Revista Cultura y Ocio

Matilde Campilho

Publicado el 10 diciembre 2017 por El Poeta Ocasional

Matilde Campilho

Piel de cuero

Fue en el tiempo en que
(como apuntó Herbert)
nos dormíamos
con una mano debajo de la cabeza
y con la otra
en un malecón de planetas
Vivíamos en la isla
de Saint Naumpke
en el palacio de estacas y cal
construido por nosotros mismos
durante los treinta días de agosto
Allí los años nunca eran bisiestos
El pan estaba hecho de romero
Los pescadores venían a
enseñarnos los dones
Y eso era todo
lo que necesitábamos
y necesitaríamos más tarde
para entender la lengua de fuego
que se hablaba en las plazuelas
A veces yo pintaba
mi cara de amarillo
sólo para notar
la conciencia telúrica
que traen consigo algunos
jaguares y cobras corales
En ese tiempo
alguien prefería el relente
a la oscuridad de las casas
así que se iba al parque
armado con binoculares
de lentes-diamante
sólo para toparse
constantemente
con la fórmula exacta
del tiempo de crecimiento
de las hojas de naranja-lima
"El cuero de Goliat
fue dejado aquí,
cinco siglos
atrás" era lo que él decía
de regreso al palacio
a la hora de la comida
Venía sucio y cubierto de arena
trayendo flores viejas
en su balde metálico
Existían héroes de aquella patria
Pero yo nunca supe cuáles
Existían gobernantes y traidores
Pero yo nunca supe cuáles
Había un beato sin rostro
a quien habían hecho un altar
junto a la primera roca de Naumpke
Su estatua era de acero
y todas las mañanas
alguien dejaba a sus pies
una estera de romero.
Aquel fue nuestro tiempo,
el tiempo del descubrimiento de los malecones
y de las cavernas de las que están hechos
los omoplatos de los amantes.

Alguién me avisó

Él dijo que yo necesitaba volver
porque yo era su familia
dijo que los pajaritos
estaban comenzando otra vez
con aquella entonación extraña
que podría ser vista como triste
o como bastante maravillosa
tú necesitas volver él dijo
algunas acacias se están entregando
al abandono o a la desesperación
y la pescadería fue atacada
por una enorme inundación
por favor vuelve ve si vuelves
esta mañana el taxista estuvo
recorriendo todas las estaciones
de radio hasta encontrar una noticia
no hay noticias de ti en la ciudad
hazme un favor y vuelve
está ocurriendo una revolución
quieren retirar al primer ministro
de su silla empedernida
quieren incendiar las calles
quieren mejorar la estructura
de la campana que marca el mediodía
en la garganta de Antoñito
anda ve si vuelves fue lo que él dijo
tú eres mi familia es imposible
presenciar la transición del invierno
a la primavera sin familia cerca
y cómo hago para comprar lollypops
si tú no me estás esperando
allá afuera del lado de afuera en tu coche
jugando con las vibraciones del motor
mientras yo estoy tamborileando mis
dedos sobre el mostrador de madera
de la abacería donde siempre compro
lollypops de naranja o de fresa
tú y yo siempre encontramos un modo
de sincronizar nuestros compases
yo toco cuatro veces en el mostrador
tú aceleras cuatro veces el motor
la familia es eso mismo: dos vaqueros
fintando la gravedad y la monotonía
venga dime si vuelves o si no vuelves
la semana pasada noté
que las plantaciones de maíz
están comenzando a expandirse
no me digas que eso no te seduce
fue lo que él dijo eso mismo
la plantación que se expande te seduce
él dijo que yo necesitaba volver
que tal vez yo debiese ordenar
mi maleta dejar mi empleo
mete todo en tu maleta
no olvides tu camisa blanca
no olvides tu flauta de hueso
no olvides no te cortes el pelo
coloca todo en esa maleta
y si tienes tiempo tráeme siete búzios
vuelve dime que vuelves
fíjate que es la época de las migraciones
y que tú siempre acompañaste
a los colibrís y los pingüinos
ya basta de inscribirse
en ese campeonato del desapego
tú siempre pierdes ya deberías saberlo
él dijo que yo debería volver
que en el restaurante de doña Celia
estaban sirviendo un tipo de pan
diferente del habitual
que en el parque de diversiones
estaban montando un rollo nuevo
que en la cueva de los leones ya no vive
nadie absolutamente nadie
que están comenzando una revolución
tú necesitas volver fue lo que él dijo
vuelve por favor mi amor vuelve para casa
entonces yo hice la maleta y fue por eso que
volví - yo volví porque me llamaron.

El amor me da hambre

Tropecé en un menú de ventas de comida ready-made
Y por una de esas fatalidades que vienen encuadernadas
en vales de correo o publicidad sin personalizar
Me he dado cuenta de que ahora tú y tu chica hacen
almuerzos para entregar a domicilio
Perdón quería decir desayunos
dejemos el café y las mañanas para otras dinastías
En mi tiempo yo era el príncipe y tú la imagen
más pura del pequeño Jean-Nicolas-Arthur Rimbaud
Dos saltimbanquis cruzando la ciudad y los días
También cruzábamos los dedos pero eso ahora no importa
Dos chavales robando medio croissant y tres sorbos de
zumo
de las mesas impecablemente puestas de los hoteles
más bonitos de la ciudad
La comida no era de todo lo que más nos interesaba
si pensamos que la pasión alucinante era mecha suficiente
para reventarnos el estómago hasta el nivel de la alegría
Había siempre alguien dispuesto a pagarnos comidas
así como nosotros estábamos siempre listos a saltar
el fuego mágico
Nos acostumbramos desde muy pronto a salir de las
celebraciones
con las rodillas chamuscadas y con las ropas más o
menos rasgadas
Eso era motivo suficiente para que uno de nosotros
cogiese la moto
y entonces los dos acelerábamos hasta la playa más
desierta del país
No por eso dejábamos de escaparnos a los eventos
pero aquellos fueron indudablemente las zambullidas
de oro
Ahora las hogueras se elevan mucho más altas que las
magias
a las cuales dedicamos casi toda nuestra juventud
igualitaria
Hoy tenemos más de treinta años y desde mi ventana se
pueden ver
los disparos de los incontables snipers de las barricadas
de Kiev
Desde este balcón pueden oírse los gritos de las calles
venezolanas
sobreponiéndose al viejo papá que sólo quiere decir
pásame el pan
Desde aquí se puede oler la amenaza de pólvora semi-
invisible saliendo
del documento que declara el estado de excepción en
el sur de Bahia
Parece que la primavera del mundo es un trabajo en
progreso
pero el camino hasta allá está siendo hecho entre los
senderos
y entre las ramas de fuego de un gigante invierno
En nuestro tiempo yo creía mucho en las noticias y en
la televisión
Hoy yo creo totalmente en las experiencias que me
cuentan los hombres
Ayer éramos los hijos de los nietos de la revolución
Y nos explicaron que la tabla de multiplicar y la pasión
alucinante eran todo
lo que necesitábamos y necesitaríamos para el ejercicio
de la construcción
Hoy somos padres de algunos niños y padres de nosotros
mismos
y ya vamos sabiendo algunas cosas sobre la palabra
deconstrucción
El amor aún es el estandarte donde vamos colgando las
banderas
El coraje es todavía el hierro donde vamos colgando las
ropas
Sí todavía rasgamos nuestras ropas Sí todavía nos
despellejamos las rodillas
Pero ahora es todo en nombre de un cierto cambio
universal
Dónde andarás tú y tu sueño en esta mañana ya no lo sé
Mucho menos que especie de alimentos entregas a
domicilio
Sea como sea el amor aún me da bastante hambre
y el rocío aún me parece el asfalto justo para toda
revolución
Así que (a pesar de los vales) hoy mi chico y yo escogemos
tomar un desayuno en la calle y dejar de lado el domicilio

We never did too much talking anyway

Por ejemplo
olvida Coney Island
y las trescientas piezas
de metal que componen
el juego mágico de Coney
Island en el mes de agosto
Recuerda la palabra sushi
siendo gritada en el metro
cuando todo lo que alguien
quería gritar era su devoción
por pedacitos de plata
Recuerda mi fascinación
profunda por los deportistas
nocturnos que sincronizan
la respiración con el compás
de los dedos de la amante muerta
Olvida la pastilla
compuesta de estearato
de magnesio y macrogol
recetada por el doctor Roberto
cuando el pobre doctor Roberto
ya no sabía que más intentar
o entonces tenía algo más que hacer
en aquella tarde de miércoles
en la emergencia de São Vicente
Recuerda que miércoles
es día de juego de futbolín
y sobre eso no hay discusión
Recuerda cuánto me iluminan
los animales tallados en el marfil
principalmente aquella ballena
de ocho centímetros y medio
mi única herencia
mi única esperanza
Olvida tal vez
la maniobra repetida
de lamer sobres
en el silencio de un cuarto
cuando ya hay sol en las plazas
Estamos hechos para el relente
Recuerda que a veces
tienes mucha razón
y que otras veces no
Olvida anda olvida
el invierno en Ipanema
y el tiburón nadando
en las venas de la bestia
de Ipanema helada
Recuerda mi deseo
muchas veces verdadero
muchas veces no
Recuerda el descubrimiento
de aquel trecho que decía
nosotros subimos los escalones
corriendo y salimos del frío
brillante hacia el frío oscuro
Y si puedes no olvides
el rostro calmo del tigre
que está parado en la puerta
esperando entrar
para luego atravesarnos.

Matilde Campilho nació en Lisboa, Portugal, en 1982. Vivió en Rio de Janeiro entre 2010 y 2013. Publicó textos y poemas en varios periódicos y revistas de Brasil, Portugal, Alemania y Estados Unidos. "Jóquei", su primer libro, fue publicado en Portugal en 2014 (Edições Tinta da China) y en Brasil en 2015 (Editora 34). Vive y trabaja en Lisboa.
De: "Jócquei", Kriller71 Ediciones, 2017
Traducción: Aníbal Cristobo
Imagen: Pinterest / Killer71 Ediciones


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