Hay quien no conoce esa magia y lo que posee es un poder muy diferente. Son dotes que se usan para manipular voluntades, tergiversar los hechos y meter cizaña. Son individuos que carecen de magia, son incapaces de sentirla, de percibirla siquiera, porque les sobra maldad. Una maldad sin escrúpulos que les sirve para salirse siempre con la suya. Una maldad en la que se han entrenado hasta perfeccionarla y alcanzar la perversidad.
Duele cuando se ve esta situación desde fuera. A más estrechos los lazos, más doloroso resulta. Se es testigo impotente, tratar de intervenir sobre la mente enajenada no sirve de nada, más que para empeorar las cosas. Cuesta comprender que lo evidente resulte tan difícil de ver, pero la venda sobre los ojos del ofuscado puede tener varias vueltas. Todas las telas se aflojan y se desgastan con el tiempo por lo que sólo queda esperar con paciencia a que sea el tiempo el que se encargue de poner las cosas en su sitio y procurar estar a mano en el fatídico momento de la revelación.
Hate, in the long run, is about as nourishing as cyanide. (El odio, a largo plazo, es casi tan nutritivo como el cianuro) Kurt Vonnegut