Marsella hizo gala de su clase con tintes pop en
Moby Dick Club, en lo que es un final pero a la vez es una nueva etapa. La elegancia y unidad fueron la clave.Con este tour de despedida que proponen
Marsella, en este caso, los de
Madrid presentaron parte de la nueva formación y despidieron su primer trabajo, la realidad es que la familia que crea esta banda está muy unidad y llena de ilusión.
Cuarteto titular que se iban posicionando en el escenario a ritmo de una introducción que recordaba a esta etapa, pero ante todo, con las ganas de volver a verse las caras con los fans y amigos. Empezaban con
El incierto viaje rosa donde en parte abrían con mucha fuerza, optimismo y la energía de las bandas de estadio, manteniendo el groove en bajo y batería de manera elegante. El siguiente tema era
Otro plan de huida donde la selección musical marcada por las guitarras en lo referido a los acordes y la voz de
Germán hacían el resto. Con todo estaban ya en forma de directo, habían salido enganchados y estaban dando su máximo. Siguieron en este aspecto dos temazos como son
Amigos y otras decepciones y
Cuando me hundo.
Llegaba su revisión de
Años Ochenta y unas emocionantes palabras para que
Todo lo que fui fuese más especial, ellos no bajaban el ritmo, sabían que el respetable estaba a su lado, dando cariño y calor para cerrar por todo lo alto con tres temazos como son
La misma dirección, Histeria de lo nuestro y
5.11.16 para cerrar el concierto y mirar a la nueva etapa con el respaldo de sus fans, amigos y gente que les quiere.
Moby Dick será una fecha para el recuerdo, pero sobre todo pensando en lo que llegará en una nueva etapa que está cerca.
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