Ésta es la situación de la monarquía a día de hoy y que se remonta a una tradición de siglos que les dicta que lo mejor que pueden hacer es conservar su posición de poder y privilegio el mayor tiempo posible, a poder ser, hasta el día de su muere. En la antigüedad esto no era así. En muchos territorios se limitaba el mandato de un monarca a un período de 10-12 años. Una vez cumplido este tiempo el monarca era asesinado. Esta práctica que puede parecernos brutal era tenida como necesaria por los miembros de la comunidad y era aceptada como un sino inevitable por el monarca que sabía que su muerte sería cruel y violenta, una muerte tenida como digna por el propio rey.
¿Por qué asesinaban estas comunidades al monarca? Porque en aquellos tiempos el monarca ocupa esa posición de poder y privilegio porque era la persona que tenía la capacidad para “escuchar la voz” en nombre del pueblo, es decir, era quien estaba en contacto directo con Dios y trasladaba sus designios. El monarca era, en definitiva, el vehículo de conexión con el mundo de los espíritus, con lo carente de explicación, con lo desconocido. El acto de ejecutar el rey era un ejercicio de equilibrio entre la conciencia y el ejercicio del poder. ¿En las monarquías actuales o en el resto de formas de gobierno es habitual la búsqueda de este equilibrio? Creo que la respuesta es no. Me gustaría que alguien me ofreciese un ejemplo de lo contrario