Revista Coaching

Los peligros de buscar trabajo desde la oficina

Por Juanmartinezsalinas76

Hace un tiempo, leí un artículo en CincoDías. titulado “Los peligros de buscar trabajo desde la oficina”. Me parece muy revelador porque muchas veces, los trabajadores olvidan del entorno en el que están y que cada tarea tiene su entorno y hora para realizarlo por mucha prioridad que le podáis dar.

Está claro que aquellos que tienen trabajo y que lo ven peligrar o simplemente, no están contentos en el mismo, están en pleno derecho de ponerse a buscar otro trabajo. Normalmente, cuando las empresas despiden, no dan mucho tiempo de aviso, sino que viene de repente y, en muchas ocasiones, de formas poco correctas. Cada uno, debe mirar por sus propios intereses. Eso sí, se debe hacer una búsqueda activa de trabajo fuera del entorno de trabajo y de la jornada laboral. Porque tiempo siempre hay; lo que hace falta es querer y usar el sentido común.

De la misma forma, se ha de ser discreto y no comentar a nadie del entorno laboral que se está buscando cambiar de empresa. Siempre diré que lo que no queráis que se sepa, lo mejor es que no salga de vuestra boca. Y es que este tipo de información es muy peligrosa ponerla en oídos de otras personas porque en las empresas hasta las paredes escuchan. En los períodos de descanso de vuestro trabajo (pausa, café, comida, etc.) no recomiendo usar las herramientas telemáticas para buscar empleo porque, aun en descanso, se está usando herramientas de trabajo que se deben usar para eso. Y no es lo mismo mirar un día una Web de un periódico para ver la cartelera, que estar todos los días media hora buscando y solicitando participar en múltiples procesos de selección. Se comienza a hacerlo un día, se adquiere el hábito y sin darse cuenta, se abusa.

Además, los departamentos de informática pueden controlar en qué paginas de Internet entra cada usuario; al fin y al cabo, el ordenador en propiedad de la empresa y, por ende, una herramienta de trabajo que se debe usar para eso. Normalmente en todas las compañías hay algunas páginas a las que se restringe el acceso para evitar tentaciones. Aunque hoy en día, quien más o menos, necesita Internet para trabajar. Esto es como todo, si no se entra donde no se deben, no hay nada de que preocuparse.

El mismo ejemplo se puede traspolar al teléfono de trabajo; tened mucho cuidado de a quien se lo facilitáis y que sea sólo para cuestiones de vuestro trabajo. Para asuntos personales de cualquier tipo, habrá que recurrir al móvil personal. Habrá que intentar no atender llamadas de vuestro teléfono para concretar entrevistas de trabajo en la empresa, porque volvemos a lo mismo que antes: cualquiera os puede escuchar y conllevará que comience el rumor.

En casi todas las empresas hay  un manual con las normas a seguir respecto para el uso que se puede dar a las herramientas de trabajo y aquellas cosas que están  prohibidas y la correspondiente penalización que vendrá recogida normalmente en el convenio colectivo de cada compañía, que establecerá si las considera faltas leves, graves o muy graves.

De todas formas, no olvidéis que puede ser causa de despido disciplinario: el artículo 54.2 B establece como causa de despido, la indisciplina o desobediencia en el trabajo. Porque en el trabajo ¿vais a trabajar o a buscar otro trabajo? Y si vosotros fueseis empresarios ¿controlaríais qué uso hacen vuestros trabajadores de Internet? Lógicamente, lo controlaríais. Por regla general, la gran mayoría de los trabajadores cumplen las normas aunque siempre hay excepciones que abusan. Este es un sistema de control global, que vigila todos los equipos informáticos para saber dónde se accede.

Eso sí hay que saber que la revisión de vuestro equipo informático con detenimiento lo tienen que hacer en vuestra presencia y podéis pedir la presencia de un representante sindical de vuestra compañía (delegado sindical o miembro del comité de empresa).

No hay nada malo en que busquéis otro trabajo para seguir evolucionando, siempre y cuando lo hagáis en vuestro tiempo libre. Porque el hecho de que no estéis contentos en vuestro puesto de trabajo actual no es motivo justificable para que dejéis de hacer las funciones por las cuales os pagan. Mientras la empresa os pague, tenéis que cumplir con vuestras obligaciones como lo hace ella.

Es cuestión de que uséis vuestro sentido común y penséis razonadamente lo que podéis y no podéis hacer en el trabajo. Estáis bajo aviso: si os queréis arriesgar es vuestro problema y será responsabilidad vuestra que os podáis quedar sin vuestro trabajo actual antes de encontrar otro empleo por no seguir las reglas lógicas del juego.


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