Revista Comunicación

Manual de estilo: ¿por qué estandarizar y armonizar criterios?

Publicado el 10 marzo 2014 por Marianaeguaras @MarianaEguaras

¿Qué importancia reviste la unificación de estilos y normas para la redacción y presentación de una obra? ¿Es lo mismo establecer estándares para una novela que para una enciclopedia? ¿Es realmente necesario crear un manual de estilo para una novela? ¿Homogeneizar determinados aspectos de un libro puede quitarle originalidad?

Tal vez te hayas preguntado algunas de las inquietudes que planteo en el párrafo anterior y en esta entrada abordaré la importancia de implantar un manual de estilo para cualquier tipo de publicación, incluso para una novela o relato.

Qué es un manual de estilo y para qué sirve


Un manual de estilo es una
guía que recoge criterios y pautas para aplicar en una publicación u otro tipo de medio. No es un tratado de gramática o de lingüística, en el caso de las publicaciones, ni un tutorial o ayuda técnica en el caso de las aplicaciones y sitios web, sino una guía donde se establecen las preferencias de unas normas sobre otras

El objetivo de cualquier manual de estilo es tipificar, armonizar, estandarizar, homogeneizar, normalizar, unificar, uniformar criterios —lingüísticos, estéticos, técnicos, de procedimiento, etc.— para aplicarlos a una publicación impresa o digital, a un artículo o documento, u otro tipo de medio, como una página web o una apps para móviles y tabletas.

La aplicación de las normas de un manual de estilo dota al libro, a la página web o a la aplicación de una determinada identidad que, además de facilitar la implementación, también favorecerá la utilización o la lectura por parte del usuario.

Es habitual preguntarse cómo se debe citar una fuente o cómo escribir la bibliografía en un trabajo, cuándo utilizar negritas y/o cursivas, o qué estilos utilizar para cuadros, gráficos y tablas. El manual de estilo viene a normalizar este tipo de cuestiones que más que una obligación constituyen una guía, una orientación para unificar reglas y establecer preferencias o matizar una norma en un determinado contexto.

Así, un manual de estilo no se crea para enseñar a escribir o cómo aplicar una determinada regla ortográfica, sino para reglamentar preferencias de uso. En el blog Nisaba, en un artículo sobre la delimitación del concepto de manual de estilo se cita a la autora Judith A. Tarutz, que señala el propósito que tiene un manual de estilo: señalar cuál es el estilo preferido cuando hay más de un criterio correcto, normar estilos y dictar lineamientos para tópicos muy técnicos, e indicar excepciones a las reglas generales con el fin de adaptar el manual a las necesidades particulares.

El manual de estilo —que también puede recibir el nombre de guía de estilo, normas de publicación, libro de estilo, normas y estilo de/para…, guía para la presentación de trabajos, etc.— aborda de forma detallada cuestiones relativas a la escritura y el lenguaje, a los aspectos formales de la lengua escrita, como también a los aspectos gráficos, técnicos y funcionales en el caso de páginas web y aplicaciones.

Una aproximación tipológica


Podemos encontrar distintos tipos de manuales y se puede crear un manual de estilo para cualquier cosa que deseemos, porque al fin y al cabo de trata de normar y reglar criterios. Destaco cuatro tipos de manuales de estilos en una clasificación totalmente subjetiva e incompleta:

  • Manual de estilo de El País
    Manual de estilo para redacción
    : es el tipo de manual más reconocido y destacan los manuales de estilos periodísticos, de diarios y revistas, como el de El País o Associated Press; los de estilo editoriales, como el de las editoriales de las universidades; los institucionales, como el Libro de estilo interinstitucional de la Unión Europea; los académicos, como el de las universidades y centros de estudio, y cualquier otra guía relacionada a la escritura y redacción.
  • Manual de estilo gráfico: más conocido como manual de identidad visual. Es un documento que recoge los elementos gráficos y sus normas de aplicación, con el objeto de controlar la coherencia en la aplicación de la imagen de una empresa, marca o institución. Ejemplos: manual de identidad visual de la Universidad de Murcia, el de CO2Algaefix y el de Oxfam Intermón.
  • Manual de estilo digital: en el caso de los manuales de estilo para crear, diseñar y maquetar una página web o aplicación, estos incluirán también información técnica, de programación, además de la gráfica y la lingüística. Esto se debe a que se deben seguir unos estándares específicos para construir el sitio con coherencia y que este funcione de forma correcta. Ejemplos: Manual de estilo para maquetación web de la Universidad Politécnica de Valencia y la Guía de estilo para desarrolladores de Android.
  • Manual de estilo de uso: con el advenimiento de Internet y la popularización de las redes sociales, diferentes organismos han tenido que reglar el uso de los nuevos medios de comunicación y establecer pautas de estilo para la comunicación online. Tal es el caso, por ejemplo, de la Guía de redes sociales, de la Generalitat de Catalunya; el Manual de Estilo para los nuevos medios, desarrollado en internet por Fundéu BBVA, y El CCCB en la Red. En la misma línea se inscriben las universidades: Libro blanco de las redes sociales de la Universitat de Barcelona.

También podemos encontrar manuales de estilo que integren varios aspectos de los mencionados anteriormente, como es el caso de Radio Televisión Española y la British Broadcasting Corporation (BBC)

¿Por qué un manual de estilo para tu libro?


Independientemente de si tu libro es una novela o una tesis que incluye elementos gráficos además de texto,
es fundamental que establezcas un manual de estilo para tu libro donde unifiques determinado criterios. No tiene por qué ser un documento extenso y sumamente elaborado, basta con crear una guía, breve, donde especifiques determinadas preferencias. Por ejemplo, el manual de estilo editorial de la revista digital Cuadrivio especifica, en solo seis puntos, las pautas que deben cumplimentar los artículos para ser publicados en la revista.

Resulta necesario, entonces, tomar nota de algunos puntos clave, con el fin de unificar criterios y dar identidad y unidad al texto y a la publicación entera. La siguiente lista es meramente informativa y será más o menos útil en función del tipo de trabajo que se esté editando. Con seguridad algunos de los puntos no serán relevantes si se trata de una novela, no así si es un informe, un trabajo final, una tesis u otra publicación “compleja”.

  • Palabras que permiten dos acentuaciones: cuál es el vocablo que tú prefieres cuando esta puede escribirse de dos formas. Ejemplos: periodo/período, guion/guión, brasileño/ brasilero.
  • Citas: puedes usar comillas, cursivas, e incluso un bloque de texto para hacer una cita,  referencia o mención. Elige una de las opciones y aplica siempre el mismo recurso. No los mezcles: en una frase que entrecomillas no uses cursivas, creyendo que así darás más énfasis a lo que dices, y mucho menos apliques negritas o mayúsculas. Ojea un libro (bien editado, claro) y verás que no se usan.
  • Comillas: tendrás que decidir si utilizarás comillas latinas o angulares («…»)o comillas voladas o inglesas (“…”). Piensa que las primeras no las tienes en el teclado y las tienes que obtener de Símbolos, en Word, lo que implica más trabajo. Algunos libros prescinden de las primeras y directamente usan las segundas; el tercer nivel de comillas simples (‘…’).
  • Mayúsculas, minúsculas y versales: evita el uso de mayúsculas en palabras o frases  enteras. Tal vez pienses que así das más énfasis a lo que quieres decir, sin embargo, estás estropeando el texto, el ojo humano no está acostumbrado a leer textos en mayúsculas y es tremendamente molesto para lector encontrarse con palabras o frases que parecen gritarle. Si te quedan dudas sobre el uso de mayúsculas coge un libro y fíjate cuántas palabras aparecen en mayúsculas… Y recuerda que las palabras en mayúsculas deben llevar tilde, igual que las versales. Estas últimas resultan menos agresivas si es necesario escribir una palabra entera “en mayúsculas”, pero sin ellas. 
  • Guiones: prestar atención a los diferentes guiones y (posibles) usos de los mismos: guiones cortos (-), guiones medianos (–) y guiones largos (—). Los primeros suelen usarse para la separación de palabras en sílabas (en Word se hacen de forma automática siempre que esta función se active) los segundos cuando se subordinan ideas y los últimos para los diálogos.
  • Listas: no utilices distintas viñetas y listas numeradas sin un orden y coherencia; además de dar un aspecto poco profesional a la publicación harás que el lector se pierda en la lectura y no reconozca la jerarquía de la información. Establece diferentes niveles y respétalos.
  • Notas: define si prefieres notas al pie de página o notas al final, pero no las utilices alternativamente, que despistarás al lector. Lo mismo aplica para las marcas de referencia de las notas: es preferible usar números o letras antes que símbolos. Si las notas son muchas, estos símbolos pueden resultar un poco molestos (*, ††, ‡‡‡, §§§§).
  • Bibliografía: no hay una única forma de citar la bibliografía. Busca una manera con la que te sientas cómodo y aplica siempre la misma. Puedes elegir, por ejemplo, el modo de tratar la bibliografía de una determinada universidad o medio periodístico. Si vas a presentar un paper o artículo para ser evaluado para su publicación, consulta antes la forma en que lo solicita el medio. Por ejemplo, se puede usar el estilo Vancouver, el estilo Harvard o el estilo Chicago, entre otros. Elige uno y usa siempre el mismo.
  • Enumeraciones: si enumeras cosas, nombres, países, etc. establece el orden por el cual lo harás, si por orden de aparición, de importancia, alfabético, etc. si procede.
  • Monedas: define si emplearás el nombre completo de la moneda, su símbolo o su código ISO cada vez que la escribas. Por ejemplo, dólar estadounidense o $ o USD; euro o € o EUR. Un recurso muy utilizado en publicaciones institucionales, especialmente las relacionadas con la economía, es nombrar la primera vez que aparece en el texto la referencia monetaria completa seguida de su código ISO o símbolo entre paréntesis. Es una forma de avisar al lector que a partir de ese momento se utilizará la forma señalada entre paréntesis.
  • Siglas, acrónimos y abreviaturas: debes definir cómo harás la aclaración de los mismos y, además, si los escribirás en mayúsculas o con versales. En aquellas siglas que derivan de expresiones extranjeras, también tendrás que definir si utilizarás la sigla extranjera o la aceptada para el castellano. Ejemplos: Organización de las Naciones Unidas (ONU), Organización de las Naciones Unidas (unUnited Nations) o UN (Organización de las Naciones Unidas - United Nations). ¿Usarás las siglas en plural? ¿las PYME o las PYMEs? Otra cuestión a decidir.
  • Nombre de países: muchos países los conocemos por un nombre usual, de uso, pero oficialmente se llaman de otra forma. Por ejemplo, Francia o República Francesa, España o Reino de España, Argentina o República Argentina. Elige de qué modo los nombrarás y cíñete a esta elección.
  • Páginas webs y blog: establece un criterio sobre cómo los citarás o te referirás a ellos, si incluirás o no el dominio de nivel superior junto a su nombre (Google o Google.es), lo mismo vale para http:// o simplemente empezarás por www. Si necesitas incluir direcciones URLs de páginas web o globs en un documento que está destinado a impresión y la URL es larga no la incluyas tal cual; es preferible usar un acortador como XURL.es o Goo.gl. Piensa en todos los caracteres que tendrá que picar la persona, sin equivocarse, si el documento se distribuirá impreso. Si el documento se transformará en un PDF u otro tipo de ebook no hay problema, pero no olvides incluir enlaces si mencionas blogs o páginas web.
  • Elementos gráficos: establece estándares para todos ellos. Si la publicación en la que trabajas tiene cuadros, gráficos y tablas, elige una misma tipografía para todos, y establece diferentes tamaños para los títulos, los epígrafes y las fuentes. Decide si necesitan color y establece cómo los usarás en estos elementos gráficos: ¿diferentes colores o tonalidades de un mismo color? Pon los elementos gráficos siempre con el mismo ancho, que no parezcan que se han caído dentro de la página, y en la misma posición; si son pequeños es preferible a derecha o izquierda y contorneados con texto, si son más bien grandes, centrados.

Por supuesto, hay muchos puntos más a considerar, pero si no quieres apabullarte con varios manuales de estilos de publicaciones, esta lista puede servirte de guía.

Manual de estilo para publicaciones

Además de dotar de identidad y unidad al texto, un manual de estilo para tu libro hará que el lector no se sienta perdido cuando lea y se centre en la lectura sin distracciones. Siempre puedes revisar y actualizar tu manual de estilo si lo consideras necesario.

En definitiva, un manual de estilo incrementa el nivel de calidad de las publicaciones, informa y orienta al lector, y unificar sistemas y formas expresivas que reditúan en un mayor disfrute de la lectura de la publicación.


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