Maria Corina, la segadora de Nicolas el malo

Publicado el 04 febrero 2024 por Adribosch @AdriBoschMarti

No cabe duda de que la expresión, "de buenas intenciones este empedrado el camino del infierno" le encaja perfectamente a un número notable de personas, particularmente, a una considerable cantidad de funcionarios estadounidenses, que actúan convencidos que con acciones de buena voluntad van a convertir a los enemigos de la democracia en sus promotores.

Es muy probable que esta conclusión la estableciera el presidente Franklin Delano Roosevelt, quien escribió sobre el tirano soviético Jose Stalin, durante la Segunda Guerra Mundial, "Creo que si le doy a Stalin cuanto me sea posible y no le pido nada a cambio, nobleza obliga, no intentara adueñarse de nada y trabajara conmigo para lograr un mundo de paz y democracias", un estilo de negociar que deja a la voluntad del enemigo la capacidad de tomar decisiones fundamentales.

La historia ha demostrado fehacientemente que el augusto mandatario se equivocó tal y como ocurrió con los presidentes Barack Obama, al creer que el totalitarismo cubano solo estaba a la espera de una carantoña estadounidense y recientemente con el presidente Joe Biden, que levanto sanciones al régimen del autócrata Nicolas Maduro y le entrego al corrupto empresario Alex Saab, por quien Washington había trabajado intensamente para su extradición desde Cabo Verde.

Maduro y toda su corte se han burlado estrepitosamente del presidente Biden y sus asesores, muy en particular del señor Juan González, quien en cierta manera repitiendo a Roosevelt dijo confiar en que el canje por Saab sería un incentivo más para que la administración de Nicolás Maduro avanzara en el cumplimiento del acuerdo de Barbados.

Tal parece, por desgracia, que hay personas con grandes responsabilidades que tienen muy presente los cuentos infantiles y creen en la rehabilitación de los lobos, con toda honestidad no confió que los gobiernos que se sostienen en base a la represión y la violación sistemática de los derechos de sus ciudadanos entreguen el poder sin presiones del tipo que estas sean.

Creo profundamente en la propuesta electoral de la oposición venezolana que con tanto coraje y dignidad encabeza María Corina Machado, porque los demócratas estamos obligados a participar en las contiendas electorales, pero no porque creamos que los déspotas del castrochavismo son respetuosos de las reglas que demanda una sociedad democrática.

Cierto que el gobierno puede restaurar las sanciones cuando así lo decida, pero Maduro no le devolverá a su testaferro predilecto a la justicia estadounidense ni permitirá que en el país se celebren elecciones libres sin restricciones de participación de los candidatos.

Sin embargo, hay un saldo positivo en toda esta gestión electoral que no tiene nada que ver con las gestiones del ilustre Juan González y menos aun con la indescriptible ingenuidad del presidente Biden, y es que se ha demostrado ampliamente que el pueblo venezolano rechaza a Maduro y al castrochavismo, además que en la oposición hay un liderazgo popular que se ha ganado la confianza de la población encabezado por María Corina Machado.

La señora Machado ha interpretado, en mi modesta opinión, el espitiru de rebeldía de todas las personas que se sienten libres en Venezuela. Esta en las calles, corriendo el riesgo que demandan las cisrcuntancias

Pedro Corzo