Luis Tristán (1585-1624): Retrato de un Carmelita (detalle)Lienzo, 110 x 84 cm Núm. de inventario: 5206
Estuvo allí aproximadamente seis años (ca. 1606-1613) y allí será donde conocerá el naturalismo tenebrista romano iniciado por Caravaggio y donde aprende y comparte la rotundidad de los volúmenes, la inmediatez de los personajes y la veracidad de las historias narradas, así como la importancia del dibujo o el equilibrio del clasicismo, frente a la lección veneciana que había aprendido de su maestro cretense en Toledo, en cuyo arte todo se podía descomponer y abstraer en ricas pinceladas de color.
Santa Mónica, 1616, museo del Prado. Luis Tristán ...
En su producción destacan sus lienzos de santos, las escenas de la vida de María y de Cristo, aquéllas de claro mensaje contrarreformista como es el caso de la representación de martirios, de la Trinidad o de la Inmaculada.
No olvidamos las series de pinturas de los retablos del Convento de Santa Clara de Toledo, de la parroquia de San Benito Abad de Yepes (Toledo), o el de las Cuatro Pascuas del convento de las jerónimas de Toledo cuyos lienzos salieron al extranjero tras su venta en el siglo xix. Por supuesto merecen especial mención sus retratos, entre los que podemos incluir el del cardenal Sandoval y Rojas de la Sala Capitular de la catedral toledana o este de un carmelita procedente del Museo de la Trinidad, cuya colección se formó con los lienzos de los conventos desamortizados.
Todavía hoy son numerosas las obras atribuidas a Tristán sobre las que existen fundamentadas dudas respecto a su verdadera autoría, y sospechosas resultan las grandes diferencias existentes entre muchos de los lienzos que se consideran suyos. Este Retrato de un Carmelita fue considerado como anónimo, si bien su restauración a finales del siglo xxdescubrió su verdadera calidad y su más que probable autoría.
Por Juan Carlos Ruiz Souzahttp://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/septiembre_07/25092007_02.htm