Madres y padres de hijo único. Consejos de educación.

Por Zulema @MamaEsBloguera

La sociedad actual ha hecho que predomine un modelo en el que tener una familia numerosa no es fácil si además queremos alcanzar el éxito económico y lograr desarrollarnos en el ámbito profesional. Es por ello que cada vez más parejas optan por tener solo un hijo, un hijo que, al igual que el resto, se verá condicionado por su situación.

No pensemos que un hijo único es diferente de los demás, será tal y como sus padres le enseñen a ser.

Su fama de egoístas y mimados se debe a que al ser el único recibe toda la atención de sus padres, pero eso no significa que estos lo eduquen de forma incorrecta. De hecho en muchos sentidos un hijo único cuenta con una serie de ventajas respecto a los otros niños.


Ventajas del hijo único


Primero, al recibir toda la atención por parte de sus progenitores es un niño con mucha seguridad en si mismo y una alta autoestima. Como se relacionan mayoritariamente con adultos suelen madurar antes y adquieren pronto un rico vocabulario. También el hecho de estar solos favorece que tengan que entretenerse sin ayuda muchas veces, por lo que desarrollan pronto la imaginación. Por último suele ser estudiantes con buenos resultados académicos, fruto de esa mayor atención recibida.

Con estas ventajas el papel de los padres no debe ser solo de apoyo y protección, para evitar que se convierta en un pequeño déspota, es necesario que conviva con niños de su edad. Para ello lo mejor es que acuda pronto a una guardería, allí aprende a compartir y se da cuenta de que no es único en el mundo. También es bueno que los padres inviten a sus amigos o primos a casa para que sepa relacionarse con sus iguales en su entorno familiar. Salir a menudo a jugar al parque o a la ludoteca son otras actividades a realizar. Si los padres mantienen una buena relación con otras parejas con hijos y salen a menudo, las dos partes aprenden. Los niños aprenden que no son el centro del universo y pueden entablar relaciones cuasi fraternales. Los padres por su parte se dan cuenta de que no es necesario tener a su hijo siempre entre algodones.


Excesos de los padres: la sobreprotección


En ese sentido los padres deben evitar un exceso de protección, es lo que suele pasar cuando solo se tiene una criatura de la que cuidar. Hay que darle libertad, debe caerse y aprender a levantarse solo, pero con supervisión. Si lo preparamos para ser independiente no tendrá problemas una vez crezca. Ya de mayor contarán con la autoconfianza adquirida de pequeño además de con la autonomía necesaria para desenvolverse en la vida.

También se debe evitar darle todo lo que desea, no debemos comprarle todos los juguetes que pida, aunque podamos. Debemos enseñarle a ser generoso y a valorar lo que tiene, ya que no suelen ser conscientes, para ellos su situación es la normal. Podemos ir con el cuando donemos ropa o juguetes a centros para desfavorecidos, por ejemplo.

En general un hijo único no debe tener ninguna desventaja respecto al resto si como padres nos esforzamos en dotarle de las herramientas sociales para ello, apostando mucho por la interacción con sus iguales y respetando su desarrollo, sin mimarlo ni protegerlo en exceso.