que redituaría en algún futuro cercano. Esto no es lo que sucede con muchos jóvenes en este momento para quienes no hay futuro. En este sentido hay que aclarar que el abandono escolar está relacionado con las relaciones de clase y económicas y que se expresa con mayor intensidad en los sectores populares".
Y añade: "Esto habla de los problemas que atraviesan las instituciones educativas para relacionarse con los nuevos alumnos, y también de la dificultad de sostener una rutina de sacrificio en pos de un futuro mejor, cuando no se vislumbra futuro alguno. Entonces la rutina escolar no sólo se vuelve poco atractiva -situación que se refuerza frente al formato flexible de los medios de comunicación- sino, principalmente, intolerable".
Eva tiene 19 años, vive en la villa 31 de Retiro, y dejó el colegio para ayudar a su mamá a cuidar a sus cinco hermanos cuando ella trabaja. "Mi mamá trabaja en casas de familia, y como yo soy la más grande me quedo con mis hermanitos cuando no está. Igual, el año que viene espero poder anotarme para terminar", cuenta.
En cualquier caso, estos índices hablan de una crisis de cohesión social, y de la necesidad de profundizar en la intervención de un Estado benefactor, aún con todos las críticas que se puedan hacer al caso argentino.
www.elarcondeclio.com.ar Página de Recursos Educativos para alumnos en el Link Alumnos.www.elarcondeclio.com.ar