seguridad de una nueva edad oscura”H . P . LOVECRAFT, La llamada de Cthulhu, 1926”(Tomado del libro que tengo entre manos: La Señal, Maxime Chattam)
Cada poco vuelvo a Lovecraft. Tengo sus libros en las ediciones baratas y de letra pequeña de Alianza. No me desprendo de ellas, a pesar de que la vista flojea y hay cansancio y torpeza cuando los retomo. Ayer no adquirí una edición deslumbrante de sus obras completas, pero terminaré haciéndome de ella. No retiraré los tomos antiguos. Algunos están deteriorados. Tienen la vida que les he impregnado como lector. No hay libro leído que no posea esa huella luminosa. Luego están todos esos libros que conocemos y en los que no hemos entrado aún. Algunos por pereza o por no disponer de otra vida consagrada únicamente a la lectura. Es romántica esa ocurrencia mía. Aún así hay veces en que lamento (brevemente) esa inoperancia y alargo las noches emboscando la vigilia en un libro. Lovecraft es de los míos. Fue lectura juvenil y precoz y festiva, a pesar del temor a avanzar y llegar al destino previsto. Bendito él.