Hoy, el vecino, un joven y exitoso escritor, le había invitado a la presentación de su nuevo libro. Una vez allí, todos sus temores se confirmaron; se plegó sobre sí mismo como si lo atravesara una daga afilada en el instante que escuchó el título: “Luciérnagas en el jardín”; ¡eran sus “luciérnagas”! las guardaba celosamente para el lanzamiento de su próxima obra; ¡nadie más lo sabía! Comprendió entonces con quien se había fugado su Musa.Texto: Maria Isabel Machín García
Hoy, el vecino, un joven y exitoso escritor, le había invitado a la presentación de su nuevo libro. Una vez allí, todos sus temores se confirmaron; se plegó sobre sí mismo como si lo atravesara una daga afilada en el instante que escuchó el título: “Luciérnagas en el jardín”; ¡eran sus “luciérnagas”! las guardaba celosamente para el lanzamiento de su próxima obra; ¡nadie más lo sabía! Comprendió entonces con quien se había fugado su Musa.Texto: Maria Isabel Machín García